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ABC MIÉRCOLES 6 4 2005 Opinión 5 Sigue la jugada Tal y como adelantó ABC, Javi Navarro fue ayer sancionado con cinco partidos de suspensión por el codazo propinado el pasado 20 de marzo a Juan Arango, del Real Mallorca. Pese a que la comentada jugada no fue considerada agresión, no tardó el Sevilla en anunciar un recurso contra la pena impuesta a su defensa, que considera excesiva. Al menos Navarro, más prudente, pidió perdón. Señas de identidad Todos los senadores respetaron ayer, en pie, el minuto de silencio guardado como señal de luto en memoria de Juan Pablo II. En el Congreso, en cambio, unos cuantos diputados permanecieron sentados en sus escaños, ajenos a un homenaje que trataron de boicotear con su impresentable indiferencia. Pertenecían a las filas de ERC, pero también había representantes de Izquierda Unida y del PSC en esta desafortunada representación del anticlericalismo decimonónico que una parte de la izquierda ha elegido como primera y lamentable seña de identidad. Males menores A expensas de lo que diga ETA, Batasuna discute estos días la opción de pedir a sus seguidores el voto para la lista presentada por el Partido Comunista de las Tierras Vascas. La formación que lidera Arnaldo Otegi trata de aprovechar el mal menor de verse representada por terceros- -parecen de fiar- -antes que privar a la banda terrorista de su tradicional altavoz parlamentario. AP La primera foto del candidato. El primer ministro británico solicitó ayer a la Reina de Inglaterra la disolución del Parlamento británico (que se hará efectiva el próximo lunes) y fijó las elecciones legislativas para el próximo 5 de mayo. En este mes, el líder laborista afronta su campaña electoral más igualada (según las encuestas los conservadores le pisan los talones a tres puntos de distancia) y que podría terminar en un tercer mandato. En la imagen, Blair se retrata con la cámara de un teléfono móvil, con el mar y un grupo de niños al fondo, durante su visita a una academia de vela en la isla de Portland, su primer acto electoral. EN SÓLO UN MES RAMÓN PÉREZ- MAURA OCOS se atreven a poner en duda que Tony Blair ganará las elecciones que ayer convocó para el próximo 5 de mayo. Y sin embargo la tendencia no parece buena para el primer ministro, que ha puesto fecha al final de su segundo mandato. Una tercera victoria podría llevarle a superar la longevidad gubernamental de lady Thatcher. Mas para sorpresa general, uno de los más impopulares ministros de ésta, Michael Howard, recorta cada P día la distancia que los laboristas llevan a los conservadores en las encuestas. Hace cuatro años Blair dio a su partido una victoria de nueve puntos porcentuales sobre los conservadores de William Hague. Ayer, el izquierdista The Guardian recortaba la diferencia a tres puntos frente a los ocho de hace un mes. El estado de la sanidad, las amenazas gubernamentales sobre las libertades básicas de los ciudadanos- -so pena de defenderse de los ataques terroristas- -y la impopularidad de la política exterior del primer ministro- -casi igual a la propugnada por los conservadores- -sitúan a Blair ante un reto electoral bastante más difícil de lo imaginado. El factor de distorsión viene, en cambio, del interior de ambos partidos. En el caso del laborista, un diputado conservador, sir Peter Tapsell, lo ponía de manifiesto el lunes en los Comunes al hacer una elegía de lord Callaghan, el último primer ministro laborista (1976- 1979) antes de Blair: Hubo un tiempo en que al primer ministro le interesaba lo que su bancada tenía que decirle En cambio Blair prefiere no escuchar, para no tener que enterarse de lo que piensan sus discrepantes. Enfrente, un Partido Conservador que sigue dividido sobre Europa y que tiene la amenaza del auge de los partidos nacionalistas como el UK Independence Party, que no lograrán escaño alguno, pero le pueden hacer perder muchos. El silencio de los europeístas conservadores está permitiendo presentar un rostro de unidad, pero la amenaza está latente. Sólo queda un mes para el sufragio. Más que suficiente en un sistema en el que cada candidato se asegura de que da la mano a todos y cada uno de los electores de su distrito. Allí no hay listas con más de cien candidatos para un parlamento.