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22 En la muerte de Juan Pablo II CONMOCIÓN MUNDIAL MARTES 5 4 2005 ABC Castro deja un mensaje político para un amigo inolvidable Fidel Castro, cuyo régimen ha perseguido durante décadas a la iglesia Católica y prohibió hasta celebrar la Navidad, firmó ayer en el Libro de Condolencias abierto en la Nunciatura de La Habana. Fidel escribió un largo mensaje a un amigo inolvidable y no dudó en usarlo para plasmar una soflama: Fueron vanos los esfuerzos de quienes quisieron usar tu prestigio y tu enorme autoridad espiritual contra la causa justa de nuestro pueblo en su lucha contra el gigantesco imperio Irlanda no decretará un día de luto nacional por Su Santidad El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, afirmó ayer que no declarará un día de luto nacional por la muerte del Papa, pues considera innecesario parar todo el país, mayoritariamente católico, durante 24 horas. No obstante, Ahern pidió a los empresarios que faciliten a sus trabajadores la asistencia a los actos conmemorativos del viernes, coincidiendo con el funeral del Pontífice. También indicó que las escuelas del país podrán cerrar ese día si así lo creen conveniente. WOJTECH JARUZELSKI Ex presidente de Polonia La elección de Wojtyla fue buena para Polonia, Europa y el mundo Jaruzelski aún no dirigía Polonia cuando Wojtyla fue elegido. Yo soy polaco, pero entonces también era general en el gobierno comunista. Mis sentimientos eran ambiguos TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA VARSOVIA. Conocido en el mundo como el general de las gafas negras, desde su siniestra aparición para declarar la ley marcial en Polonia en 1981, el general Jaruzelski tiene los ojos quemados por el hálito cegador de las nieves de Siberia, donde penó en un campo soviético. Siendo ya dirigente, Juan Pablo II se le cruzó en el camino, y su historia, la de Polonia y la de todo un bloque, cambió. El general no era realmente lo peor, pero la elección de aquel Papa sí terminaría siendo lo mejor que le pudo pasar a Polonia. -Como miembro de un gobierno comunista en serias dificultades en 1978, ¿cómo asimiló la noticia de la elección de un polaco como Papa de Roma? -Yo soy polaco, pero también entonces era general y ministro de Defensa, estaba en aquel gobierno, así que mis sentimientos eran ambiguos. Primero, encontraba una gran satisfacción porque un polaco fuera el nuevo Papa, pensaba que sería bueno para país y el buen nombre de Polonia. Por otro lado, me preocupaba que los problemas que teníamos entre Gobierno e Iglesia, que no eran pocos, se agrandaran. Pero el futuro ha demostrado que fue una buena elección, no sólo para Polonia y para los polacos, como preveía, sino también para Europa y el mundo. ¿Se podía sentir la influencia del Papa sobre la delicada evolución política polaca? -Naturalmente, desde el primer momento la gente miraba a Roma y ya no sólo al Gobierno. Juan Pablo II tenía una gran admiración por el movimiento y la obra de Solidaridad y por el propio Walesa. Él también ansiaba cambios, pero tuve la impresión de que prefería que fuesen de un modo tranquilo, porque rechazaba de plano la radicalidad. Asimismo, puedo decir que algu- nas sugerencias del Papa fueron muy importantes para el propio Gobierno que yo luego presidía. ¿Cómo ha sentido su muerte? -Me entristece de dos maneras. Primero, de nuevo, como polaco y como miembro de la Humanidad. De otro lado, me siento triste personalmente porque he tenido el placer de tener ocho largas conversaciones con el Papa, de las cuales siete fueron completamente privadas. Gracias a estas conversaciones adquirí un gran respeto hacia este Papa, como Pontífice, pero sobre todo como persona. Con él se ha ido un gran ser humano de nuestro tiempo, un gran humanista y un gran polaco. Quedan en mi memoria nuestros encuentros, que fueron llenos de cariño hacia Polonia y llenos de esperanza. Unas esperanzas y enseñanzas que ha podido llegar a ver realizadas. Gafas negras, sotana blanca Wojtech Jaruzelski fue a los salesianos de Kurów y se implicó temprano en política, lo que le hizo dar con menos de 20 años en un campo de trabajos forzosos en Siberia. Pero allí se alistó, en 1943, en el Ejército Rojo, con el que liberó- -siempre en términos soviéticos- -Polonia y no llegó a Berlín, al ser herido de bala en el Elba. Yo nací conservador, aunque el terremoto de la guerra revolucionó mis opiniones, pero mi biografía muestra que he podido aunar valores conservadores, como el patriotismo, con otros socialistas, co- Con él se ha ido un gran ser humano de nuestro tiempo, un gran humanista y un gran polaco mo la justicia. Naturalmente, cuando había dos bloques era muy difícil desarrollar unas aspiraciones nacionales propias, aunque sí intentábamos maniobrar para lograr lo más provechoso para Polonia. Pero sólo la nueva situación tras la Perestroika y a partir de 1989 permitió actuar sin aquel corsé ¿Se lo agradece a sus adversarios de Solidaridad? -Occidente percibe a Solidaridad de una manera simplificada, como una gran fuerza de diez millones de trabajadores que en los 80 inició la tarea de destruir el viejo sistema, lo que la ley marcial intentó contener, pero con la inspiración del Papa, Solidaridad venció y ganó las elecciones del 89. Yo no lo contemplé así, y en parte el tiempo me ha dado razón, aunque no niegue sus méritos objetivos históricos. ¿Ve con satisfacción su progresiva autodisolución? -Solidaridad era un aglomerado de fuezas del sindicalismo al nacionalismo, pasando por la reacción, el trostkismo o el populismo. Tenía sólo en común un objetivo y, como les pasó a Churchill, Roosevelt y Stalin, una vez logrado se dividieron en bloques enemigos. Su objetivo había sido demoler, nosotros queríamos desmontar. -No dirá que, en las mesas redondas del 89 y 90, no intentaron todos construir algo... -Sí, y me siento orgulloso de aquel espíritu de conciliación, al que cooperó también el Papa desde Roma; pero cuando Solidaridad llegó al poder fueron incompetentes y cometieron grandes errores sociales, que provocaron que se les diera la espalda. La política de partidos terminó descomponiendo aquello que yo quería conservar y se cayó en la vendetta -Pilsudski, que era socialista, dijo que se bajó del tranvía rojo en la pa- rada de la independencia ¿Y usted tras la independencia de Moscú? -Yo me bajé del tranvía rojo en la parada de la democracia. ¿La política en Polonia confirma una tradición de desorden? -No veo el carrusel político polaco muy distinto de otros, pero lo esencial es que haya un eje común a todos: democracia, Estado de Derecho y econonomía de mercado. Es un camino a recorrer y se puede ir por la acera izquierda o por la derecha, o haciendo eslalon como nosotros. ¿Fueron los obreros de Solidaridad víctimas de la ironía de pedir reformas que acabarían con sus empleos? -Durante las huelgas de los 80, si llega a decirles alguien que si ganaban