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ABC DOMINGO 10 4 2005 Internacional 37 El sentimiento anti japonés vuelve a despertar con fuerza en China b La aprobación en Tokio de unos libros de texto que olvidan las matanzas del pasado provoca manifestaciones en Pekín y actos vandálicos contra la Embajada nipona PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. En una iniciativa sin precedentes en China, más de 10.000 personas recorrieron ayer las calles de Pekín en una marcha convocada a través de internet. La protesta tenía como objetivo denunciar la aprobación por el Gobierno japonés de unos libros de texto que distorsionan su participación en la Segunda Guerra Mundial. Dichos manuales educativos eluden las atrocidades cometidas por las tropas niponas durante la ocupación de buena parte de Asia. Entre ellas, destacan la matanza de Nanjing, que costó la vida a 300.000 civiles chinos en 1937, y los abusos que sufrieron 200.000 mujeres chinas, coreanas y filipinas, obligadas a prostituirse. Las concentraciones se han repetido estos días en Corea del Sur y en China, donde varias manifestaciones han derivado en actos vandálicos contra tiendas japonesas en las ciudades de Chengdu y Shenzhen. Además de reco- La Policía china trata de impedir a los manifestantes el acceso al recinto de la Embajada de Japón en Pekín ger más de veinte millones de firmas contra la pretensión japonesa de obtener una sede permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, los chinos han lanzado una campaña para boicotear los productos de ese país. Dentro de esta movilización, la marcha de ayer congregó sobre todo a jóvenes que mostraron su repulsa por la falta de arrepentimiento de Tokio. La manifestación comenzó en el distrito universitario de Zhongguancun. AP Pasividad policial Desde allí, la multitud recorrió casi 15 kilómetros en dirección a la Embajada nipona, fuertemente protegida por la Policía. A pesar del amplio dispositivo de seguridad, los agentes hicieron más bien poco, por no decir nada, para im- pedir que un nutrido grupo de manifestantes destrozara las farolas de la calle y lanzara botellas, latas, piedras e incluso ladrillos contra la legación diplomática. Y es que los ánimos están tan caldeados que Japón ha pedido a sus súbditos residentes en China que extremen las precauciones y eviten enfrentamientos que podrían derivar en violentos disturbios.