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70 Espectáculos SÁBADO 9 4 2005 ABC TEATRO Romance de lobos Autor: Ramón del Valle- Inclán. Dramaturgia y dirección: Ángel Facio. Escenografía: Paco Azorín. Vestuario: Begoña del Valle- Iturriaga. Iluminación: Mario Gas y Francisco Ariza. Intérpretes: Manuel de Blas, Fernando Sansegundo, Elena Sendón, Rafael Núñez, Yolanda Ulloa, Paco Maestre, Rosa Álvarez y Sergio Macías, entre otros. Lugar: Teatro Español. Madrid. EL OCASO DE LOS DIOSES JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Elegía furiosa a la conclusión de una era, un fin de ciclo cuyos relámpagos iluminan el rostro de los viejos dioses caídos, afrentados por los pisotones de quienes profesan la religión de la codicia. Valle- Inclán escenifica en Romance de lobos el crepúsculo de la antigua nobleza rural, de unos señores de horca y cuchillo epígonos de un feudalismo residual y con un concepto patriarcal tanto en lo referente a la propiedad como a un cierto sentido de justicia y protección de sus vasallos. Asistimos al tránsito hacia un emergente estamento rapaz con todos los excesos de sus mayores y ninguno de sus supuestos valores; en el plano de los comportamientos abusivos de clase, podría traducirse en una transición de lo inmoral a lo amoral. El autor gallego publicó esta obra, que cierra su trío de Comedias bárbaras en 1908, un año después de Águila de blasón y catorce antes de Cara Manuel de Blas, protagonista de Romance de lobos de plata la pieza cuya acción se sitúa cronológicamente al comienzo de la trilogía. Ha subrayado acertadamente Antón Risco (así lo señala en su prólogo a esta pieza, dentro de la Biblioteca Valle- Inclán publicada por el Círculo de Lectores en 1990) que Romance de lobos y Luces de bohemia (1920) son dos de las mejores obras de Valle; las dos, además, participan de esa atmósfera agónica que impregna el periplo de un héroe avejentado que camina hacia la muerte. En ambas, y sobre todo en la primera, pueden rastrearse ecos del prodigioso rey Lear shakespeariano: ABC como él, don Juan Manuel de Montenegro se convierte en mendigo y es vejado por su prole. Una historia de caída y expiación expuesta con un lenguaje magistral esmaltado de galleguismos e imágenes de fuerza deslumbradora. Ángel Facio ha planteado un montaje de tremenda fuerza plástica, que ofrece una sucesión de hermosos cuadros iluminados prodigiosamente por Mario Gas y Francisco Ariza con calidades caravaggiescas. Una belleza de oficio de tinieblas, acosada por lluvias, neblinas y relámpagos, que tiende al estatismo y otorga al conjunto un ritmo lento, demasiado en ocasiones. Metido en faenas dramatúrgicas, Facio ha podado algunas escenas y añadido algún fragmento perteneciente a otras comedias bárbaras, verbigracia: el acoso sexual de Fuso Negro a Sabelita, extraído de Cara de plata e incluido aquí, a mi juicio, fuera de contexto. Toda la acción se vertebra en torno a una original y atractiva propuesta escenográfica de Paco Azorín: un descomunal portón que se transforma en farallón frente al mar embravecido, retablo de iglesia, atrio, cocina con la llama del hogar al fondo y entrada de casona solariega. Una idea, la de la puerta, acompasada con el sentido de tránsito entre épocas, de umbral hacia nuevos tiempos. Manuel de Blas compone un don Juan Manuel de una pieza, colérico y tonante, con cierta propensión a la truculencia y menos dúctil en los aspectos patriarcales del personaje, cuya figura, acota Valle en la escena final, aparece resplandeciente de nobleza: Los ojos llenos de furias y demencias, y en el rostro la altivez de un rey y la palidez de un Cristo un trabajo, por otra parte, de vigoroso aliento. El resto del amplio reparto realiza una estupenda labor coral, en la que sobresale el Fuso Negro de Fernando Sansegundo (la escena en la que comparte reposo en su cueva con el hidalgo despojado es magnífica) el bufonesco don Galán de Rafael Núñez y la imponente presencia que otorga a su pobre de San Lázaro Paco Maestre, por citar algunos ejemplos. Con sus aspectos discutibles, un montaje de gran calidad, que nos devuelve la palabra nutricia del mejor Valle- Inclán. TEATRO MUSICAL Hoy no me puedo levantar Un musical de Nacho Cano sobre las canciones de Mecano. Libreto: David Serrano. Director: Nacho Cano. Director musical: Isaac Ordóñez. Directora de Escenografía: Ana Garay. Director de actores: Secun de la Rosa. Director de iluminación: Carlos Torrijos. Coreógrafo principal: Tino Sánchez. Principales intérpretes: Miquel Fernández, Inmaculada Cuesta, Diego París, Javier Godino, Andreu Castro, Natalia Vergara, Javier Navares, Fanni Alcázar. Lugar: Teatro Movistar, Madrid MÁS RUIDO QUE NUECES JULIO BRAVO arecía lógico suponer que Madrid, en pleno auge del musical, se sumara a esa moda reciente que consiste en crear espectáculos a partir de las canciones de artistas o grupos de éxito. Y el primer producto nacional de esta corriente se ha basado en uno de los grupos estrella de los años ochenta: Mecano. Uno de sus vértices, Nacho Cano, es el alma y el factótum de Hoy no me puedo levantar un musical con el que sigue la revitalización teatral de la Gran Vía. Los responsables de Hoy no me puedo levantar han ondeado la bandera de la españolidad como uno de los P méritos de este musical, montado, para entendernos, en plan Broadway es decir, con profusión de medios y de recursos. En este sentido, los ocho millones de euros confesados por los productores son muy evidentes- -con una costosísima pantalla de LED como mascarón de proa- -y se ofrece al público un espectáculo técnicamente impecable y escénicamente deslumbrante, con un auténtico derroche de alardes tanto en su imaginativa escenografía como en su muy desigual vestuario. Pero hay más ruido que nueces en este musical. En torno a una historia demasiado trillada (la de los jóvenes que llegan del pueblo a la capital para triunfar en el mundo de la música y su degeneración personal tras lograr el éxito) que transcurre en los movidos años ochenta madrileños- -en vez de sueño americano sueño castizo -se han incrustado las canciones de Mecano, el gancho fundamental del espectáculo. Pero, salvo en muy contadas excepciones, su encaje dentro de la historia resulta excesivamente forzado, y son más una rémora que un apoyo para el desarrollo del musical. Hay, sí, momentos de gran emotividad, como la interpretación de Me cuesta tanto olvidarte (convertida en una canción de amistad en lugar de una canción de amor) o la de Lía (un tema que no es propiamente de Mecano, sino de José María Cano) aunque en esta escena, como en buena parte del espectáculo, Una escena del musical Hoy no me puedo levantar se hayan empeñado en emborronar la escena llenándola de bailarines y coros que no siempre son necesarios. Cuestiones como ésta y el afán de incluir muchas canciones llevan al musical a una duración excesiva (tres horas y media) que sólo se soporta cuando se tiene delante una obra maestra, que no es el caso. Hay un esfuerzo y un trabajo admirables en este musical. Especialmente JAVIER PRIETO por parte de los intérpretes. Miquel Fernández es un artista más que relevante. Ya en Rent o We will rock you había demostrado su talento, y aquí protagoniza los momentos musicalmente más logrados; Diego París convierte su personaje en oro, y Javier Godino convence y conmueve con la degeneración de su personaje. Son los más destacados de un elenco que derrocha entusiasmo y buen hacer.