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10 JUEVES 7 4 2005 ABC En la muerte de Juan Pablo II Cardenales durante el Cónclave que tuvo lugar en octubre de 1978 en la Capilla Sixtina del que salió Papa Karol Wojtyla El plebiscito popular exige un Juan Pablo III al Cónclave que se iniciará el 18 de abril La mayor movilización humana de la historia reclama un Papa joven, políglota y carismático b El perfil de los cardenales Schön- Christoph Schönborn, arzobispo de Viena (Austria) AFP Francis Arinze, cardenal de Nigeria AFP born, Arinze, Barbarin y Maradiaga es el que mejor se ajusta al deseo expresado en las calles de Roma por millones de personas JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. El verdadero culto público que la humanidad está rindiendo a Juan Pablo II ha cambiado, bajo el peso de millones de personas en marcha, las perspectivas del Cónclave que comenzará el próximo lunes 18 de abril. El plebiscito popular exige a los cardenales un Juan Pablo III: un Papa joven, políglota, alegre y carismático. A estas alturas ya no es posible dar pasos atrás hacia un Papa que no sepa sonreír, que no hable los grandes idiomas del mundo, que no se sienta a gusto entre los jóvenes o que no haya sido un misionero, ya sea en lugares remotos o en su propia ciudad. Esto es un verdadero milagro comentaba ayer el cardenal alemán Walter Kasper, de 72 años, camino de la reunión diaria de purpurados contemplando una multitud que sólo podía ver en parte- -pues se extiende por docenas de calles en torno a San Pedro- pero cuyo peso se siente en toda su inmensidad. Para las 116 personas que se reunirán el 18 de abril en la Capilla Sixtina, la reacción de estos peregrinos y de los mandatarios del mundo entero, que hoy empiezan a llegar a Roma, es un inesperado factor de reflexión. Hace unos años, un periodista que comentó a Joaquín Navarro- Valls la dificultad de encontrar entre los cardenales un personaje a la altura de Karol Wojtyla, obtuvo una respuesta sorprendente: ¿Y por qué no mejor? En 1978 el mundo no conocía al cardenal de Cracovia, y la sorpresa puede repetirse. Igual que Albino Luciani, elegido como Juan Pablo I, era el mejor de los posibles en el Cónclave de agosto, Wojtyla era el mejor de los imposibles en el de octubre. Lo que está sucediendo en Roma altera muchos cálculos válidos hasta la semana pasada. El increíble efecto Juan Pablo II que está saliendo a la superficie en estos días deja prácticamente fuera de juego a una serie de candidatos a sucederle que, aún siendo excelentes, provocarían una desilusión. El próximo 16 de agosto, el futuro Papa tiene ya una cita con casi un millón de jóvenes de todo el mundo en Colonia, y no puede defraudar. Entusiasmar a los jóvenes A estas alturas no es imaginable un Papa con dotes para reformar la Curia romana, por ejemplo, pero incapaz de entusiasmar a los jóvenes. Estados Unidos e Iberoamérica, que suman la mitad de los católicos del mundo, podrían