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ABC JUEVES 7 4 2005 11 Oficiales de la Guardia Suiza saludan a los cardenales que llegan al Vaticano ción, que es un intelectual piadoso y habla perfectamente los idiomas necesarios, comentó en la plaza de San Pedro a un vaticanista americano refiriéndose a Schönborn, que acababa de pasar: Ese es el hombre del futuro A la inmediata pregunta de ¿en qué sentido? Scola respondió: Usted ya me entiende. En todos los sentidos Entre los cardenales jóvenes y alegres, políglotas y batalladores destaca también el primado de las Galias y arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, de 54 años, nacido en Marruecos, que fue misionero en Madagascar durante cinco años, es aficionado al jogging y ha sudado la camiseta en defensa de la vida en Francia, jugando en equipo con rabinos y autoridades de otras religiones frente a la Asamblea Nacional francesa. Puede estar a punto de sonar la hora de Iberoamérica con el cardenal de Tegucigalpa Óscar Rodríguez Maradiaga, de 62 años, un salesiano carismático, políglota y arrollador. O la hora de África, con el cardenal Francis Arinze, de 72 años, algo más veterano pero rebosante de dinamismo y buen humor. EPA Santo por aclamación universal Antes de que los obispos y el Papa se las reservasen- -para evitar abusos- las canonizaciones las hacía el pueblo. Cuando una persona moría con fama de santidad, o mártir, el culto comenzaba de modo espontáneo sin tener que poner en marcha ningún proceso específico. El pasado domingo, la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich, confesaba cómo me gustaría que volviesen los tiempos en que la santidad la declaraba la voz del pueblo. ¡Los jóvenes estarían en primera fila! Ha sucedido, y más. Si el cardenal Angelo Sodano llamó a Juan Pablo el Grande en la Plaza de San Pedro, la multitud sin precedentes que está desbordando Roma estos días es una auténtica proclamación popular de santidad por culto público inmediato y universal. El Papa que mantuvo firme la fe católica es ahora considerado santo incluso desde fuera. El patriarca Hilarion, de la Iglesia Ortodoxa rusa, declaró que ha sido un Papa ortodoxo y en su boca no cabe mayor elogio. Según el rabino americano Jacques Bemporad, superviviente al Holocausto, quien le bendijo en enero en el Vaticano junto con medio centenar de rabinos, Juan Pablo II es el Papa de los judíos. Será recordado por la comunidad judía mundial El gran Imán de Al Azahar en El Cairo, jeque Mohamed Sayed Tantawi, quien le recibió en el Vaticano sunnita en marzo del año 2000, afirma que su fallecimiento ha sido una gran pérdida para la Iglesia católica y para el mundo islámico AP Nueva lectura de los cardenales La oleada de juventud que se ha volcado sobre Roma en los últimos días de vida de Juan Pablo II y en los primeros de su culto ya público, invita a dar una nueva lectura a los cardenales de las últimas hornadas. La de 2003 incluye personas extraordinarias como el cardenal de Quebec, Mar Ouellet, de 59 años, o el de Cape Coast en Ghana, Peter Kodwo Appiah Turkson, de 56 años, que habla perfectamente francés, inglés y alemán aparte de dominar el hebreo, el latín y el griego. Y si alguien se pregunta ¿tiene futuro en el mundo alguien que sale de Ghana? la respuesta es Kofi Annan. De la última hornada es también el cardenal de Génova, Tarcisio Bertone, un dinámico salesiano de 70 años, que lleva meses casi de campaña electoral, multiplicando intervenciones populistas ante cámaras y micrófonos. Ayer estrechaba manos de peregrinos, seguido por varias cámaras de televisión. Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon (Francia) AP Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Honduras AFP perder su entusiasmo ante un pastor muy popular en Italia pero incapaz de expresarse en español y en inglés. Cuando alguien dice que sería bueno un Juan XXIV está hablando de Dionigi Tettamanzi, pero hay que ver si da la medida de un Juan Pablo III un Papa a la medida planetaria. El carde- A estas alturas no es imaginable un Papa con dotes para reformar la Curia romana, pero incapaz de entusiasmar a los jóvenes nal de Viena, Christoph Schönborn, de 60 años, llegó ayer a Roma en tren y salió de la Stazione Termini tirando de su maleta con ruedas. Llevaba una boina negra y se había cubierto con un abrigo todos los distintivos de cardenal, intentando pasar por simple sacerdote en una ciudad sobrecargada de periodistas. Sonriente y políglota, este dominico que viene de una familia noble ha impresionado a otros papables jóvenes, un grupo que se consideraba fuera de peligro pensando que los cardenales preferirían quizá un Pontificado corto después de uno tan largo. Hace año y medio, el Patriarca de Venecia, Angelo Scola, de 63 años, el primer cardenal de Comunión y Libera-