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ABC DOMINGO 10 4 2005 Internacional BODA REAL EN WINDSOR 33 Los príncipes Guillermo y Enrique con su prima Zara Phillips AP Camila lució un elegante y discreto traje para el enlace civil con pamelón de Tracy cado y que casi salen volando por el viento que ayer hizo en Windsor. A pesar de que no era una boda religiosa, Camila se vistió de novia real, de largo y con toda la solemnidad de quien va a jurarse amor eterno ante el altar. Salvando las distancias, lo de Carlos y Camila de ayer fue como lo de Ronaldo y Daniela en París: una no boda con todos los ingredientes de una boda real. Imaginación al poder. Si algo caracterizó el día de ayer fue justamente la seriedad y falta de emotividad que se vio en los rostros de todos. Ni una lágrima, ni un beso, ni una sonrisa franca... La bautizada como boda gafada tuvo varios modelitos, muchos arrepentimientos y muy pocas muestras de cariño. Sobraron plumas y faltaron sentimientos. Con este enlace civil se pone fin a una relación que ha sido más tormentosa que romántica durante treinta largos años. Carlos de Inglaterra no se enamoró de Camila ni por su físico ni por su elegancia y sí por una pasión que gozó de todo el morbo que da la clandestinidad y que contó con el beneplácito del marido de Camila, uno de los invitados al enlace. La célebre frase de Camila a Carlos: Mi bisabuela y tu tatarabuelo (el Rey Eduardo VII) eran amantes, ¿qué te parece? debió planear ayer sobre sus mentes. Ellos siguieron sus pasos y hay que ver cómo les han superado. Arriba el popular Mr. Bean con su mujer y Haakon y Mette Marit de Noruega AP El ex marido de Camila. A la derecha, el padre y los hijos de la novia AP