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58 Sociedad DOMINGO 10 4 2005 ABC COMUNICACIÓN Sindicatos de EE. UU. piden investigar la muerte de José Couso en Irak b Dos concentraciones paralelas, en Washington y en Madrid, pidieron que se aclarase la muerte en el Hotel Palestina (Bagdad) del cámara de Telecinco ABC MADRID. Sindicatos y organizaciones estadounidenses han pedido al Gobierno de Estados Unidos que ponga en marcha una investigación independiente sobre los 14 periodistas que fallecieron durante la cobertura de la guerra en Irak, incluido el cámara español de Telecinco José Couso. La Federación Americana de Artistas de Televisión y Radio y la Federación Internacional de Periodistas hicieron su solicitud por escrito coincidiendo con el segundo aniversario del ataque del Ejército norteamericano al Hotel Palestina, donde murió Couso y el cámara de la agencia Reuters, Taras Protsiuk. En la noche del viernes, en Washington y en Madrid, se registraron concentraciones paralelas para reclamar la investigación de la muerte de Couso. Javier, un hermano del periodista fallecido, intervino por videoconferencia desde Washington, donde hubo una concentración frente a la Casa Blanca. En ella, se depositaron media docena de rosas y se guardó un minuto de silencio. Javier Couso, quien concluyó ayer una gira por varias ciudades norteamericanas pidiendo justicia, aseguró estar dispuesto a contactar con miembros del Congreso para que haya una verdadera investigación compartida entre EE. UU. y España No ha habido más que una pseudoinvestigación llevada a cabo por el Gobierno norteamericano de lo que fue un ataque contra el ejercicio libre de periodismo En Madrid compañeros, familiares y amigos del cámara de Telecinco se concentraron ante la embajada de Estados Unidos en Madrid para conmemorar su muerte. Voluntarios de Médicos Sin Fronteras en una de las unidades de aislamiento del Hospital de Luanda AFP El pánico amenaza en Angola el control de la epidemia de virus Marburgo Los sanitarios huyen y se esconde a los enfermos para evitar la cuarentena de la Salud confiesa que aún se desconoce el verdadero impacto de una epidemia que, presumiblemente, ya se ha cobrado 180 vidas ABC MADRID. La situación en Angola es caótica e impredecible. La fiebre hemorrágica originada por el virus Marburgo sigue cobrándose vidas mientras el caos se apodera del país africano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 180 personas ya han muerto, pero esta cifra podría ser sólo la punta del iceberg. En la zona de Uíge, donde estalló el brote, los familiares están escondiendo a sus enfermos para evitar el aislamiento en las unidades que los equipos de Médicos sin Fronteras han habilitado porque piensan que esas unidades médicas sólo conducen al cementerio. Los equipos de emergencia empiezan a ser vistos como asesinos por la población que no entiende como sus enfermos mueren tras permanecer ingresados en los hospitales que se han habilitado. Los sanitarios son recibidos con piedras y las escenas de violencia están obligando a suspender los exámenes de control que estaban haciendo los servicios de emergencia, aseguran los equipos de la OMS y de las ONG que se han desplazado. La cuarentena de estos pacientes es la única vía para intentar controlar un virus que es más letal que el Ébola y se transmite con facilidad a través del aib La Organización Mundial re o al entrar en contacto con fluidos como la sangre o la saliva. Fondos para frenar la epidemia Parte del personal sanitario de Uíge, al norte de Angola, ha empezado a desertar y huye de la zona ante el temor de contagiarse después de que más de una docena fallecieran por la infección. La intensidad de la epidemia es especialmente grave en un país devastado por 27 años de guerra civil. En esta situación, la epidemia avanza sin control y amenaza con desbordarse hacia países limítrofes como Namibia, Congo y Zambia. Las Naciones Unidas ya han reclamado un fondo extraordinario de 3,5 millones de dólares para combatir la fiebre hemorrágica de Marburgo. Con ese dinero se quiere poner en marcha laboratorios móviles, unidades de aislamiento y hospitales de campaña que puedan frenar su avance. Pero una de las cosas más importantes es que los angoleños dejen de temernos explicó Monica Castellarnau, coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras al New York Times Sólo entienden que cuando nos llevamos a un enfermo termina muriendo La fiebre hemorrágica de Marburgo es mortal en el 80 por ciento de los casos. Las defunciones se producen entre tres y siete días después de la aparición de los primeros síntomas, y tras un periodo de incubación de entre tres y nueve días. Homenaje a Julio Anguita Días atrás, Córdoba rindió homenaje al periodista Julio Anguita Parrado en el aniversario de su muerte, con la inauguración de un jardín que lleva el nombre del periodista cordobés que también murió durante la cobertura de la guerra de Irak. Al acto asistieron alrededor de 150 personas entre sus familiares, compañeros de profesión, amigos, ediles municipales y personas anónimas que se unieron en este homenaje. Entre los asistentes se encontraba su padre, el ex coordinador general de IU Julio Anguita, visiblemente emocionado, al igual que su madre y su hermana. La OMS teme la combinación de dos cepas del virus de la gripe del pollo Dos cepas del virus de la gripe del pollo podrían combinarse y crear un virus letal de fácil transmisión, según ha advertido la Organización Mundial de la Salud (OMS) Este organismo ha confirmado que algunas aves en Corea del Norte habían contraído la cepa H 7. La cepa es diferente a la H 5 N 1 que desde diciembre de 2003 ha provocado la muerte de 50 personas en Vietnam, Tailandia y Camboya. Ambas cepas pueden transmitirse de aves a humanos, pero sólo el H 7 se propaga entre personas, lo que ha provocado una mayor preocupación entre los especialistas. Si intercambiaran su material genético, podrían crear un virus con la letalidad del H 5 N 1 y el contagio del H 7 y estaríamos ante una epidemia global alertó William L. Aldis, portavoz de la OMS. El viernes expertos de la FAO reunidos en París para estudiar la situación de esta amenaza en Asia, reclamaron cien millones de dólares para poner en marcha sistemas de detección y control en los países afectados.