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4 Opinión SÁBADO 9 4 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO UN SANTO PARA EL PUEBLO... S E agotan los adjetivos en las declaraciones públicas y en los medios de comunicación para describir la reacción del mundo entero ante la muerte del Papa. El funeral de ayer en el Vaticano puede ser calificado, sin exageración alguna, como la mayor manifestación de duelo que ha conocido la humanidad. Es impresionante, sin duda, el número de jefes de Estado y de Gobierno y de personalidades políticas procedentes de todos los países y organismos internacionales. Tal vez con la excepción de Putin, de los dirigentes de China y de algún otro caso aislado, estaban presentes en la Plaza de San Pedro los dirigentes políticos más poderosos de la tierra. Pero es mucho más llamativa la repuesta de millones de fieles y peregrinos, dispuestos a llegar a Roma por cualquier medio para dejar constancia de su devoción por la figura de este Pontífice excepcional. Porque quizás lo más sobresaliente de la ceremonia de ayer fue el clamor que los centenares de miles de romeros que asistieron en directo a las exequias expresaron durante la ceremonia: ¡Santo ya! Este grito, repetido incesamentemente durante el funeral y que seguramente se reproducía en otros lugares del mundo, sintetiza una conciencia popular que ha instalado ya para siempre a Juan Pablo II El Grande en el lugar en el que los fieles colocan a los hombres buenos, sabios y de fe, a los santos. Desde ayer, Wojtyla- -sepultado hoy en las grutas vaticanas- -es por aclamación popular el vivo retrato de ese sentimiento colectivo de santidad. Y en este punto, cabe valorar también, como resumen de esta semana de duelo, la capacidad de organización del Vaticano y de las autoridades romanas e italianas para hacer frente a una invasión pacífica y entusiasta, que ha sido recibida- -al margen de anécdotas menores- -con afecto y generosidad. Mención especial también para los servicios de seguridad y protección civil, que han resuelto con eficacia y acierto un reto de considerables proporciones. Aunque Juan Pablo II era mucho más que un líder mediático, es obligado destacar también esa faceta; pero quizá él mismo se hubiera sorprendido de la respuesta universal de adhesión a su persona y a su obra, que alcanza dimensiones desconocidas en la historia de los medios de comunicación. Porque el mundo no será igual antes y después de este pontificado. Juan Pablo II fue protagonista del final de la Guerra Fría, abrió infinidad de caminos para la Iglesia en su relación con otras confesiones y mantuvo con firmeza el mensaje evangélico, sin plegarse a los intereses de nadie, defendiendo siempre a los menos favorecidos. Tal vez el valor personal y la integridad del mensaje sean las señas de identidad que permitan explicar esta explosión de dolor por su pérdida. La ceremonia de ayer, dentro de la sobriedad que reclamaba el propio Papa, resultó enormemente emotiva. El cardenal Ratzinger encontró el tono adecuado para tan especial ocasión. Era el momento de glosar la figura del Papa difunto y el significado de su larga etapa al frente de la Iglesia Universal, y así lo hizo el decano del Colegio Cardenalicio. Sin plantearse el futuro, sí quiso resaltar algunos elementos del pontificado recién concluido que se han incorporado ya al acervo del mundo católico: el protagonismo de los jóvenes y el sentido ecuménico siempre presente en la trayectoria del Papa viajero marcan una forma de entender, en el tiempo y en el espacio, la posición de la Iglesia en la sociedad de hoy. El desarrollo formal de la ceremonia resultó impecable, buena prueba de la sabiduría histórica de una institución milenaria. Debe ser puesta de relieve la presencia en lugar muy destacado de los Reyes de España y también la utilización de la lengua española en momentos significativos de la liturgia. Una adecuada realización televisiva ha puesto a disposición del mundo entero las imágenes seguidas por millones de personas de este acontecimiento excepcional. FUERA MÁSCARAS ATASUNA pidió ayer públicamente el voto para el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Habrá quien se asombre y empiece a preguntarse si no tenían razón tantos malpensados que venían advirtiendo de que estos exóticos comunistas no eran más que la célula durmiente de ETA. Primero anunciaron que recogían el testigo de Aukera Guztiak después de que esta candidatura fuera ilegalizada. Luego lanzaron los típicos mensajes de la izquierda proetarra sobre el conflicto vasco, las agresiones a Euskadi y los derechos humanos para todos y todas. Por supuesto, nunca, en ningún momento, hicieron condena expresa a ETA, que es lo que habría dado sentido democrático a tanta preocupación por la violencia y los derechos humanos. Sin esa condena, no es más que la facundia habitual de los proetarras. Ahora, cuando las estrategias de Batasuna y el PCTV están sincronizadas bajo la batuta de ETA, Otegi pide el voto de sus seguidores para el banquillo de suplentes que tenía guardados para la ocasión. Al final, no ha sucedido nada que no se corresponda con la astucia etarra y con su perseverancia por condicionar la vida política vasca. ETA está haciendo lo que, conforme a su criterio, tenía que hacer: evitar ser expulsada de la última institución democrática en la que aún ocupaba un espacio y no perder posiciones frente al PNV. De manera finalista, el entramado batasuno persigue asimismo no quedarse fuera, y como voz autorizada, en una hipotética negociación con ETA que Rodríguez Zapatero, más allá de sus proclamaciones retóricas, pudiera estar pensando en entablar. Toda la atención está ahora en el Gobierno, porque es bueno recordar que al Estado sólo le ha ido bien la política antiterrorista cuando se ha preocupado más de hacer en cada momento lo que debía hacer que de esperar a que ETA o el nacionalismo- -o ambos al mismo tiempo- -le marcaran la pauta de los cambios. Las reformas legales antiterroristas, el acuerdo de Estado PP- PSOE, la cooperación internacional, la deslegitimación del discurso nacionalista y la marginación de la izquierda proetarra son decisiones que nunca se habrían tomado si su hubiera esperado a que ETA diera pasos El que los tenía que dar era el Estado. Y ahora tiene que volver a dar otro. El Gobierno no tiene excusa para no actuar contra el PCTV. Es su obligación, y la de los jueces será resolver como proceda. El Ejecutivo no puede desistir negando indicios en vez de buscarlos con afán, como el que ese partido participara en la refundación de Batasuna. Aquí no caben cálculos electorales, pues la presión de las evidencias aumenta cada día. El tiempo apremia y la pasividad y las omisiones no hacen sino beneficiar a la estrategia batasuna. B ...Y UN HOMBRE ANTE DIOS ÁS allá de cualquier polémica artificial y probablemente estéril a estas alturas, la publicación del testamento del Papa refleja en toda su grandeza la personalidad de Karol Wojtyla. Un hombre excepcional, sin duda; también, cómo no, un ser humano con sus dudas e inquietudes acerca de la mejor forma de cumplir la responsabilidad inmensa que había asumido. Habrán de ser los teólogos, vaticanistas y expertos en Derecho Canónico quienes valoren con precisión las palabras del Papa en su testamento, tanto la cita bíblica de Simeón como la expresión de confianza en el Señor que se refleja en la referencia a que Él me ayudará a reconocer hasta cuándo debo continuar este servicio En ningún caso cabe aquí lo unívoco ni la imposición de una teoría sobre otra, más aún acudiendo a cuestiones filológicas. No es tan simple. Se impone, en todo caso, una interpretación razonable: Juan Pablo II, hombre inteligente y reflexivo como pocos, se planteó en su día un dilema que su M sentido del deber y la conciencia de su misión le impulsaron a resolver con el sacrificio de la propia salud. De ahí la lección excepcional de los últimos meses, sin ceder al deseo muy humano de descanso y recogimiento. El testamento revela que había tomado la decisión firme de continuar, después de plantearse y descartar la hipótesis de una renuncia. Esa misma grandeza se demuestra en la lucha interior entre el amor por su Polonia natal y la conciencia de un deber evangélico de alcance universal. El deseo muy comprensible de ser enterrado al lado de su gente cede ante un argumento más fuerte, como es el alto valor simbólico de la cripta vaticana, por la que opta implícitamente al dejar la decisión en manos de la Curia romana. Gana mucho, pues, la figura del Pontífice con la publicación de estas reflexiones personales, una nueva prueba de esa singular combinación de inteligencia y sensibilidad que han hecho grande al Pontífice, cuya entrega absoluta a su deber destacaba ayer Ratzinger.