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ABC JUEVES 7 4 2005 Opinión 5 Nuevos escenarios El Gobierno checo aprobó ayer la venta del 51,1 por ciento del capital de Cesky Telecom a Telefónica, lo que sitúa a la compañía que preside César Alierta en el corazón de la Europa recién ampliada. La multinacional española asoma desde su escenario tradicional, Iberoamérica, para disputarle a las grandes sociedades centroeuropeas el control de un mercado de millones de clientes. Reflejos de Adams La deteriorada imagen del Sinn Fein, lastrada por la actividad terrorista de un IRA que hasta hace muy poco seguía atracando bancos y cometiendo asesinatos, llevó ayer a su líder a lanzar un órdago a la banda, a cuyos voluntarios se dirigió para que abracen y acepten completamente la iniciativa de abandonar las armas de forma unilateral y definitiva. Un solo día- -tras la convocatoria electoral realizada por el primer ministro británico- -ha tardado Gerry Adams para salir a escena y tratar de aprovechar la que quizá sea su última oportunidad de presentarse como una esperanza para la paz. Desahogo El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, parece dispuesto a llevarse por delante la estabilidad presupuestaria que defendió cuando era comisario europeo y que, como legado, recibió del anterior Ejecutivo. Manga ancha para permitir el déficit de las autonomías, endeudamiento regional y a la carta para inaugurar la nueva era del incumplimiento y del relax. TRAJE DE FAENA CARMEN MARTÍNEZ CASTRO L AFP El Rey, en las instituciones europeas. Su Majestad el Rey defendió ayer, en su discurso ante la Comisión Europea, la necesidad de que la UE concluya la negociación de los fondos estructurales para 2007- 2013 dotando a los países de los recursos financieros necesarios para cumplir con los retos de progreso y solidaridad Don Juan Carlos, que visitaba las instituciones europeas por segunda vez desde la entrada de España en la Unión (en 1986) también se reunió con el presidente de la Eurocámara, José Borrell (con el que observa, en la imagen, el anfiteatro del Parlamento Europeo) y con el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, el también español Javier Solana. A democracia española le debe mucho a Don Juan Carlos. Después de la mítica noche del 23- F el Rey ha seguido prestando innumerables servicios a España. Tareas menos gratificantes, menos reconocidas y, afortunadamente, menos heroicas que parar un golpe de Estado, pero indudablemente efectivas, sobre todo en cuestiones de política exterior. Todos los presidentes pueden dar fe de ello. Puestos a hacer memoria probablemente perderíamos la cuenta de las ocasiones en las que el Monarca ha tenido que salir al quite y enmendar las meteduras de pata del Gobierno de turno. Todos, sin excepción, han cometido errores de principiante y todos han contado con la ayuda del Rey para salir del apuro, aunque probablemente ninguno le haya dado tanto trabajo como este Ejecutivo de Zapatero. Mientras la Alianza de Civilizaciones no tome cuerpo, posibilidad más que remota por mucho tesón que el presidente le eche a su campanuda ocurrencia, nuestra política exterior seguirá dando tumbos y argumentos para la perplejidad, la indignación o el chascarrillo según las circunstancias. Sin embargo es cierto que en los últimos meses Rodríguez Zapatero ha conseguido hacerse con unas cuantas fotos para ilustrar sus futuras memorias: con Chávez y Maradona, con Putin y, sobre todo, con Schröder y Chirac. Mucha iconografía, mucha cumbre, pero poca pasta. Hemos vuelto la cabeza y la intención de oeste a este, del Atlántico al Caribe y del belicoso Bush al pacifista Chirac, pero el rendimiento obtenido hasta la fecha sólo se refleja en el del álbum de fotos de Moncloa. Ayer en Bruselas, el Rey Don Juan Carlos señaló la creciente preocupación por el principal problema de nuestra situación en Europa: los fondos estructurales, esos millones de euros que vemos cada día más lejanos. Ya sabíamos que la ampliación a los países del Este iba a suponer nuestra práctica exclusión de los fondos comunitarios, pero también esperábamos que el regreso al corazón de Europa fuera reconocido de alguna manera por nuestros reencontrados socios. No parece ser así. Ayer Don Juan Carlos, no perdió ocasión de reivindicar ante Bruselas el legítimo interés nacional. Y en algún momento alguien, que no es el Monarca, tendrá que dejar de sonreír.