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16 En la muerte de Juan Pablo II EXEQUIAS DEL PAPA ESPAÑA, EN EL VATICANO SÁBADO 9 4 2005 ABC Zapatero, Moratinos y Rajoy a su llegada a la plaza de San Pedro EFE Los Reyes rindieron desde primera línea el último homenaje al Santo Padre Cinco filas atrás siguieron la ceremonia Zapatero, Moratinos y Rajoy del Gobierno saludó a Bush padre, a Clinton y a Condoleezza Rice, pero no pudo hablar con el presidente de EE. UU. que estaba lejos P. M. E. ESPECIAL ROMA. Desde un lugar preeminente- -en la primera fila de bancos situados a la derecha del altar- -y junto a 200 altos mandatarios de todo el mundo, Sus Majestades los Reyes representaron ayer a España en el impresionante funeral por Juan Pablo el Grande. Vestidos de luto riguroso- -Doña Sofía tocada con peineta y mantilla negra- los Reyes rindieron el último homenaje al Santo Padre, con quien habían forjado una sólida relación de admiración y afecto. Los momentos más emotivos se produjeron al principio y al final, cuando Sus Majestades inclinaron sus cabezas en señal de respeto al paso del austero féretro de madera de ciprés que portaba los restos mortales del Papa. Cinco filas atrás, en el sitio que correspondía a la delegación española en b El presidente el orden protocolario del Vaticano (siguiendo el alfabeto por nombres de países en francés) se encontraba el resto de la representación oficial española: el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy. Y más atrás aún, los otros 43 españoles que, en el último momento y por la vía oficial, lograron un sitio en el funeral. A la derecha de los Reyes, situados en la primera de las dos únicas filas de bancos que disponían de reclinatorio, se encontraban los Reyes Abdalá y Rania de Jordania, y a la izquierda, la Reina Margarita y el Príncipe Enrique de Dinamarca. Justo detrás, se sentaban el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su mujer, Laura, que fueron los últimos en llegar a la Plaza de San Pedro y que destinaron su primer saludo a Don Juan Carlos y Doña Sofía. Este gesto fue seguido por los ex presidentes George Bush (padre) y Bill Clinton y por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quienes se sentaron dos filas detrás de la delegación española. Muchos de los dirigentes tuvieron ocasión de conversar en la media hora que transcurrió desde que empezaron a llegar al lugar de la ceremonia y su comienzo. Y Zapatero se entretuvo especialmente con el presidente de Francia, Jacques Chirac. Después, durante el funeral, tanto los Reyes como los demás representantes de España aprovecharon los momentos de aplausos y aclamaciones al Papa para comentar con los asistentes más próximos sus impresiones sobre la ceremonia. Desde el Gobierno, el funeral se definió como una bella y emocionante ceremonia de despedida a un líder de inmenso prestigio moral Según el Ejecutivo, la delegación española también coincidió en destacar la excelente organización del Vaticano. Tras la ceremonia, los Reyes presidieron un almuerzo en la Embajada española ante la Santa Sede, cerca de la Plaza de España. A la comida asistieron, además de Zapatero, Moratinos y Rajoy, el embajador español, Jorge Dezcállar; el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el alcalde La Pasa a la página siguiente