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26 En la muerte de Juan Pablo II EXEQUIAS DEL PAPA PEREGRINOS EN ROMA SÁBADO 9 4 2005 ABC A pesar de que en Roma hubo representantes de decenas de países, los peregrinos españoles y polacos parecían, ayer, los más numerosos. Todos querían conseguir un buen lugar para ver la ceremonia, pero sólo unos pocos lo lograron Españoles en primera fila (y en la última) J. M. N. P. M. ROMA. Hemos perdido un Padre, pero hemos ganado un Santo. Los católicos somos una realidad Con estas palabras, Santiago, 21 años, estudiante de Derecho en Madrid, resumía lo que tanto para él como para la veintena de amigos que le acompañan han sido unos días inolvidables. Él y Carlos, Alfonso, José María... decidieron venir a Roma en apenas unas horas. Y lo hicieron. Sin reservas, sin hotel, sin planes, con la única idea de estar aquí. Ahora, nuestros sentimientos se dividen entre la tristeza y la gratitud dicen. Acamparon junto a una de las entradas de San Pedro, en la plaza del Risorgimento. Allí dormitamos algo, aunque poco. A las cuatro de la mañana ya estábamos todos en pie El grupo de Santiago se juntó con otro de estudiantes polacos: Fue bonito- -recuerda ahora, mientras sale de San Pedro tras la ceremonia- -porque ellos nos enseñaron a decir Juan Pablo II, te quiere todo el mundo en polaco, y nosotros a ellos en español El momento más emotivo para este grupo de jóvenes fue cuando pusimos en práctica una idea nuestra, que era la de rezar un rosario multilingüe. Y anoche lo conseguimos, juntando diversos grupos de varios países. Fue muy bonito escuchar, uno tras otro, un misterio en italiano, otro en español, otro en polaco, otro en inglés... Esta tarde iremos a dormir al aeropuerto. Volvemos a Madrid mañana (por hoy) a las ocho de la mañana Casi en primera fila también consiguió estar el grupo de 16 alumnos del colegio Aldovea, de Madrid, que fue andando hasta la plaza de San Pedro desde la estación Termini. Dormimos en el foso ajardinado de Castel Sant Angelo- -explica Alejandro Baños, uno de los profesores- Había gente de todos los lugares, incluso durmiendo en los columpios. Como sabíamos que abrían las entradas a San Pedro a las seis, nos levantamos a las tres, y gracias a eso pudimos estar en la primera fila, al lado mismo de la celebración. Estamos muy cansados, pero desde luego ha valido la pena Ida y vuelta en barco En barco llegaron, hace cuatro días Íñigo, Tony, Yago, Rafa y sus demás amigos, un grupo de veintidós estudiantes catalanes. Sólo nos hemos podido duchar una vez en todo este tiempo, pero no pasa nada. Todo por el Papa El grupo llevaba banderas de Barcelona, Cataluña y España. El primer día esperaron durante diez horas para poder ver los restos mortales de Juan Pablo II y anteanoche consiguieron sitio para dormir en una parroquia. Que se entere Zapatero- -dice Íñigo- -de que hay muchos jóvenes católicos en España Ayer no pudieron llegar a entrar en San Pedro. Siguieron la ceremonia desde una de las pantallas gigantes de alrededor. Nos daba miedo quedarnos atrapados y no poder salir a tiempo, porque nuestro barco de regreso sale esta tarde (por ayer) Españoles y polacos han sido, sin Vista de la plaza de San Pedro desde la basílica durante la misa funeral duda, las representaciones más numerosas en Roma. A diferencia de la mayoría, que durmieron al aire libre, el grupo de estudiantes bilbaínos de segundo de Bachillerato consiguió cama y comida en un convento cercano por el módico precio de 15 euros. Desde luego, no nos podemos quejar aseguran. Hugo, Pablo, Nacho, Jabo y los demás han viajado junto a varios monitores, y tampoco pudieron llegar ayer hasta el lugar mismo de la celebración. Nos quedamos en Via della Conciliazione, y lo vimos todo a través de las pantallas Y es que, a quien madruga... Que se lo digan si no a ese otro grupo de estudiantes madrileños del colegio Everest, a quienes la organización echó de la plaza de San Pedro hacia las tres de la mañana. Desilusionados, y pensando que ya no conseguirían sitio, desistieron de volver a intentarlo y lo vieron todo desde el monitor de una parroquia cercana. Hemos perdido un Padre, pero hemos ganado un Santo. Los católicos somos una realidad Ese era el resumen que hacía un estudiante de Derecho español tras la ceremonia