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30 Nacional JUEVES 7 4 2005 ABC elecciones vascas Los partidos El PP cree que su nueva candidata ya ha logrado tener cartel propio con el mismo discurso que Mayor Oreja para amarrar su voto fiel y con una imagen menos antipática que puede atraer a indecisos y a los socialistas que desconfían de Patxi López El demarraje de San Gil GONZALO LÓPEZ ALBA VITORIA. Corretea una niña por la plaza de Correos de Vitoria con dos globos cogidos de la misma mano como si fueran un cometa. Lo llamativo es que uno lleva impresas las siglas del PNV y el otro las del PP. A unos metros, sentados en un banco frente al lugar donde se ha desplegado la caravana electoral de María San Gil, un aititi (abuelo) le dice a otro: Yo no quiero caramelos de este ganado Al PNV no lo pueden ni ver Así son las cosas ahora en el País Vasco, pero quizá cambien cuando la generación de esa niña, de tres o cuatro años a lo más, pueda votar. Quizás haya sido sólo una imagen que el tiempo diluya como un espejismo, pero ayer aquella niña llevaba los dos globos en la misma mano como si tal cosa, y todo cuanto ha ocurrido en la Historia fue antes soñado. Es Álava territorio constitucionalista y se nota. Se nota también que María San Gil ha logrado levantar la moral de los populares con su buena actuación en el debate de ETB. La mayoría de los que se acercan a ella para recoger una de las plantas que ayer regalaba el PP- las plantas no crecen sin agua ni luz, por eso crece Álava dice atribuyendo la oscuridad al PNV- la felicitan por haberle cantado las verdades del barquero a Ibarretxe: ¡Estuviste genial! Me encantó cuando lo acorralaste La candidata lo explica así: Muchos se han quitado una espinita porque me escucharon decir lo que ellos mismos hubieran querido decirle a Ibarretxe Arrancó la carrera San Gil con una bicicleta de segunda mano- -la que estrenó hace cuatro años Jaime Mayor Oreja- la rueda delantera pinchada- -perdido el Gobierno de la Nación- -y con el dorsal del farolillo rojo en las casas de apuestas, así que acababa de darse la salida y ya iba descolgada del grupo de cabeza. Pero el lunes, en el único puerto de montaña previsto en el trazado oficial, mientras que Ibarretxe pedaleaba en cabeza con el ritmo monótono e implacable de Indurain, San Gil demarró al estilo de Perico Delgado y, cuando menos, logró reintegrarse al pelotón y devolver el aliento a su equipo. Pero la montaña se dispuso demasiado lejos de la meta como para hacer pronósticos y las pájaras son típicas de las largas distancias. Lo sabe San Gil y, por eso, no quiere comprometerse en una porra no antes del miércoles, cuando ya se atisbe la pancarta de llegada. mado oficialmente ningún acto con su presencia, aunque se da por muy probable. Pero lo que cuenta al final son los votos y, por eso, Ramón Rabanera repetía ayer incansable el mismo latiguillo a todo el que se acercaba a su candidata: Échanos una mano, ¡eh! El día 17 que no nos falle nadie, que nos jugamos mucho ese día Ninguno de los que pasaron por allí se identificó como votante socialista, pero San Gil espera atraer también a ese sector de los socialistas que no se fía de Patxi López y a muchas mujeres, pues no en vano es la primera candidata a lendakari, aunque los precedentes en este punto no son muy halagüeños- -sólo dos mujeres, María Antonia Martínez (PSOE) y Esperanza Aguirre (PP) han presidido hasta la fecha gobiernos autonómicos- El otro Guevara y la hija de Bandrés María San Gil en Vitoria, donde ayer hizo campaña Oreja- pero presenta una imagen absolutamente renovada- -amable y cercana frente a la de ministro de la guerra que para muchos transmitía el anterior candidato del PP- Con ese andamiaje, los responsables de la campaña del PP opinan que hemos conseguiEFE do que se conozca a María, consolidar nuestro voto y que para los indecisos el PP no resulte tan antipático Esta estrategia justifica que a José María Aznar no se le espere en este campaña y que, aunque se dice que se espera a Mayor Oreja, a la fecha no haya progra- Para que no falte de nada, por la zona de avituallamiento se mueve Javier Guevara, hermano de Emilio- -ex consejero del PNV y hoy cabeza de lista del PSE por Álava- -y principal detractor de sus ideas. Y hasta una hija del ex dirigente de Euskadiko Ezkerra Juan María Bandrés asesora a San Gil. La estrategia, esta vez sí, la marca el PP del País Vasco. FERNANDO FERNÁNDEZ LA VIDA SIGUE IGUAL Sobre las elecciones vascas empieza a extenderse la impresión de que todo seguirá sustancialmente igual. Pero la verdad es que, a priori, lo único que permanece constante es el PP que sigue fiel a la denuncia de la falta de libertades. El mejor ejemplo son las encuestas en las que sistemáticamente sólo un cinco por ciento de la población se atreve a afirmar públicamente que vota a ese partido, cuando luego obtiene unos diez puntos porcentuales más. Impresionaban las palabras de Pilar Elías, concejal popular de Azcoitia, contando ayer en este periódico los trucos a los que tiene que recurrir para repartir propaganda escoltada y sin que la vean, mientras el asesino de su marido tiene abierta una cristalería enfrente de su casa. Curioso sarcasmo que en esa denuncia de ausencia de democracia coincida con Batasuna. Pero dramático que todavía haya que explicar esa obviedad a muchos españoles. Porque a ningún demócrata europeo le puede extrañar que se impida la participación de partidos no anticonstitucionales, que eso es legítimo aunque equivocado y afortunadamente minoritario, sino contumaces en su voluntad explícita de romper por la violencia el marco constitucional. No sucede en ningún país europeo. Por eso tiene tan pocos visos de prosperar la campaña del PNV ante las instituciones europeas para denunciar la exclusión electoral de Batasuna. Qué lejos quedan aquellos tiempos del contubernio de Munich en que los nacionalistas vascos nutrían la corriente fundadora de Europa. Porque parecen haber olvidado que la UE ha incluido a Batasuna entre las organizaciones terroristas y que la Justicia española la considera parte de ETA. Lo que ha cambiado radicalmente es la posición del PNV, inmerso en una locura soberanista que le conduce al enfrentamiento con el Estado. Un enfrenta- Aznar, no; y Mayor, ya veremos Ocurra lo que ocurra en la meta, sus patrocinadores están satisfechos porque ya tenemos líder para el equipo, un equipo que utiliza el mismo material de la campaña anterior- -el discurso de fondo es el mismo de Mayor miento para el que un diputado más o menos no aporta gran cosa. Ha cambiado también la posición oficial de los socialistas, si bien sus militantes sufren la misma ausencia de libertad. Pero la actual dirección ha abandonado la prioridad de desalojar a los nacionalistas del poder, lo que después de un cuarto de siglo de ocuparlo ininterrumpidamente parecería una exigencia de higiene democrática. Lo era en Cataluña, o al menos así han justificado esa extraña amalgama que es el tripartito. Hay quien piensa que la estrategia del PSE es un puro cálculo electoral; que jugar a hacer de puente sólo persigue aumentar el número de votos constitucionalistas, para evitar la mayoría absoluta. Pero a mí me parece impropio de un demócrata engañar a los ciudadanos por un puñado de votos y prefiero pensar que hay algo más noble: la convicción de que sólo pactando con el PNV se puede reconducir la situación. Pero eso exige una dosis de confianza en la lealtad constitucional del nacionalismo vasco que desgraciadamente no está avalada por la historia de la Transición. Ojalá me equivoque, pero me temo que después de las elecciones volveremos donde estábamos: al plan Ibarretxe y a la necesidad de mostrar firmeza democrática.