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6 Opinión SÁBADO 9 4 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Entre los asuntos delicados que España tiene pendientes no es el menor el de una revisión constitucional EL SEXTO VIAJE Yo espero que estos días de afirmación católica sirvan para que el catolicismo español levante, por fin, la frente. La muerte del Papa ha sido como el quinto viaje a España campesinos. Hablaban con STE Gobierno pasadistancia del Papa. Nos liará a la historia por hamos. Uno de ellos me dijo ber tenido la racaneque el anticlericalismo poría de no dedicar más que día deberse a tantos años de un solo día de luto nacional nacional- catolicismo (sic) (con perdón) por la muerte Le pregunté cómo podía exdel Papa. Se impuso el espíplicarme los asesinatos de ritu del capitán Lozano. Se CÉSAR ALONSO DE tantos católicos antes de la impuso el odio a la religión. LOS RÍOS guerra civil. Llegamos a Cuánto resentimiento. Y acuerdos razonables. ¿no hubo ningún ministro que reclamara un poco más de geneE acerqué hasta Medina de rosidad? El encargado de justificar Rioseco. El río se llama, en esta villanía fue el ministro Bono. realidad, Sequillo. Torrelobatón es Dijo que no había que dar importanmás pequeño que su castillo. No concia al hecho ya que se trataba de alsigo evadirme. Me persiguen las ongo simbólico. Como si eso no fuera das de la radio. Varios diputados lo más importante. Nos sucede lo- -socialistas, comunistas y republimismo con la exhibición de la bancanos- -permanecieron sentados dera de la nación, sólo que al revés. durante el minuto de silencio por el En este caso el simbolismo es excePapa. A uno de estos insensatos le sivamente provocador para los espareció excesivo el tiempo. ¿Habrá pañoles que no se sienten tales. Calsucedido algo semejante en algún dera dixit. Que lean lo que Juan Paotro país de los tenidos por católiblo II dice de la nación. cos? La barbarie en el Parlamento. Cuando ocurren hechos tan de ¿En qué manos estamos? Periodisprimentes como los de estos días, tas que consideran abrumadora la me da por coger la carretera y me programación de las televisiones sopierdo por tierras de Castilla. Cobre la muerte del Papa. Algunos pemo si necesitara descender a la Hisriódicos publican artículos heterotoria... o, mejor, ascender a ella. En doxos para cumplir con el pluralisesta ocasión hice un alto en Martín mo. Hans Küng critica a Juan Pablo Muñoz, tierras de mudéjar. Me paII el bloqueo del Concilio cuando fue ré a tomar un café y terminé peganél quien hizo aportaciones definitido la hebra en la barra con unos vas. Otro diario acoge un artículo que acusa a Wojtyla de no comprender la teología de la liberación y de no haber saludado el nombramiento de curas como ministros en Nicaragua. El camino liberador al socialismo real. L laicismo del establishment está perplejo. A una presentadora de TV se le escapa el latiguillo es cierto al reconocer que son muchos los jóvenes que han ido a Roma. Como quien no lo habría creído de no haberlo visto. Otra dice que miles de asistentes habían seguido la celebración de la Misa de ayer y la homilía de Ratzinger con respeto Es llamativa la ignorancia de todo lo que afectaa la religión católica, al Nuevo Testamento. En el futuro va a resultar difícil creer en las encuestas que danunas cifras de creyentes y practicantes tan bajas. La muerte del Papa ha venido a revelar una realidad que se consideraba inexistente. ¿No habrá sido también por culpa de los católicos? No hace mucho criticaba el obispo Sebastián la cobardía de una buena parte de los católicos. No se atreven- -escribía- -a dar testimonio. La hegemonía del laicismo, el exhibicionismo de los agnósticos propio de quien tiene un plus de racionalidad, de inteligencia, de sensatez... cuando en realidad tiene una enorme carencia, es culpa de este complejo de los católicos... Yo espero que estos días de afirmación católica sirvan para que el catolicismo español levante, por fin, la frente. La muerte del Papa ha sido como el sexto viaje a España. ¿UNA OPORTUNIDAD PERDIDA? T ANTO en lo político como en lo personal es asunto desgraciado el que, por razones de salud, Adolfo Suárez, el primero de los presidentes de los Gobiernos democráticos surgidos con la Transición, no pueda incorporarse como miembro del Consejo de Estado, el más relevante de los órganos consultivos que amparan el trabajo del Ejecutivo. José María Aznar lo hará dentro de unos días, tras las elecciones en el País Vasco, y Felipe González, junto con Leopoldo Calvo Sotelo, han renunciado, por distintas y respetables razones, a lo que, siendo un honor y un reconocimiento, no deja de ser una carga y una obligación que arrastra incompatibilidades y puede germinar disgustos en una situación, como la nuestra, en la que el Estado continúa sin ser definido y aceptado plenamente por los territorios que lo componen y las personas que lo habitan. La iniciativa, debida a José Luis Rodríguez Zapatero, de que quienes fueron presidentes del Gobierno mantengan, junto a su condición estatutaria de ex, la de miembros natos de tan notable órgano estatal, es lúcida y, de no ser por el rechazo y la imposibilidad de la mayoría del censo a que se refiere, podría aportar luminosidad, experiencia y buen sentido en un momento en que las tensiones territoriales no aportan tales materiales, convenientes y necesarios, para el buen funcionamiento y el engrandecimiento de la Nación. Es más, a pesar de las respetables razones con las que González y Calvo Sotelo, todas ellas en el orden de las incompatibilidades, rechazan la oferta de Zapatero, habría que esperar, al menos a medio plazo, una reconcentración del caso para que, institucionalmente, el país no pierda ni su memoria ni su experiencia. Entre los asuntos delicados y conflictivos que España tiene pendientes no es el menor el de una revisión constitucional que, agitada por distintos intereses autonómicos, sirve de elemento perturbador a una estabilidad política, social y cultural sin la que el futuro económico- -la base del bienestar que demandan los ciudadanos- -tiene difícil pronóstico. En ello, y en razón de su experiencia, pocas voces como la de los ex presidentes pueden aportar luz, experiencia y cautela. España, según Baura, es un país espasmódico atemperado por sus catástrofes. Ya es lástima que, contra corriente, el mal nos enseñe más que el bien; pero quienes mejor lugar han ocupado para esas y otras observaciones son quienes- -ninguno con facilidad- -han tenido la responsabilidad y el peso de la gobernación del Estado y, en lo posible, el trazado de su futuro. Sólo Aznar ha aceptado la invitación de Zapatero y, aunque el caramelo pueda ser amargo, es de agradecer que se incorpore a un órgano histórico al que su presidente, Francisco Rubio Llorente, convirtió en polémico, y el buen sentido y la plenitud de su nómina pueden modelar como determinante interdisciplinar de la estabilidad política y la certeza jurídica que tanto se echan de menos por estos pagos. E E M REVISTA DE PRENSA terrogó sobre la posibilidad de abandonar a causa de sus condiciones de salud: espero que Dios me ayude a comprender hasta cuándo debe continuar este servicio En la misma línea lo interpretaron las agencias de noticias. El vaticanista del Corriere della Sera, Luigi Accattoli, es más prudente a la hora de valorar el nunc dimittis del Papa. Según Accattoli, Juan Pablo II excluye- -en una página escrita en 2000- -la intención de dimitir por propia iniciativa, aunque afirma su disponibilidad a hacerlo si la enfermedad se lo impusiese El experto de La Repubblica, Marco Politi, pasa por la cuestión más de puntillas, aunque sorprendentemente titula la crónica poniendo en boca del Papa pedí a Dios que me dejara marchar (morir) Otros diarios de gran tirada son abiertamente sensacionalistas al titular, como La Stampa de Turín, que El Papa quería dejarlo, lo dice el testamento S. I. Consenso de los vaticanistas Los principales vaticanistas de la Prensa italiana coincidieron ayer en considerar que Juan Pablo II pensó en renunciar en caso de un deterioro agudo de su salud, según se desprende del testamento difundido el jueves. Así, el especialista de La Stampa, Marco Tossati, subraya que una frase del testamento ha sido interpretada como la voluntad de presentar la dimisión y añade que en otro punto, el Pontífice da a entender que ha considerado la posibilidad En los mismos términos se expresa el vaticanista de Il Giornale, Andrea Tornelli, que escribe que en el año 2000 Juan Pablo II se in- Todo indica que lo consideró El Washington Post se sumó a la interpretación general de la Prensa mundial, y afirmó ayer que- -con su salud en serio proceso de deterioro- -Juan Pablo II aparentemente contempló en el año 2000 la posibilidad de renunciar El testamento, recuerda el rotativo, sugiere que cuando el Papa cumplió los 80 años, consideró la posibilidad de renunciar pero nunca lo dijo directamente. Escribió que pedía a Dios ayuda para reconocer cuánto tiempo más debía continuar su servicio La cita bíblica del anciano Simeón deja, no obstante, abierta la puerta a distintas interpretaciones. S. I.