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60 JUEVES 7 4 2005 ABC Cultura y espectáculos Si se hubiera dejado quieto a Franco, probablemente se le habría olvidado antes El historiador alemán Koselleck considera que el Gobierno socialista está errando con sus planes b No sé lo que ustedes sienten como españoles. Por mi parte puedo afirmar que hay una diferencia enorme entre Hitler y Franco dice Koselleck JOSÉ GRAU MADRID. Da gusto charlar con el profesor Reinhart Koselleck (Görlitz, 1923) Es catedrático de Teoría de la Historia y uno de los mayores historiadores del siglo XX. Pero lo que atrae más de él es que mantiene una actitud de sonrisa ante la vida, a pesar de haber sufrido en su carne la tragedia de su pueblo (fue, por ejemplo, prisionero de guerra de los soviéticos) y de haber sobrepasado los 80 años. ¡Qué ejemplo! Ha venido a España invitado por el profesor Javier Fernández Sebastián, y ayer pronunció una conferencia en Madrid. Aunque Fernández Sebastián destaca su competencia en materia de conceptos políticos (su primera gran especialidad) lo cierto es que Koselleck trabaja últimamente en cuestiones relacionadas con la memoria histórica de las guerras mundiales, especialmente en estatuaria pública, memoriales por los caídos, etc. En este punto, en el contexto de la retirada de la estatua ecuestre de Franco de los Nuevos Ministerios, una autoridad como él dice con una pizca de ironía: Si se hubiera dejado a Franco quieto, probablemente se le habría olvidado antes A la pregunta concreta de si cree que la decisión socialista ha sido una mala medida, responde: Probablemente. Si se espera, al final la gente termina por preguntar sin más qué general tan raro está allí El problema se soluciona por sí mismo, con tranquilidad, sin hacer nada especial. Koselleck, abundando, subraya que está a favor de conservar los monumentos del tiempo de Stalin en lo que fue la República Democrática de Alemania (DDR) Los que honraban a Lenin están muriendo ya todos. Sencillamente, es mejor esperar El nocturno e inesperado levantamiento de la estatua de Franco en Nuevos Ministerios encendió la polémica EFE Déjenla tranquila, esperen dice refiriéndose a la basílica del Valle de los Caídos ción de Hitler con Franco, que tan alocadamente hacen muchos en España: No puedo decir si ustedes, como españoles, lo sienten así. Como alemán le digo que hay una diferencia enorme, porque Hitler ejecutó un plan de asesinatos en masa. ¡Claro que Franco tomó medidas terroristas contra los republicanos, contra los anarquistas! Pero Hitler va mucho más allá en la intensidad criminal. Comparar se pueden, por supuesto, pero tenga en cuenta que Hitler intentó hacer desaparecer a pueblos enteros, eso va mucho más allá de lo de Franco. Se pueden comparar, pero sin duda Franco sale mejor parado en esa comparación Historia magistra vitae El tiempo pone cada cosa en su sitio Esto lo sabe muy bien el sencillo hombre de la calle, y él lo suscribe: Estoy muy a favor de la tranquilidad y del transcurso pacífico del tiempo, que pone cada cosa en su sitio. Estoy a favor de los debates para aclarar las cosas, pero no a base de trasladar monumentos Si lo que se ha hecho en Madrid le parece mal, huelga decir que los planes para borrar todo vestigio de Franco de otras ciudades obtienen la misma calificación. Todavía más claro es en la compara- El Valle de los Caídos Tampoco le gustan nada a Koselleck los planes anunciados para el Valle de los Caídos. Desde luego, si de lo que se trata es de convertir la misma basílica en un centro de estudios, la medida le parece una barbaridad de proporciones considerables. Si se trata de eso (el Gobierno de Zapatero todavía no ha expuesto detalladamente el plan) Kose- La carrera docente del profesor Koselleck empezó en la Universidad de Bochum hace cuatro decenios, de donde pasó a Heidelberg y luego a Bielefeld, Universidad esta última a la que ha estado vinculado desde 1973. De su impresionante obra caben destacar tres títulos: Crítica y crisis (1959) Futuros pasados (1979) y el monumental Diccionario de conceptos históricos fundamentales en lengua alemana de casi 7.000 páginas. lleck aconseja: Déjenla tranquila, esperen. No se puede sacar a los muertos de sus tumbas sólo por el hecho de que hace no sé cuánto tiempo tenían enemigos políticos. Mejor debatir, estudiar, intentar comprender, escribir la histo- ria, darle prioridad a los republicanos en la reescritura de la historia, pero no destruir monumentos. Mi tendencia es dejar, en la iglesia, a todos los muertos, sin tocarlos, independientemente de la orientación política que hubieran tenido Y añade: Lo que yo haría es dejar que la basílica siga siendo templo, iglesia. La iglesia es el lugar de oración de los católicos, al margen de Franco. El debate sobre lo ocurrido, sobre los muertos, se puede, por el contrario, institucionalizar, y dejar clara la posición de los republicanos, de los fascistas, de los anarquistas, etc. Eso se puede hacer en un museo y tener además salas para seminarios. Pero sobre la base de una discusión culta, con sentido, basada en los hechos y en el estudio. Se trataría de un museo en el que quedaran claras las posiciones que tuvieron los fascistas, los republicanos, etc. Un intento de explicar mejor lo ocurrido Tampoco se queda corto Koselleck en lo que considera errores de los gobiernos de su país. Por ejemplo, en la tozuda determinación de prohibir la publicación de Mein Kampf (Mi lucha) de Hitler. Si en su mano estuviera- -le pregunto- ¿permitiría que se publicara Mein Kampf en Alemania? La respuesta inequívoca es: Sí Los que lo prohíben, los censores, plantean mal el problema. Me parece que los alemanes son ya suficiente-