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104 Los sábados de ABC SÁBADO 9 4 2005 ABC DISEÑO Y FORMA Bebemos en copas de cristal con tanta naturalidad como nos miramos en los espejos. No pensamos en el lujo que eso fue una vez. En Bohemia siguen fabricando el vidrio más famoso de Europa. Repasamos aquí la historia de un mito, que los lectores de ABC podrán apreciar a partir de mañana Reflejos de Bohemia un príncipe del Renacimiento se sentara de pronto a nuestra mesa, se quedaría asombrado del lujo entre el que vivimos. Y no serían las grandes cosas lo que le deslumbraría (de hecho, le darían pena nuestras míseras raciones, tan alejadas de sus menús habituales, puro colesterol y sabores fuertes. Y el aburrimiento, sin un mal crimen que llevarse a la velada) sino aquellas que hemos convertido en las más cotidianas: mantelerías que se lavan y planchan en un plis plás, cubiertos relucientes (que tardaría en reconocer, a excepción del cuchillo y la cuchara, y le harían pensar en la refinada Beatrice Sforza, que se cambiaba tres veces de guantes durante la comida para poner a salvo sus manos de grasas y salsas) Las vajillas de asombrosa porcelana o materiales aún más sorprendentes... Y eso sin entrar en la cocina, repleta de aparatos mágicos, como el microondas o esas ollas rápidas, que hubiera firmado Leonardo con entusiasmo, siempre a la caza de artilugios que facilitasen las tareas de la cocina... Si TEXTO: ABC Pryska pintada, muy populares en el XVII y XVIII Hacia el año 1.000 de nuestra era, nuevas técnicas y estudios ampliaron las posibilidades de fabricación de vidrio. El mundo mediterráneo trabajaba con bases sódicas, bastante maleables, pero se descubrió un tipo de pasta de base potásica, más fácil de conseguir porque procede de la ceniza de la madera. Este cambio beneficiará a los países centroeuropeos y nórdicos, lo que, a su vez, permitirá desarrollar una industria ornamental en un principio, que fue abriendo el camino a otros usos más sencillos. Durante un tiempo se confeccionarán, no sólo las vidrieras de las iglesias, sino las redomas, matraces y serpentines de destilación de estudiosos y alquimistas. También se fabricarán, cada vez más, los frascos de perfumes preciosos, y las copas de las mesas nobles, más pensados para admirar que para beber. vos territorios: Gran Bretaña importó las técnicas de fabricación tradicionales de los talleres checos, lo mismo que los Estados Unidos- -la famosa lámpara Tyffany es uno de los ejemplos más conocidos- Después de la Primera Guerra, el Bohemia mantendría sus prestigio decorativo, pero ganaría más espacio social y doméstico. Hoy se reproducen los modelos clásicos, pero se imponen los diseños limpios, que ofrecen su elegante ligereza a nuestra apresurada vida diaria. Rubí, cobalto, esmeralda En Europa, los maestros del cristal eran los venecianos. Supieron mantener sus secretos ocultos en la isla de Murano, sin darse cuenta de la revolución que se preparaba en Bohemia hasta que ya era demasiado tarde. En el Renacimiento, la influyente corte del Rodolfo II de Habsburgo puso de moda aquel vidrio bohemio, con sus nuevos tratamientos y colores, que lograban acabados de piedras preciosas: rojos rubí, verdes esmeralda, azules zafiros y cobaltos, ópalos... Colores que han mantenido su fama a lo largo del tiempo, enriqueciendo su paleta. En el XVIII el cristal de Bohemia era el favorito de quienes podían comprarlo- -la nobleza, los grandes comerciantes y burgueses- aunque la popularidad le esperaba en el siglo XIX. A finales de ese siglo, Art Nouveau, Art- Déco y Arts Crafts se apoyaron en el cristal como elemento decorativo- -al margen del utilitario- para realizar jarrones labrados, esculturas, espejos. Bohemia conquistó entonces nue- Copas grabadas, en cristal trasparente, y de diseño clásico redondeado Tintineo de cristal Seguramente le llamaría la atención el cristal, tal vez demasiado ligero y transparente para sus gustos, pero por esta misma razón muy llamativo. Un cristal que nos rodea por todas partes: cubre nuestras ventanas- -y por eso, a diferencia de lo que pasaba en el palacio del príncipe, podemos hacerlas enormes, sin miedo al frío- y que toma todas las formas posibles: copas, vasos, jarras, botellas y decantadores, lámparas, candelabros, espejos, pisapapeles, jarrones, esculturas... El origen del vidrio es tan antiguo como la memoria, o más bien como las primeras experiencias del hombre con el fuego, aplicado a distintos materiales. En algún momento de hace 5.000 años debió tropezarse con aquella materia frágil, que le serviría, inicialmente, para fabricar pe- Los monjes del siglo XIII combinaron los vitrales de las iglesias con piezas de uso lujoso, pero más cotidiano Un soplo de arte La tradición cristalera checa se remonta al siglo XIII, cuando los monasterios del norte de la región de Bohemia organizan los primeros talleres en los que soplan, a través de una caña, la pasta elaborada a base, especialmente, de potasio y cuarzo, que sigue explicando el excelente cristal de la zona. A lo largo de los siglos fueron mejorando las técnicas, pero sobre todo apareciendo artistas que ampliaron el repertorio de diseños y los usos de colores. De sus talleres de ayer y de hoy han salido piezas de cristal esmaltadas y doradas, talladas con y sin plomo, coloreadas... Hay piezas de Bohemia en las grandes catedrales, pero también en los palacios y hogares aficionados a los objetos de calidad, en forma de espejos, candelabros, lámparas, cristalerías... Y no es sorprendente tropezarse con cristales antiguos en Estambul, Ryad, Moscú, que apreciaban mucho estos trabajos. Se ha descubierto cierta relación entre los cristaleros de La Granja y los de Bohemia, que debieron intercambiar piezas en el XVIII. Las fábricas checas y eslovacas- -medio centenar- -que hoy fabrican este tipo de cristal suelen ser un destino turístico tan apreciado como los museos. queños amuletos de colores. Al menos esas son las piezas que han llegado hasta nosotros. En la civilizada Mesopotamia, 2.500 años anterior a Cristo, el cristal encontró nuevas funciones, pero siempre suntuarias. Todas las grandes civilizaciones antiguas nos han legado vidrio, que sólo estaba al alcance de los más ricos.