Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 7 4 2005 Nacional 31 El paisaje Ondárroa es un pueblo de arrantzaleak (pescadores) a medio camino entre San Sebastián y Bilbao, con la ropa y las pancartas tendidas en casi todos los balcones. En este enclave el constitucionalismo es más que una heroicidad: es un milagro elecciones vascas Ondárroa y el rencor en conserva TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTO: IGNACIO GIL ONDÁRROA (VIZCAYA) Como la carretera costera serpentea (en todos los sentidos, pues está infectada de proclamas etarras) algunos de sus pueblos se han quedado enquistados en las curvas pronunciadas, en los nudos lóbregos que forman las rías y las montañas. Ensimismados. Tan esquivos de la luz que aunque el sol se derrame por las laderas y los acantilados en sus tripas parece que está siempre nublado. Sólo se asoman al mar para esperar la llegada de la pesca, al filo de la caída de la tarde. Desde San Sebastián, el camino ya preludia lo que se avecina: pasado Zarauz, territorio cosmopolita con el perejil de Arguiñano en la solapa de su vocación turística, en los carteles de Ongi etorri (bienvenidos) de otros pueblos como Zumaya o Deba se ha respetado la traducción de los saludos (bienvenues, welcome) en francés e inglés y se ha tachado sólo la que aparecía en castellano. Son los clásicos pellizcos de monja que ya parecen normales a casi todos los vascos (incluso a los esforzados constitucionalistas) a fuerza de deglutirlos desde hace décadas. El otro lado de la línea del litoral, desde la localidad hasta la ría de Bilbao, regala a la vista parajes magníficos, como la ermita de San Juan de Gaztelugache o el puerto de Lequeitio, más aseado en su tipismo abertzale Pero Ondárroa no coquetea con el viajero. Lo repele, erizada como un gato receloso. El pueblo es un reducto especialmente duro. Rocoso, intransigente. Sobre el terreno, esencialmente triste. La calzada da paso a la localidad por un puente de Santiago Calatrava sobre la desembocadura del río Urtibai, el que labra esta orografía sinuosa. La airosa estructura es un espejismo de modernidad, una pieza de puzle que no encaja con el entorno. Porque este enclave es una de las piedras angulares de la pretendida construcción nacional vasca Hasta catorce vecinos de Ondárroa andan repartidos por las cárceles de las culpas etarras. Aquí nació, héroe local, el histórico Mamarru, con varios asesinatos a sus espaldas. Piedra angular del separatismo Arteaga BILBAO Guernica A- 8 N- 240 MAR CANTÁBR 34 Ondarroa N- 6 Azpe Azpeitia Vergara Artea Mondragón Oñate Legutiano N- 240 N- I VITORIA N- I Pesca y conservas. Ondárroa es desde siempre uno de los principales puertos pesqueros y conserveros del litoral vasco, pero el sector está en franco retroceso. Por eso la población, que llegó a alcanzar los 16.000 habitantes, está ahora estancada en menos de 10.000. Política. La localidad está considerada como el más férreo bastión del separatismo en Vizcaya. En las últimas municipales el voto nulo preconizado por Batasuna quedó a escasa distancia del vencedor, la coalición PNV- EA. Su anterior alcalde fue miembro destacado de la denominada mesa nacional de HB. Ahora el Consistorio sólo tiene un edil constitucionalista, del PP. Ondárroa es, además, tradicional semillero de ETA. nito a partir de junio El mar marca otros ritmos, otras estaciones. El hormigón de la bocana del puerto está tatutado con zafios grafitis de apoyo a los presos (como anuncio fronterizo de un semillero de gudaris, o sea, de terroristas) y la ikurriña ondea solitaria. Un tráiler irlandés, de Cork, está aparcado junto al muelle: Es por la pesca de altura. Los barcos trabajan en Gran Sol, descargan allá y luego en un par de días lo traen los camiones Dice el vendedor del cupón que Ondárroa siempre ha sido un pueblo pesquero y conservero, pero que conoció tiempos mejores: Llegamos a dieciséismil habitantes, ahora estamos en diez mil El sector sufre un franco retroceso, aunque este puerto se mantenga en una posición destacada, en pugna con Bermeo, Pasajes o Fuenterrabía. La cadencia vascófona ensambla casi todas las conversaciones en una de El pueblo homenajea junto al puente viejo del Artibai a sus hijos predilectos las escasísimas zonas donde el uso del euskera está generalizado y no es un artificio. De muchas de las fachadas grises, tiznadas por la humedad, cuelga la ropa tendida, sábanas y camisas junto a pancartas estandarizadas (en su comunión nacionalista, todos utilizan las mismas, las del pensamiento único) de Euskal presoak Euskal herrira Los presos vascos, a Euskalherría Ondárroa es uno de los pueblos declarados en relativa rebeldía tras la ilegalización de Batasuna, formación a la que pertenecía el anterior alcalde, Loren Arkotxa, quien además presidió la Udalbiltza, confederación de munícipes vascos tenida por un embrión institucional del hipotético Estado La revuelta se ha plasmado en que, por el peso del voto nulo en el pueblo (más de 2.400 sufragios) como titulares fantasma de las concejalías, los proetarras campan como Atila por la Udaletxea (Ayuntamiento) Bien lo sabe Germán López Bravo, el único edil del PP, agredido en los plenos. Por las calles me protegen los ertzainas y los escoltas, pero, una vez dentro, se me echan encima, me insultan y me zurran. Hacen volar los micrófonos, rompen el mobiliario. Así hasta que el alcalde de ahora, del PNV, los echa o pide que intervengan las fuerzas del orden obligación moral de luchar por la libertad. Se han hecho esfuerzos por pacificar el pueblo. El Gobierno central construyó el paseo marítimo, que tanta falta hacía. Pero esta sociedad está envenenada Mientras, la fachada de la Casa Consistorial, cerca de la robusta iglesia gótica de Santa María, está invadida por una versión gigantesca de la omnipresente pancarta de los presos. López Bravo, quien por razones obvias no vive en Ondárroa, recuerda que incluso Rosa Díez se presentó a unas municipales y no salió Así que son sus colegas de viaje once concejales nacionalistas (10 del PNV, 1 de EA) además de los que, sin acta porque están fuera de la ley, manejan el cotarro. Por la ribera del Artibai buscamos la fábrica de las afamadas conservas Ortiz (exquisito atún en escabeche) Está en la calle Iñaki Deuna, angosta y lúgubre. En las escaleras empinadas nos atrapa el vagido de otra sirena, el del final de la jornada de los trabajadores. La oficina vende al público las tradicionales latas- pandereta con su identificación toponímica de siempre: Ondárroa, Vizcaya, España A la hora de mantener en pie un negocio no sirve el ombliguismo. Quienes no comulgan con la rueda de molino nacionalista se lamentan de cómo el pueblo languidece. Murió El Penalty glorioso restaurante reconocido por la Guía Michelin. Total, si atraía a los maketos... Ondárroa se ha sumido en la salmuera del rencor. Hermético y enlatado. En el puerto Los barcos acaban de arribar y los mayoristas apuntan en viejas libretas de cuadrícula las capturas. Una gutural sirena avisa del comienzo de la subasta en la vieja cofradía de pescadores de Santa Clara. Ahora toca el verdel (la caballa) -explica un arrantzale del Ama Antiguako, con su peto y sus botas de goma- aún no es época de la anchoa, que está mucho más cotizada. Después, el chicharro y el atún y el bo- Luchar por la libertad Tanto desgaste, a los cincuenta y ocho años, ¿merece la pena, después de tres legislaturas de acoso? Sí. Aquí se actúa desde hace mucho como si esto no fuera España, y algunos tenemos la