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ABC JUEVES 7 4 2005 25 Vinculan al abogado Piqué Vidal con un intento de sacar del país 5,5 millones de euros del narcotráfico PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD ADRID está en el punto de mira de Maragall, o viceversa. Madrid tiene la culpa de todo sentenció el Molt Honorable President al finalizar el Foro de ABC en un tono entre festivo e irónico, pero que resumía una intervención plagada de guiños a la capital y capitalidad de España. Para lo bueno y para lo malo, para lo identitario y lo monetario- -o al revés- y, sobre todo, para ese medio billón de las antiguas pesetas que le hacen falta para equilibrar la balanza fiscal que se oculta- -también desde Madrid- -en una España en la que hablar de dinero es pecado Pasqual Maragall se siente cómodo en Madrid, pero en su Madrid, en el que le espera y le mima; y tiene miedo del Madrid de su ausencia, ese en el que tiene que explicar siempre lo mismo y que en cuanto se da la vuelta le puede dar la patada. Y aquí el Presi- M dent comenzó su particular encaje de bolillos, porque hablar de solidaridad, de una España plural sin privilegios, y reconocer de inmediato que si unos se llevan más otros tendrán menos, es rizar el rizo, dar un doble salto mortal en el filo del agravio económico Maragall lanzó su mensaje madrileño y anunció que lo hará también español en Valencia, en Bilbao, en Zaragoza... Necesita machacar con su idea de autogobierno y financiación, con esa adaptación a la realidad social; todo en esa reforma del Estatuto de Autonomía obsesiva en la que se ha embarcado como una hipoteca personal ante la sociedad catalana. Curiosamente, en ese discurso no aparece Carod ni Esquerra ni los verdes de Iniciativa. Es la cara amable, la cara más madrileña de un Maragall que vive las tensiones del tripartito sólo en Cataluña. Allí se lavan mejor los trapos sucios. Allí lo del Carmelo no fue tanto y lo del tres por ciento una crisis cerrada. La transparecia por bandera- -quién dijo miedo- aunque por las orillas vayan quedando muchos claroscuros que se pierden y se blanquean en el trayecto que lleva de Barcelona a Madrid. ERNESTO AGUDO ya agua pasada toda vez que ha decretado nuevos controles en la contratación de obras públicas, está en marcha una comisión de investigación y en julio funcionará la nueva Oficina Antifraude. De todos modos, dejó entrever una cierta hipocresía generalizada en la gestión de las obras en toda España y por ello defendió que este país necesita una pasada por la transparencia Falta solucionar el encaje de Cataluña en la realidad plurinacional y plurilingüística del Estado español ver los problemas no resueltos como la concreción del papel de Cataluña en España y en Europa en el Estado compuesto que somos -y también para asumir competencias ahora exclusivas del Estado, como la gestión de la inmigración. Maragall se mostró convencido de solucionar el encaje de Cataluña en la realidad plurinacional y plurilingüística del Estado sin necesidad de diseñar exclusividades También quitó hierro a la hipoteca de ERC y dijo sentirse cómodo con las ten- El nuevo Estatuto, antes de verano A partir de ahí, Maragall, a preguntas de Ignacio Camacho, entró en materia y adelantó que esa crisis no va a retrasar la aprobación del Estatuto de Cataluña- -antes de verano el texto estará avalado por el Parlament, según su previsión- -y para ello dijo contar con el respaldo de todas las fuerzas políticas. Un Estatuto pensado para resol- siones tanto internas, en el seno del PSC y del PSOE, como en las externas, con sus socios. Si no hay tensión no hay vida alegó sosteniendo que esas tensiones se perciben de forma distinta desde Madrid que desde Barcelona. Tengo una confianza ciega en la solidez de Gobierno que presido Incluso, amparó a ERC negando que sea arrogante y despreciativa con el resto de España, aunque admitió que en el nacionalismo catalán hay distintos niveles de cortesía Más que una actitud despectiva, lo que sí reconoció Maragall es que entre la mayoría de los catalanes está extendido un escepticismo profundo hacia España porque históricamente ha tratado mal a Cataluña, dijo poniendo como víctima, por ejemplo, a Jordi Pujol, un escéptico de lujo Pero de ahí al desprecio hay una distancia que no voy a admitir afirmó. Ni siquiera la entrevista de Josep Lluis Carod- Rovira con la cúpula de ETA en Perpiñán lo fue. Fue un error grave que pagó gravemente por su ofensa no sólo a los españoles, sino también a los propios catalanes. Maragall dijo no tener problemas para conciliar sus puntos de vista con los de ERC y, en todo caso, se siente primero catalán y, en tanto que catalán, español Y sin desautorizar a los diputados del PSC y de ERC que negaron ponerse en pie durante el minuto de silencio al Papa- lo respeto -sí dijo que él no lo habría hecho. Maragall sabe que tensar la cuerda con la antipatía en los gestos no es lo óptimo. Aunque Madrid, como concluyó medio en broma medio en serio, siempre tenga la culpa de todo