Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
62 Espectáculos VIERNES 8 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Claude Chabrol, la semana pasada en París, donde se realizó la entrevista con el cineasta CLAUDE CHABROL Director de cine Me parece estúpido que los espectadores esperen que yo les resuelva sus problemas ¿Cuál es el puesto de La dama de honor en el conjunto de su obra? -Hacía treinta años que no trabajaba con personajes jóvenes o muy jóvenes, recién salidos de la adolescencia. De sus fantasmas, de mis miedos, de sus angustias. -Su filmografía es una espléndida colección de burgueses criminales, ladrones, estafadores, asesinos, gente crapulosa que se maquilla el rostro con máscaras de gente bien ¿Sus jóvenes están corrompidos o endemoniados? -Corrompidos, no, no... Pero es cierto que se dejan endemoniar con facilidad. A mi modo de ver, los jóvenes son fáciles de enrolar en las sectas más peregrinas. Por razones totalmente simples, idiotas, con frecuencia: para no estar solos, para encontrar compañía. Qué sé yo. En esta película, el personaje masculino, Philippe, quiere pasar rápido del proletariado más modesto a una cierta burguesía. Y llegará, sin duda, rápido. Pero al mismo tiempo, esa ambición material cohabita con un vacío inmenso, una ausencia absoluta de Sus retratos en negro de la sociedad francesa no le han restado ni un ápice de popularidad. Ahora, con La dama de honor nos ofrece su visión sobre el vacío inmenso de los muy jóvenes TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO FOTO: NOELIA DOMECQ fantasía, un miedo profundo hacia la incertidumbre, unas relaciones con su madre que rozan el incesto, tiene demasiados compromisos. De ahí que, finalmente, está a las puertas de un abismo muy próximo al fanatismo. -En sus películas, el sexo, la carne, el dinero, el poder, la gula, la lujuria, las pasiones, tienen un puesto central, que siempre está al borde del crimen. En este caso, las pasiones se instalan en las fronteras del vacío absoluto. -A estos personajes jóvenes o muy jóvenes también los pierde la pasión de quien intenta amueblar el vacío. Sin conseguirlo. En el caso de mi personaje central, ese vacío abismal lo transforma en una especie de zombi. -Detrás de ese vacío, es fácil descubrir un retrato muy negro de una cierta Francia profunda. -No solamente de Francia... Se trata de problemas de países ricos. Los países pobres tienen otros problemas. La gente deriva más fácilmente hacia el canibalismo puro y simple. En los países ricos, el vacío se amuebla con monstruos. En Europa todavía no hemos llegado al nivel de civilización de los EE. UU. donde un tipo se sube a una iglesia, o se oculta en el cofre de su coche, para matar fríamente a la mayor cantidad de gente que puede, a tiros. Pero en fin... Vamos progresando. No tardaremos en llegar. Mis jóvenes se dirigen a buen paso hacia ese universo tan próximo a la locura. -En La dama de honor el infierno ha descendido hasta una cava, que es el lugar donde se guarda el vino, el lugar donde el vino madura y se transforma en algo glorioso. -Qué quiere... En el último piso de la casa de mi película se guarda el cadáver; y en la cava habitan los fantasmas... -Su filmografía es un fresco impresionante de una Francia burguesa, acomodada. Me pregunto si con esta película no desciende usted algunos peldaños. -Bueno... ya había filmado personajes de una Francia laboriosa de pequeños comerciantes, vendedoras... Pero todavía se puede descender mucho más bajo... Recuerde que también hay una Francia marginal, que puede ser feroz. -Sin embargo, hubo incluso un Claude Chabrol épico, que hablaba con ternura y pasión de una cierta Francia resistente contra las fuerzas del mal, como la ocupación nazi... -Bueno, qué quiere. Lo que yo no ha-