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ABC SÁBADO 9 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II EXEQUIAS DEL PAPA EL DÍA, HORA A HORA 25 centro hay poca gente, esta zona está desierta del todo, a pesar de la hora. Ni siquiera el centro comercial Granai, entre los mayores de la ciudad, ha abierto hoy sus puertas. Un vecino, llamado Nicola, pasea tranquilamente a su perro. En el edificio de la Ford, Giorgio, el portero, se resigna a estar solo todo el día. Es como estar de guardia un domingo- -afirma- No vendrá nadie En su garita, sin embargo, no falta un pequeño televisor a través del cual sigue la ceremonia en directo. Fotos, sí; taxis, no 12: 00 El Center Foto una tienda de fotografía situada en la Via Crescencio, ha agudizado su sentido del negocio tras la muerte del Papa y tiene a la venta imágenes de Juan Pablo II en los primeros años del Pontificado, pero también del traslado de sus restos desde la Sala Clementina hasta la basílica de San Pedro, además de, por supuesto, los del cadáver ante el altar mayor. La de 15 por 20 centímetros cuesta 3,50 euros; la de 10 por 15, dos. Las ventas van bien. A pocos metros una mercería no tiene ni un solo cliente. La actividad comercial de las tiendas de la zona es prácticamente nula. ...La parada de taxis de la plaza Barberini, al lado justo de Via Véneto, está a rebosar. Varias filas de vehículos llenan todos los rincones, incluso las aceras. Los conductores charlan en pequeños grupos. Corrado, de treinta años, amenaza con irse a casa: La verdad es que no sé por qué hemos salido hoy. Estos días han sido malos, pero lo de hoy no recuerdo que haya pasado nunca. Llevo en la calle desde las siete y sólo he hecho una carrera Para Alfredo, napolitano de tez oscura, la culpa es de la televisión: Se han hartado de decir que no se podía circular por Roma, pero no han dicho que eso no afectaba al trasporte público. La gente, hoy, o está en San Pedro o está en casa Los peregrinos, tras el funeral, en el puente de Sant Angelo REUTERS Los sacerdotes escuchan la confesión de jóvenes en el Circo Massimo de Roma AP Un minuto para la historia De peregrinos a turistas A partir del mediodía, tres millones de peregrinos, hasta ese momento concentrados en la plaza de San Pedro y sus alrededores, se desbordaron literalmente por la zona vieja de la ciudad de Roma. Ni un solo monumento quedó sin su ración de visitantes, alegres pero agotados tras varios días de privaciones y falta de sueño. El Coliseo, el arco de Trajano, las principales plazas, el Campidoglio... nada escapó a este tsunami humano con epicentro en la ciudad del Vaticano. Polacos, sobre todo, pero también húngaros, norteamericanos, españoles y franceses dejaron el luto aparte y empezaron a divertirse. Eso sí, de una manera sana. Resulta increíble que en una ciudad que ha doblado su población en apenas 48 horas no se haya producido ni un solo (repetimos, ni un solo) incidente de orden público. Ni tampoco de salud. Apenas alguna lipotimia aislada. Un récord más para una ciudad a la que los récord le sobran... 12: 40 AP Al enfilarse ya el tramo final del funeral, algunos peregrinos han comenzado a abandonar la zona. Las pantallas gigantes proyectan la imagen del féretro con los restos mortales de Juan Pablo II y estallan los aplausos. Ratzinger rocía con agua bendita el ataúd. Desfilan los cardenales hacia el interior de la basílica y diez hombres cargan a hombros la sencilla caja de madera que contiene el cuerpo de Karol Wojtyla. La emoción se desborda. Hay vítores, aplausos, lágrimas y oraciones desde hace diez minutos de forma ininterrumpida. Suenan las campanas de la basílica, solemnes y sobrecogedoras. Los porteadores, antes de que el cuerpo de Juan Pablo II cruce por última vez la puerta principal, se dan la vuelta para que los fieles se despidan para siempre del Santo Padre. Así permanecen 60 segundos. Luego, dirigen sus pasos hacia el interior. El cuerpo de Juan Pablo II baja a las Grutas Vaticanas. La ceremonia ha terminado. Pegados a sus transistores, los propietarios de los quioscos de los alrededores de la zona caliente puestos improvisados de pizzas y bocadi- Una mujer reza durante el funeral REUTERS llos, pero también tiendas normales que por hoy han ampliado su negocio, se preparan para la avalancha de personas que ya empiezan a abandonar la plaza de San Pedro. Después de tres horas de ceremonia- -explica un esperanzado Nicola- -la gente tendrá ganas de comer o beber algo. Los peregrinos no suelen llevar mucho dinero, pero seguro que éste es el momento de gastar el que les queda