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18 En la muerte de Juan Pablo II MEDIDAS DE SEGURIDAD JUEVES 7 4 2005 ABC Dos religiosas rezan de rodillas mientras aguardan para poder ver al Pontífice en la Basílica de San Pedro EPA Roma se convierte en una ciudad blindada a la espera de que llegue hoy la mayor parte de los fieles El espectacular plan dispuesto para garantizar la seguridad funciona a pleno rendimiento b Los cortes de tráfico son muy numerosos, los centros de acogida están preparados para recibir a los visitantes y en la calle ya sólo se habla del funeral de mañana P. MUÑOZ ROMA. Roma es ya una ciudad blindada, donde la movilidad es cada vez más difícil y las molestias por las impresionantes medidas de seguridad se perciben más a medida que pasan las horas. Al margen de las cifras, de si el espacio aéreo va a ser cerrado para la llegada de unos 200 líderes mundiales o del despliegue de baterías antiaéreas, lo cierto es que por primera vez ayer se sentía en la calle la sensación de que el operativo funciona a pleno rendimiento. Hay algunos detalles sintomáticos. Los cortes de tráfico son más numerosos, se hacen de un minuto para otro y sin previo aviso; en cualquier momento la circulación puede detenerse para dejar paso a una caravana de vehículos en los que viajan autoridades; y hablar con el telefonino no deja de ser una lotería, pues puede interrumpirse si se coincide con algún cargo importante cuyo servicio de seguridad requiera inhibidores de frecuencia. Sin embargo, la ciudad no está crispada. Pazienza es una de las pala- bras más repetidas por los romanos. Y mucha más pazienza habrá que tener hoy y mañana, cuando llegue la mayor parte de los peregrinos- -puede haber hasta más de tres millones- y se perciba con total intensidad lo que supone para una capital, por muy importante que sea, una invasión semejante. Por las calles vigilan cientos de coches patrulla de los cinco Cuerpos que se encargan de garantizar que nada suceda. Es la parte más visible del dispositivo, porque también hay otros muchos cientos de agentes que trabajan de paisano, en las estaciones de tren, en los aeropuertos, y por supuesto en el Vaticano y en todos aquellos lugares susceptibles de sufrir un ataque terrorista o graves alteraciones del orden. El Ejército también está implicado en el operativo. Seguridad, sí; excesos, no El plan diseñado por las autoridades italianas, de acuerdo con el Vaticano, tiene como objetivo ser eficaz, pero no agobiante para los ciudadanos. El espacio aéreo de Roma será cerrado desde la medianoche de hoy hasta mañana para los vuelos privados en un radio de 60 kilómetros y una altura de hasta 6.500 metros. Los helicópteros sobrevuelan continuamente la ciudad. Las delegaciones oficiales llegarán al aeropuerto de Fiumicino y al militar de Pratica di Mare. Una batería de misiles Spada, la cobertura de radar de 300 kilómetros con un Awacs de la OTAN y barcos de la Armada blindan por mar y aire la ciudad. Participarán 15.000 agentes de las Fuerzas de Seguridad en el dispositivo, además de efectivos del Ejército y 5.000 voluntarios de Protección Civil. La Basílica de San Pedro cerrará sus puertas hoy, a las 23 horas, y ya no se podrá volver a ver el cuerpo del Papa. La Policía ya ha hecho llamamientos públicos a la colaboración de los ciudadanos. Uno de sus máximos responsables pide que cualquier persona que vea algo sospechoso no dude en comunicarlo. No importa que luego se trate de una falsa alarma, como la que el pasado martes se produjo en uno de los aeropuertos, y que provocó la intervención de los artificieros. Cualquier maleta sin dueño, un bulto abandonado o algo similar será registrado. El dispositivo de acogida, con margen El dispositivo de acogida a los peregrinos, mientras, está ya completado e incluso existe cierto margen para poder actuar con rapidez en caso de que las previsiones se desborden. Las zonas de aparcamiento, las de albergue, los puntos de asistencia médica- -el martes, en uno de ellos, se salvó de la muerte a una mujer que sufrió un infarto en plena fila para ver al Papa- -y los transportes han sido reforzados y funcionan al máximo. Durante las últimas 24 horas se han repartido 400.000 folletos con información útil en las calles de Roma. La ciudad sólo piensa en mañana, viernes. Un ejemplo: el martes se jugó el partido de fútbol entre el Liverpool y la Juventus de Turín, de la Champions League Ayer prácticamente nadie le dedicaba ni un solo comentario. El papel de los servicios secretos Naturalmente, los servicios secretos italianos trabajan a pleno rendimiento, en colaboración con sus homólogos de los distintos países. Se trata de detectar a tiempo cualquier amenaza terrorista que pueda cumplirse durante unas horas en las que Roma se va a convertir en la capital del mundo, con la mayor concentración de jefes de Estado y de Gobierno que se produce en mucho tiempo. No obstante, no hay datos de amenazas concretas. La capital no está crispada: pazienza es una de las palabras más repetidas estos días por los romanos