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ABC DOMINGO 10 4 2005 31 Decenas de miles de iraquíes se manifiestan en Bagdad para exigir la salida de las tropas norteamericanas Protesta popular en China por la interpretación de la Segunda Guerra Mundial en libros de texto japoneses Los recién casados son observados por otros miembros de la Familia Real durante la ceremonia de bendición veinte minutos. En el Guildhall, la novia de siempre del Príncipe Carlos se convirtió en la segunda mujer de mayor rango de la Familia Real, por detrás de Isabel II. Aunque le corresponde el título de Princesa de Gales, el recuerdo siempre vivo de Lady Diana ha aconsejado que utilice el de Duquesa de Cornualles. Tras breve almuerzo con los pocos miembros de la realeza extranjera que acudieron a Windsor, vino la ceremonia religiosa de bendición en la capilla de San Jorge del castillo. Fue una liturgia cuidada, con música de Händel y Bach e himnos tradicionales que cantaron los casi 800 invitados. El Príncipe Carlos y su esposa ocuparon dos reclinatorios situados frente al altar mayor, a pocos metros de la tumba de Enrique VIII. Allí recitaron las oraciones penitenciales que tanta expectativa habían levantado, y escucharon la plegaria de absolución leída por el arzobispo de Canterbury. La voz de los dos se oyó para asegurar que permanecerán fieles el uno al otro hasta la muerte y para ofrecer a Dios sus almas y cuerpos, sus pensamientos, palabras y acciones. Ambos unieron sus manos para que el arzobispo, primado de la Iglesia Anglicana, bendijera los anillos. Acabada la ceremonia, tuvo lugar una recepción para los invitados y a las 17.45 el nuevo matrimonio partió de luna de miel hacia Escocia, donde pasarán quince días en las dependencias reales de Balmoral. A la celebración no le faltó el peculiar humor inglés. Grupos con gorros con la Union Jack (la bandera británica) un joven con unas super orejas de cartón caseras, gente con todo tipo de coronas- -incluso de una famosa cadena de hamburgueserías, apropiadas para el rey- ciudadano en que pretende convertirse el Príncipe Carlos- un matrimonio octogenario con trajes repletos de botones dibujando diversas cruces de San Jorge (la bandera inglesa) dobles de varios miembros de la Familia Real, hasta un tipo con un carnero de plástico casi de tamaño natural llevado a hombros sin saber expli- POO El Príncipe Guillermo, hijo mayor del Príncipe Carlos, es el preferido como próximo Rey La boda se desarrolló en un ambiente lo bastante festivo como para hacer olvidar los sinsabores de las últimas semanas car muy bien de qué alegoría se trata... Las calles de Windsor se llenaron ayer de vecinos de esta localidad, de familias de curiosos venidas de otras partes, de incondicionales fans de todo lo que tiene que ver con la Monarquía, de algunos inoportunos adoradores de la anterior Princesa de Gales y, sobre todo, de legiones de periodistas. Larga vida a la Reina; Diana para siempre; Rey Carlos y Reina Camila, nunca Así decía la pancarta que llevaba una anciana de Dorset, y que la Policía invitó a retirar, más por seguridad de la mujer que como restricción de la libertad de expresión. Déjeles en paz, ya han tenido bastante los pobres; si se quieren, hacen bien en casarse- -le espetó un espectador a la manifestante- Yo he estado con el Príncipe y es un hombre magnífico La Policía tuvo que intervenir porque la discusión ya perdía la flema británica.