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ABC MIÉRCOLES 6 4 2005 Internacional 43 Sharón trata de romper el frente común de los colonos de Gaza b Arik se ha reunido con un grupo de residentes en Gush Katif y les ha ofrecido un traslado colectivo- -además de dinero- -a las dunas de Nizanim J. CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Han luchado a brazo partido durante meses contra la evacuación de Gaza. Se han dejado la voz, las manos en manifestaciones, cadenas humanas, sentadas, actos de protesta. Han sido derrotados, una y otra vez en el Parlamento, en el Consejo de Ministros, en los Tribunales de Justicia... Los colonos judíos de Gaza comienzan a tirar, en un buen número, la toalla. Los más extremistas amenazan con la guerra del fin del mundo, la madre de todas las resistencias, con hurgar en la herida donde más duele, pero la unidad de los habitantes de los asentamientos de Gush Katif se rompe como un castillo de naipes en mitad de una tormenta del desierto del Neguev. Sharón se ha percatado del resquebrajamiento y ha entrado en acción. Ayer se reunió en Jerusalén con una delegación de colonos de Gaza que le dijeron de todo, le echaron en cara su cambio de rumbo, le calificaron incluso de traidor pero, pasadas las palabras calientes y los minutos de desahogo, aceptaron discutir con su otrora admirado padrino las compensaciones por una evacuación pacífica y tranquila de la franja mediterránea. Soldados israelíes golpean a un agente palestino de tráfico en un enfrentamiento en la ciudad de Hebrón AP Mahmud Abbas redacta la carta para destituir al primer ministro palestino La crisis obliga al presidente de la ANP a poner a Bush en cuarentena en privado a varios ministros israelíes, tal como adelantó ABC, la necesidad de aplazar las elecciones legislativas palestinas de julio a noviembre JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El pacto no escrito se ha roto. El compromiso entre las distintas familias de Al Fatah, entre sus barones más destacados y enfrentados, de aparcar las diferencias y afrontar unidos las elecciones legislativas del 17 de julio ya no aguanta más de pie. La crisis interna palestina, en sus aparatos de seguridad, en su administración financiera, en sus departamentos políticos, es de tal calado que, según ha podido saber este periódico de fuentes solventes de Gaza, Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) harto de las embestidas reiteradas de su primer ministro, tendría incluso redactada la carta de destitución de Ahmed Qurea (Abu Alá) No sólo eso, Abbas telefoneó el domingo al presidente egipcio, Hosni Mubarak, para comunicarle sus intenciones y éste frenó la andanada, al menos en principio. La cohabitación parece imposible. Cada iniciativa, sobre todo en materia de seguridad, que toman Abbas y sus hombres de confianza es boicoteada desde el Gobierno de Qurea, quien no se cansa de poner palos al carromato de las reformas de la ANP. b Dahlan confiesa La pésima relación entre los dos Abus no es cosa nueva. Poco después de la muerte de Yaser Arafat, una vez confirmado Abbas al frente de la OLP y de Al Fatah, se manejaba la posibilidad de cortar por lo sano con Qurea. Se apostó sin embargo por un compromiso que facilitara la transición política y, sobre todo, la victoria de Abbas en las presidenciales de enero. El otro pacto no escrito versaba sobre mantener el estatu quo del poder palestino hasta después de las legislativas y, una vez celebrada la Convención Nacional de Al Fatah el 4 de agosto, acometer los cambios que se antojaran necesarios. Aplazar lo inevitable La crisis política, el caos en materia de seguridad, las acusaciones de corrupción, la falta de sintonía personal, las dimisiones en cadena de los responsables de las fuerzas del orden palestinas han acelerado el proceso. La carta de destitución de Qurea está sobre la mesa de trabajo de Abbas. Sólo falta su firma del presidente. Barones de Al Fatah y diplomáticos europeos, árabes y norteamericanos intentan aplazar lo inevitable. Para salir al paso de la evidencia, y sin que nadie le preguntara, Qurea dijo ayer en Ramala que su relación con Abbas es excelente. No convenció a casi nadie. Caso de conseguir que Abu Mazen no meta la pluma en el tintero, no sería lo único que podría quedar aplazado por estos lares. El viaje que a finales de mes debía realizar el presidente palestino a Washington, apenas unos días después de que Ariel Sharón se reúna por enésima vez con George W. Bush, está en cuarentena. Abbas confirmó ayer que ni siquiera se ha puesto fecha definitiva. Y tardará en fijarse dada la situación interna palestina. El presidente de la ANP no puede presentarse por vez primera en la Casa Blanca sin haber avanzado un palmo en las reformas internas imprescindibles. Sería ponérselo en bandeja a Sharón y obligar a Bush a tirarle de las orejas ahora que el presidente de EE. UU. saca pecho de la primavera árabe con su punto de partida en Ramala y Tel Aviv. Más aplazamientos a la vista. Medios de comunicación hebreos informaban ayer de una conversación secreta entre el titular palestino de Asuntos Civiles, Mohamed Dahlan, y varios ministros israelíes, entre ellos el de Defensa, Saúl Mofaz, en la que el número dos de Abbas daba por descontado el aplazamiento hasta noviembre de las legislativas, tal y como informó ABC el 30 de marzo, de las elecciones legislativas del 17 de julio. Washington y Tel Aviv verían con buenos ojos la decisión palestina pues temen que Hamás, cada día más favorito en esos comicios, obtenga una victoria sin paliativos que amenace la evacuación judía de Gaza, franja en la que ayer resultó herido muy grave un israelí tiroteado por milicianos palestinos. Demasiados intereses cruzados. Todo tiene un precio Los colonos le plantearon dos nuevas exigencias que el primer ministro israelí se dijo dispuesto a satisfacer en la medida de lo posible: doblar, o aumentar de modo notable, las compensaciones que recibirá cada colono por dejar su casa; y reinstalar a los colonos, todos juntos, todos junto al mar, como vivían hasta ahora, en el parque natural de Nizanim, en sus dunas, entre las localidades de Ashdod y Ashkelón, al sur de Tel Aviv. Varios peros. Los más altos, proferidos por los colonos fieles a la resistencia, al precio que sea, para evitar la evacuación: Con el enemigo no se negocia, se le combate dijeron varios de sus representantes respecto a la reunión con Sharón. Otros también importantes lanzados por los ecologistas israelíes, quienes denunciaron que la creación de colonias residenciales en las dunas de Nizanim causaría un daño medioambiental sin remedio en el parque natural. La decisión del Gobierno no está tomada. La respuesta definitiva de los colonos judíos se hará esperar. La amenaza de los más extremistas es patente. Pero sea como fuere, está visto que nunca llueve a gusto de todos.