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96 Deportes LIGA DE CAMPEONES CUARTOS DE FINAL, IDA MIÉRCOLES 6 4 2005 ABC OLYMPIQUE LYON PSV EINDHOVEN 1 1 Olympique Lyon (4- 3- 3) Coupet; Reveillere, Caçapa, Cris, Abidal; Diarra, Essien, Juninho; Govou, Malouda y Wiltord. PSV Eindhoven (4- 4- 2) Gomes; Ooijer, Alex, Bouma, Lee; Van Bommel, Cocu, Vogel, Park; Vennegoor y Farfán (Beasley, m. 70) Árbitro Collina. Tarjeta a Vogel y Bouma. Goles 1- 0, m. 12: Malouda. 1- 1, m. 79: Cocu. El Liverpool tiene el enemigo en casa Un error de su portero Carson da vida a un Juventus que fue volteado en el primer tiempo ENRIQUE ORTEGO LIVERPOOL. Las raíces más profundas de este club donde la tradición y la historia forman parte del presente y lo serán siempre del futuro se estremecieron ayer al conmemorarse la tragedia de Heysel con el mismo rival de entonces enfrente. Todos los empedrados caminos conducían a Anfield. Todas las emociones, los recuerdos y sentimientos, las sonrisas y las lágrimas derramadas desde aquella final parecieron esparcirse por el césped y envolvían el aire que respiraban las cuarenta mil almas que se dieron cita en el estadio. El equipo, que ahora comanda un madrileño llamado Rafael Benítez y tiene en su nómina otros cinco españoles, intentó hasta la extenuación estar a la altura. Y lo estuvo mientras pudo, mientras le respondieron las piernas y hasta que uno de sus porteros, el elegido ayer, Carson, derribó con una absurda acción todo lo que su equipo había levantado hasta entonces, que era mucho. Nada menos que una renta de dos goles que parecía servir en bandeja esa reivindicación peremne que el Liverpool busca desde lo sucedido en Heysel. Vertiginoso, trepidante, vivaz, desenfrenado su arranque de partido. Encomiable su ánimo. A falta de otras virtudes futbolísticas castradas en parte por la ausencia de media docena de titulares lesionados, el Liverpool salió como un ciclón. Sabía que sólo a esa LIVERPOOL JUVENTUS 2 1 El Lyon no sabe noquear y Cocu da aire al PSV ABC LYON. Horas antes del partido, decenas de radicales del PSV impusieron el miedo en la plaza de Bellecour, el centro de Lyon, al arrojar botellas contra la policía francesa que vigilaba la zona. Muchas personas corrieron despavoridas y se llevaron a cabo diversas detenciones. Detenido por la presión del rival debió sentirse el PSV de Hiddink y de Cocu durante una hora de juego. El Olympique de Lyon demostró que no es flor de un día de fortuna, sino un conjunto netamente ofensivo, que juega con tres puntas, realiza fútbol técnico y aplica una velocidad casi inaguantable. Pero el PSV la aguantó. Si Malouda marcó el 1- 0, Gomes evitó dos goles a remates de Essien y Govou, la madera escupió otro disparo de Essien y Cocu empató en la reacción holandesa, con el Lyon asfixiado, revolucionando la eliminatoria. Liverpool (4- 4- 2) Carson; Finnan, Carragher, Hyypia, Traoré; Luis García, Gerrard, Biscan, Riise; Le Tallec (Smicer, m. 72) y Baros (Núñez, m. 65) Juventus (4- 4- 2) Buffon; Zebina (Montero, m. 80) Thuram, Cannavaro, Zambrotta; Camoranesi, Blasi (Pessotto, m. 46) Emerson, Nedved; Ibrahimovic y Del Piero (Trezeguet, m. 60) Árbitro De Bleeckere (Bél. Goles 1- 0, m. 9: Hyypia. 2- 0, m. 25: Luis García. 2- 1, m. 63: Cannavaro. velocidad, con ese ritmo de juego y esas características tan propias del fútbol británico, aunque Benítez está por armonizarlas con otras menos raciales y más técnicas, podía menear al Juventus de su aposento, de su fútbol- control, de su experiencia y su presunta superioridad. Armó Benítez su equipo como pudo. Arriba, Baros, por detrás el francés Le Tallec, muy verdecito, y detrás ocho hombres que estaban dispuestos a dejar su puerta a cero por si en la otra caía algo. ¡Y vaya si cayó! A lo diez minutos, Hyypia remató en el segundo palo un córner sacado por Gerrard y tocado por Luis García. Estrategia pura y dura. Pero no era la única arma de los rojos Con presión, trabajando bien el rechace, parapetándose atrás para salir como gacelas, los de Benítez maniataron al Juventus y cuando Luis García acertó con su globo envenenado, Capello tuvo que salir del banquillo para con un grito rabioso despertar a sus hombres de su plácida siesta. Tanto que Ibrahimovic remató al poste en la jugada siguiente. Era imposible que el Liverpool soportara ese ritmo endiablado en la segunda mitad, por eso optó por ceder