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ABC MIÉRCOLES 6 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II ANÁLISIS 19 El vuelco: Un polaco. Ceno con mi amigo don Pasquale, viejo cura párroco de las afueras de Roma. Don Pasquale sabe historias humanas. Posee fino ingenio. El verano pasado le oí renegar del santo patriarca Noé, a cuenta de los mosquitos que habían inundado la casa parroquial. Musssolini limpió de marismas los alrededores de Roma, pero el barrio de don Pasquale quedó tan sucio como antes: Les comen los mosquitos. ¿Yquéculpatiene Noé, donPasquale? -Le hubiera costado bien poco trabajo chafar la pareja de mosquitos cuando metió los animales en el arca, y ya estábamos todos remediados. Claro. Hoy he querido saber si le ha caído bien el Papa polaco. -Me ha caído de perlas, lo conozco hace años, tiene el mismo secreto que el Papa Luciani. ¿Qué secreto, don Pasquale? -Mira hijo, la gente no se convierte con milagros. Hubo un fariseo que vio a Jesúscaminar sobre lasaguas dellago Tiberíades, y murmuró: Dice que es hijo de Dios y no sabe ni nadar ¿Qué te parece? El secreto que convierte a la gente es la bondad. Juan Pablo I era bueno, bondadoso. Y Wojtyla, toda Polonia lo sabe, más quesabio, más queobispo, más quecardenal, ha sido siempre un hombre bueno: Quiere a Dios y quiere a los hombres. La sorpresa puso a estornudar por varias horas a los dirigentes comunistas de Varsovia y de Moscú. El pontificado de Wojtyla ofrece oportunidad histórica para que muchas cosas cambien en uno y otro campo a base de conocerse perfec- tamente los unos a los otros y jugar sin trampas. Pero el susto inicial ha sido más grande que las torres del Kremlin. Si la discutida fórmula del eurocomunismo lleva en sus entrañas vitualidades concretas, llega su hora justa. Juan Pablo II está en condiciones idóneas para valorar cada paso que los partidos comunistas den hacia el respeto de los derechos inviolables de la persona. ¿Contrapartida? Que será imposible engañarle. En dos días, los informadores llamados vaticanistas nos intercambiamos rumores fascinantes. Cuál fue la participación del joven Wojtyla en la resistencia polaca contra los nazis y contra los soviéticos. Si es cierto que sirvió de enlace a los partisanos. Hasta preguntan si empuñó el fusil y se jugó la vida. ¿Estuvo preso en los campos de concentración de Auschwizt o Dachau? Sospechan que tuvo varios años novia; hasta que la chica, comprometida con Karol en la resistencia, cayó en manos de las SS. Nunca más se supo. Karol la lloró y decidió meterse a cura. Los periodistas franceses, menos crueles y más románticos, lo cuentan bonito: Según L Express Karol, perdidamente enamorado, no es correspondido, su amada elige a otro. Nuestro joven sustituye el amor humano por el amor divino, canta misa. Un día en la catedral de Cracovia una fila de fieles da homenaje a su cardenal Wojtyla: Ella se acerca a besar su anillo. El cardenal se levanta, la abraza, le da un beso en la frente, primera vez que abrazó a la mujer de sus amores juveniles Para no quedarse atrás, mis colegas italianos, con refuerzo norteamericano del Times decidieron casarlo. Y que tuviera un hijo. Ella se llamó Eduvige, nombre sagrado para los polacos por su reina santa medieval. Se casaron; pero ni fueron felices ni comieron perdices: Eduvige, enferma incurable, dejó viudo a su Karol. ¿Y qué fue del hijo? A los meses pasados junto al lecho de su mujer, debe Karol Wojtyla la afición a consolar delicadamente a los enfermos... Bandadas imparables de periodistas quisimos ir a rastrear en Polonia las huellas existenciales de Karol Wojtyla. La embajada polaca de Roma nos entregó rápidamente los visados; incluso a mí: ¿Qué día desea viajar? -El miércoles. -Vengaellunesarecogersupasaporte. -Debo advertirle una cosa. Que además de periodista soy sacerdote. ¡Ah! Un momento, por favor. Dos rápidas consultas telefónicas. -Está bien, señor, el lunes podrá usted recoger su pasaporte. Acompañado por excelentes intérpretes, seguí los pasos infantiles de Karol, su juventud ardiente, incluso el enigma de sus pretendidos amores, conocí la dama de sus sueños, sus compinches de teatro ilegal resistente la cantera donde vio a un camarada obrero caer al suelo con la frente destrozada por una piedra traidora. Karol le dedicó versos: No estuvo solo, sus músculos le unían a la gran familia obrera hasta que el martillo golpeó con energía la piedra... Tomaron su cuerpo y marchaban en silencio todavía a él le manaba la fatiga y las injusticias... Ellos vestían monos grises y zapatones en el fan- go. Le ha herido una piedra blanca penetrando en su esencia hasta convertirle a él en piedra. ¿Quién le quitará la piedra? ¿Quién extenderá los pensamientos sobre su frente partida? Un tipo. Elegido Papa entre dos italianos, Siri derechista y Benelli progresista, dicen. Mientras comentamos estas opiniones, mi amigo Ismael Medina, excelente persona y feroz periodista de la derecha española, ubicada en El Alcázar me pregunta zumbón: -José María, ¿qué vas a decir en tu crónica si eligen a Siri? -Enviaré una crónica muy breve con este título, Siri elegido Papa Y debajo una línea de texto: Orad, hermanos Quisesaber quécrónicaenviará Ismael si eligen por ejemplo a Tarancón... Ismael responde que no le amenace con una desgracia izquierdista de tal tamaño. Salió Wojtyla. Para ¡veintiséis años! ¿Y qué? España es hoy el país terrible de las etiquetas. Detrás de cada etiqueta colocamos una barricada, implacable; si fuera posible para disparar a muerte. De cada lado le pusimos etiqueta al Papa difunto y la pondremos al nuevo. Renunciamos al equilibrio, al juicio sereno. Estamos hartos. De qué. Por qué. Arturo, excelente biólogo con larga experiencia de laboratorio puntero: -Juan Pablo II ha sido un retrógrado. Cristóbal, diplomático que se ha pateado una docena de países: -Juan Pablo II ha creído en Dios y en los hombres, un Papa universal. Manejan sus argumentos, bien sabidos. Manejan etiquetas. Los españoles hoy manejamos etiquetas.