Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
100 VIERNES 8 4 2005 ABC Gente Sean Connery, un James Bond de ordenador. El actor escocés Sean Connery volverá a encarnar al agente secreto británico James Bond después de haberlo hecho por última vez hace ya veinte años en el cine. Pero esta vez sólo pondrá su voz y en la nueva versión del videojuego Desde Rusia con amor La princesa Carolina y Ernesto de Hannover, en una de sus últimas apariciones públicas juntos Hannover, hospitalizado Horas de angustia para Carolina de Mónaco: de luto por la muerte de su padre y con su marido ingresado por una afección de páncreas TEXTO: SILVIA CASTILLO Y AGENCIAS FOTOS: REUTERS Y AFP rolina de Mónaco vive horas de angustia. De luto, por la reciente muerte de su padre, Rainiero III, la princesa permanece ahora junto al lecho de su marido, el príncipe Ernesto de Hannover, ingresado desde el pasado lunes en el hospital Princesa Gracia del Principado por un problema de páncreas. Ernesto de Hannover, de 51 años, ingresó en el centro hospitalario un día y medio antes del fallecimiento del Príncipe Ca Rainiero, por una afección de páncreas según informaron a Efe fuentes del Palacio, que precisaron que su estado no es considerado grave, pero que ha sido sometido a una serie de exámenes médicos. El príncipe ingobernable Desde que Ernesto de Hannover pasó al primer plano de la actualidad tras contraer matrimonio, en enero de 1999, con la mayor de las hijos de Rainiero y la Gracia de Mónaco, su vida ha estado sembrada de polémica. Las crónicas que acompañan su historia son un rosario de agresiones y comportamientos nada apropiados en un aristócrata de tan rancia estirpe (es el jefe de la casa real más antigua de Alemania, biznieto del último Kaiser y primo de la Reina Isabel II de Inglaterra) que le han granjeado los apelativos de príncipe ingobernable e incotenible Sus rabietas públicas- -tan pronto la emprende a paraguazos, cuando no puñetazos, contra unos fotógrafos como micciona en la fachada del pabellón de una Exposición Universal o dedica el saludo hitleriano al empleado de un aeropuerto- -alcanzaron su punto culminante cuando hace cinco años propinó una paliza a un compatriota suyo, Josef Brunlehner, dueño de un complejo playero en Kenia, porque se le había ido la mano con el volumen de la música. Brunlehner acabó en el hospital a causa de las lesiones y Hannover fue condenado a pagar 445.000 euros de indemni- zación tras pasar por los tribunales pertinentes. La sentencia, en el fondo, resultó menos dura de lo que se esperaba, ya que el propio Hannover admítió que perdió los estribos a causa de un estado de alcoholemia incapacitatorio para ablandar al juez. Una excusa que el príncipe alemán esgrimió también para justificar el puntapié que le dedicó a una reportera austríaca en Salzburgo. La sobriedad en el comportamiento de Hannover brilló también por su ausencia durante su viaje a Madrid con motivo de la boda de los Príncipes de Asturias. Aunque compareció en la cena de gala que los Reyes ofrecieron en El Pardo la noche antes del enlace, su ausencia al día siguiente en la ceremonia religiosa de la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena fue motivo de toda serie de especulaciones y rumores sobre su paradero. El luto paraliza Mónaco Mientras, el Principado vivió ayer su segundo día de duelo por la muerte de su Soberano. El luto para la familia real monegasca ha sido fijado en tres meses y en un mes para los funcionarios de Mónaco, cuyos habitantes podrán dar el último adiós a Rainiero, su padre y patrón como le denominaban afectuosamente, a partir del domingo. Aunque las ruletas de los casinos volvieron ayer a girar tras la jornada de luto que guardaron, numerosos comercios permanecían ayer cerrados en el peñón de la Costa Azul, con fotos de Rainiero cubiertas de crespones negros y las banderas de toda la ciudad ondeando a media asta. Conmocionados por la desaparición de Rainiero, cuyo recuerdo es omnipresente en el Principado, los monegascos intentaban ayer, al día siguiente de su muerte y a una semana de sus funerales, recuperar una cierta normalidad, con la vista puesta en su sucesor, Alberto II. El próximo Soberano de la familia Grimaldi, aunque aún no se ha anunciado la fecha oficial de su entronización, to-