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ABC MARTES 5 4 2005 Internacional 47 Las dos potencias magrebíes dan pasos hacia el deshielo de sus relaciones, pero no tanto como para llegar a abrir la verdadera caja de los truenos bilateral, el Sahara. Discreto flirteo entre Mohamed VI y Buteflika POR: LUIS DE VEGA, CORRESPONSAL RABAT. El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, llamó el pasado fin de semana al Rey de Marruecos, Mohamed VI, para comunicarle que desde este momento los marroquíes no necesitarán visado para viajar al país vecino. Esta medida, adoptada ya por Rabat desde el año pasado para los argelinos, vuelve a poner de manifiesto el buen clima que viven ambos países, sobre todo desde los encuentros que mantuvieron ambos líderes en Argel el 22 y 23 de marzo durante la celebración de la cumbre de la Liga Árabe. La Prensa de uno y otro lado ha saludado la medida y se especula ya con una posible apertura de la frontera terrestre, cerrada en 1994. Desde ese año, en que se produjo un atentado en Marraquech que costó la vida a dos turistas españoles y del que Rabat culpó a los argelinos, las relaciones bilaterales son casi inexistentes. El principal paso fronterizo se halla cerca de la ciudad marroquí de Uxda, al norte, por donde son frecuentes el tráfico de medicamentos, gasolina y, sobre todo, de inmigrantes con destino a Europa. Algunos medios de comunicación marroquíes se han atrevido incluso a anunciar una próxima visita de Buteflika a Mohamed VI, aunque nada se ha confirmado desde fuentes oficiales. El jefe de Estado argelino pisó Marruecos por última vez con motivo de los funerales de Hasán II, padre del actual Monarca, fallecido en julio de 1999. Evidentemente, según analistas políticos, el acercamiento de ambos jefes de Estado favorecerá las relaciones entre los dos principales integrantes de la denominada Unión del Magreb Árabe (UMA) que integran también Libia, Túnez y Mauritania. Lucha antiterrorista En los últimos años, cinco países europeos (España, Francia, Italia, Malta y Portugal) han reforzado con ellos la fórmula de diálogo 5+ 5, empleada para cuestiones de especial interés para las partes, como seguridad, comercio o emigración. Estas reuniones se verán también beneficiadas, como han puesto en diferentes ocasiones de manifiesto los líderes europeos, por el deshielo en las relaciones entre Rabat y Argel. Europa y Estados Unidos verán además con muy buenos ojos este acercamiento, sobre todo porque son dos escenarios en los desean que se desarrolle de manera especial la lucha contra el terrorismo islamista. Lo que no escapa a nadie es que el flirteo entre Mohamed VI y Buteflika es posible sólo gracias a que la principal cuestión que enfrenta a ambos, el futuro del Sahara Occidental, no se ha puesto todavía sobre la mesa. El ministro de Exteriores argelino, Abdelaziz Mohamed VI y Buteflika se saludan en la cumbre de la Liga Árabe, en marzo Beljadem, ya dijo durante la cumbre de la Liga Árabe que van a intentar que sea la ONU la que se encargue directamente del asunto y que esperan que no entorpezca el acercamiento mutuo. Pero es seguro que, a corto plazo, ninguna de las dos partes cederá en sus posturas con respecto a la ex colonia española. EPA Dos posiciones Los marroquíes, que ocupan y administran el territorio desde 1975, insisten en que se trata de una cuestión de su soberanía y no van más allá de lanzar algún que otro globo sonda referido a una cierta autonomía para la re- gión. Los argelinos, que acogen desde hace casi treinta años en Tinduf al independentista Frente Polisario y a más de 200.000 refugiados saharauis, están más cerca de los postulados de Naciones Unidas, que en sus resoluciones recuerda que aún debe culminarse el proceso de descolonización. Esto, según los planes de paz de la ONU, implica que los propios saharauis deben decidir si se independizan o pasar a formar parte del Reino alauí. Claro, que una cosa es lo dictado por la legalidad internacional y otra distinta es lo que interesa a la comunidad internacional, que no siempre coincide, como en este caso.