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10 La Entrevista DOMINGO 10 4 2005 ABC JUAN PABLO FUSI Historiador Hay que denunciar la debilidad del Gobierno ante el plan Ibarretxe y la política errática de Maragall Como historiador, argumentó el final de España como problema y tal vez por eso le duele que ahora nuestro país se busque otros problemas. Juan Pablo Fusi ve con desagrado el fútil revisionismo de la historia de la guerra civil y critica la falta de modelo de Estado del Gobierno de Zapatero TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO FOTOS ANGEL DE ANTONIO MADRID. Juan Pablo Fusi siempre utiliza un tono moderado. Sus palabras son una mezca de prudencia y exactitud, de la precisión del historiador y la serenidad de quien, en la vida y en los libros, ha visto mucho. Por eso mismo resultan muy contundentes. Mantiene una mirada crítica y defiende con orgullo los logros de la Transición que pusieron a España en un lugar fuera de complejos y problemas de identidad, entre las democracias europeas. Nos recibe en la sede de la Fundación Ortega y Gasset. -Caen estatuas por sorpresa, se reivindica a todas horas la reforma de la Constitución. ¿Estamos tropezando en España con la historia? -Son cosas distintas y por lo tanto generalizar en torno a su causa, o proyectar una idea de grave crisis histórica me parece prematuro. -Empecemos por las estatuas. -Es injusto hacerle esta pregunta a una persona como yo, puesto que mayor significación de mi generación fue la obsesión contra la dictadura de Franco y la restauración de la democracia. Y es evidente que nuestra democracia necesita un tipo de simbología pública acorde, dentro de la historia de España- -que hay que asumir en su totalidad- -con la tradición ilustrada y liberal o democrática, que no parece que sea el caso de esa estatua. Dicho lo cual, sorprende que, en un momento en el que ni ésa ni ninguna otra estatua es objeto de irritación o polémica, la retirada se haga inesperada, precipitadamente, por la noche, lo que crea polémica e induce a interpretaciones. ¿Cuál es la suya? -Viendo que no hay ninguna situación dramática que induzca a cambiar esa estatua o cualquier otra, haciendo juicios sin tener evidencias, me parece una cobertura de un Gobierno relativamente débil y errático que trata tapar con ello otro tipo de errores. -Diríase que España tiene hoy por hoy otros problemas algo más graves que las estatuas de Franco. -Efectivamente. La sociedad española no estaba preocupada por esto. ¿No cabe pensar en una creciente ideologización de determinadas acciones políticas del Gobierno? -Como siempre, el tempo de la historia y del periodismo no coinciden. Es prematuro juzgarlo, si por ideologiza- Estudioso del nacionalismo y la España moderna Juan Pablo Fusi es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense. Fue miembro, hasta 1980, del Centro de Estudios Ibéricos creado en Oxford en 1970 bajo la dirección de Raymond Carr, su maestro. Ha sido profesor en las Universidades de Cantabria y del País Vasco y director de la Biblioteca Nacional entre 1986 y 1990. En su inmensa obra destacan estudios sobre el problema vasco en la II República, la política obrera en el País Vasco y el nacionalismo, escritos en la década 1975- 1985. Ha escrito la biografía Franco. Autoritarismo y poder nacional (1985) y ha aportado enjundiosas reflexiones sobre la historia reciente en España, 1808- 1996. El desafío de la modernidad (1997) La España de Juan Carlos I (1999) ambos con J. Palafox, España. La evolución de la identidad (1998) La España del siglo XX (con S. Juliá, J. L. García Delgado y J. C. Jiménez, 2003) y el ensayo sobre los nacionalismos La patria lejana: el nacionalismo en el siglo XX (2003) Actualmente, dirige el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. partidos son relativamente coincidentes. Pero me parece evidente que la victoria electoral del PSOE el 14 de marzo de 2004 no se produjo en las mejores circunstancias posibles por el atentado. -Ni la derrota del PP. -Exactamente. No se había agotado la situación anterior, ni había unas extraordinarias expectativas de cambio, ni hubo gestión verdaderamente fallida, plena de crisis o escándalos. Pasados los primeros meses, eso sigue hoy enturbiando muchísimo la coexistencia de los grandes partidos. Nadie ha olvidado la guerra -El revisionismo de la guerra civil con este panorama no parece lo mejor. Usted sabe perfectamente que los españoles tenemos mucho interés por nuestra historia, un interés que no decae. Se han publicado muchísimos libros, y de repente aparecen polémicas como la de qué hacer con el Valle de los Caídos, cuando ya existe otra herida abierta con el Archivo de Salamanca, que convierte la represión franquista en arma política, en historia arrojadiza. -Me alegro de que lo comente. Se ha hablado de una falta de memoria de los españoles con respecto a la guerra civil y sus consecuencias. Yo sostengo la tesis exactamente contraria, que la guerra civil ha dejado una huella permanente e indeleble en la conciencia de los españoles, y que esa huella además fue esencial en la Transición. Sostengo esa tesis con evidencia empírica. ¿Qué evidencia? -En 1995 ya se estimaba que había 16.000 libros sobre la guerra civil. Desde entonces, han aparecido casi tres mil publicaciones. Hubo libros muy importantes en las listas de los más vendidos. En 1986, toda la prensa española publicó cuadernillos sobre el tema. Se hicieron incontables congresos con aparato publicitario, nada de cosas académicas para eruditos o historiadores encerrados en un convento. TVE produjo una serie coordinada por Manuel Tuñón de Lara de treinta y tantos capítulos y además compró una serie a la BBC. Esto demuestra el enorme interés que atañe también al agotamiento de la dictadura o la Transición. Niego rotundamente que haya que volver a recuperar memoria de todo ello, porque no sólo no se ha perdido sino que ción entendemos todo un sesgo sectario y radical en la percepción que de la política actual y de la historia puede tener el Gobierno. Recuerde cuando Zhou Enlai, primer ministro chino con Mao, fue preguntado por la Revolución Francesa. Hizo una larga pausa y, después, afirmó: Todavía es un poco pronto para poder contestar a eso -Sí que es cierto, sin embargo, que desde el 14- M la tensión política, que los ciudadanos perciben, imposibilita la normal relación de los partidos que representan a la inmensa mayoría. ¿Eso tendrá un precio? -La pregunta es compleja. En los temas principales, económicos o sociales o de seguridad, o de empleo, los grandes no se entienden muchas cosas de la Transición sino es por la voluntad consciente de que no se repitiesen nunca más los errores que llevaron a la guerra. -Ahora se está cerrando un ciclo de publicaciones de estudios sobre la represión a nivel local. -No hay provincia que no tenga en los últimos años un buen estudio sobre la represión de la época en uno o dos tomos. Navarra, Sevilla, Granada no digamos, con el asesinato de García Lorca. Y muchas de las conmemoraciones culturales en estos años han tenido que ver con la guerra civil. Lorca, Cernuda, Alberti, Azaña, por no hablar de la vuelta del Guernica. La cuestión de la República, la guerra, el exilio y la represión franquista aparecen por todos los lados desde 1975. Y no hemos hablado del cine y la literatura... Memoria de España -Pues Carmen Caffarel acaba de anunciar la puesta en marcha de una nueva serie sobre la represión, criticando de paso la ecuanimidad de la serie Memoria de España de Fernando García de Cortázar. -No sé más que lo que han dicho los periódicos. No conozco el proyecto. Lo que sí le puedo decir es que la serie Memoria de España ha resultado mucho mejor aún que las buenas expectativas que teníamos puestas en