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ABC VIERNES 8 4 2005 Espectáculos 63 FRANCO Gracias a los horrores del franquismo, los cineastas españoles tienen un filón formidable CINE FRANCÉS En Francia se tuvo una idea genial: pagar el cine francés con los impuestos que se cobran, por cada entrada, sobre las películas norteamericanas ré nunca es caer en el embrutecimiento absoluto. Procuro por todos los medios que los espectadores, al final de una de mis películas, salgan diciendo esta frase que yo detesto: Ah... qué buena película... Durante hora y media he olvidado todos mis problemas También me parece estúpido que los espectadores entren esperando que yo les resuelva todos sus problemas. -En ese terreno pudiera pensarse que, para usted, la televisión es uno de los rostros de las cosas endemoniadas de nuestro tiempo. -Mire: a mí me encanta la televisión. Pero, claro, como la tele es un instrumento de poder, rápidamente cayó en manos de gente de poder. Como no es un secreto que la gente de poder se lleva bien con la gente de dinero, todo se arregla entre ellos. Algo que puede dar resultados endemoniados. ¿Quiénes le parecen más peligrosos, la gente de poder o la gente de dinero? -Con frecuencia, los intereses de los políticos los convierten en gente muy peligrosa. Con frecuencia, la gente de dinero no tiene muchos escrúpulos. En el caso de los políticos... A mi modo de ver, en Francia, el 30 por ciento están perfectamente corrompidos, son una canalla peligrosa... Pero, ojo, hay otro 70 por ciento que no diré que son totalmente honestos, pero bueno, son consumibles. Incluso, algunos hacen cosas muy potables. -Sueño desde hace años que usted termina haciendo una película con François Mitterrand, sus escándalos, su historia personal. -No está mal la idea, no... Mire, en el caso de Mitterrand, la falta de escrúpu- los no le impedía tener ciertas cualidades. Lo malo, en su caso, es que cuando estuvo menos afortunado con la cabeza continuó ejerciendo el poder. -Bueno. No me refería tanto al Mitterrand político. Me refiero al hombre de intrigas carnales. Un presidente con su familia. Que oculta a una querida y una hija en un palacio próximo. Y, durante años, consigue engañar a todo el mundo. -Ah... En ese plano, Mitterrand no tenía competencia. Aunque León Blum también fue formidable. Blum no era un chorizo. Pero era capaz de tener una amante por aquí, otra por allí, ejercer el poder, dar lecciones de moral, etcétera. Y Victor Hugo, no hablemos. Algo único. ¿Cómo ve las relaciones entre el cine europeo y el de EE. UU. ¿Puede hablarse todavía de cine europeo? -Los norteamericanos descubrieron muy pronto que el cine es un pilar económico esencial. Y montaron una gran industria. Con una implantación mundial. Lo único que nos salva, hoy por hoy, es la mediocridad, ¡al fin! de buena parte del cine que se hace en Hollywood. Hubo un tiempo en que casi la mitad del cine norteamericano era bueno o muy bueno, buenísimo. Hoy hacen una cantidad inmensa de bodrios. Y eso nos salva. En Europa hay dos países con una cinematografía importante: España y Francia. En Francia se tuvo una idea genial: pagar el cine francés con los impuestos que se cobran, por entrada, sobre las películas americanas. Que los americanos hagan cine con mucha entrada es buenísimo para nosotros: nos quedamos con una parte de esos ingresos. Es un atraco bien montado. Por su parte, el cine español está volviendo a nacer, gracias a Franco. Gracias a los horrores del franquismo, los cineastas españoles tienen un filón formidable. -No tengo claro que los españoles hayan llegado al estado supremo del atraco fiscal contra el cine norteamericano, que es la primera fuente de ingresos del cine francés. Y no sé si los fantasmas del franquismo pueden ser un filón permanente, muchos años, todavía. -Bueno, los fantasmas nacen y renacen cada día. La Historia, el terrorismo, las guerras, las pasiones, el Mal; las páginas de sucesos son un filón ¡eterno! La Administración americana usó el 11- S para seguir su propia agenda Wim Wenders estrena Tierra de abundancia un filme intimista y viajero JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. El cineasta Wim Wenders nos trae una nueva película, Tierra de abundancia en la que volvemos a reencontrar el mejor lenguaje del director de París, Texas que mantiene el listón de los días de Alicia en las ciudades o El amigo americano Salta a los cines con una historia con viaje interior y físico en la que las consecuencias del 11- S se erigen en un potente trasfondo que vapulea las vidas de los protagonistas entre el miedo, la paranoia y la ignorancia circundante. Rodada en formato digital y en tres semanas, la cinta se llevó a cabo mientras Wenders esperaba el rodaje de Don t Come Knockin que tenía apalabrada con Sam Shepard. Estaba tan nervioso con ese filme que tuve que centrarme en otra cosa. Así nació Tierra de abundancia asegura. Pronto conformó un equipo joven con el que pudo llevar a cabo lo que él denomina trabajar con las tripas. El 11- S fue suficiente razón para atemorizar a todo el mundo y la Administración americana lo usó para seguir su propia agenda El título del filme parte de una canción de Leonard Cohen compuesta especialmente para la cinta, en la que se incluye otro tema del cantante. La pérdida, la espiritualidad y la compasión se escuchan en las letras. Wenders es un hombre tremendamente discreto y no alimenta los comentarios negativos hacía los demás. Por eso su reacción en contra de la película El hundimiento a la que calificó como un culebrón demasiado sensacionalista y peligroso dio la vuelta al mundo. Lo ratificó ayer en Madrid. Pero eso ya es agua pasada y lo que interesa de un creador tan singular, personal y hu- Wim Wenders CHEMA BARROSO mano es su propia obra, su opinión sobre cualquier cosa menos los filmes de los demás: Soy un viajero nato, es mi profesión; soy también un huésped en América y Tierra de abundancia es una obra de observador. Tomo la mirada de unos personajes viajeros: Paul, un veterano de Vietnam, y Lana, una joven idealista con creencias religiosas que ha vivido en Europa y África. Aunque de manera diferente, ambos se enfrentan a la actual realidad de su país. Paul es un personaje quijotesco y la ciudad de Los Ángeles el territorio, los molinos que quiere proteger ante el temor de un nuevo atentado terrorista. Yo lo saco de ese territorio para que despierte y se dé cuenta de que su percepción es una pesadilla. Lana es la encargada de llevar a cabo la misión. Son desgraciados, per, de cualquier manera acaban en un sitio donde existe la esperanza, Quizá sea una mirada utópica que hago sobre la posibilidad de curación