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18 En la muerte de Juan Pablo II EL VATICANO, PASO A PASO MARTES 5 4 2005 ABC Frente a la presión mediática se diría, muy al contrario, que en el Vaticano todo se asume a un ritmo mucho más distanciado, profundo y formal. Ni la CNN puede acelerar el pulso vaticano ni hacer que las decisiones satisfagan las necesidades del share Tempo de transición vaticana A la espera de un nuevo Pontífice, el Vaticano no toma decisiones que no sean de administración ordinaria, en un interregno cuya incógnita sólo resuelve la fumaVALENTÍ ta blanca. Todo un ciPUIG clo retorna en cada riEnviado especial. Roma tual, en cada agitación de incensario, en cada letanía. Las cúpulas y las colinas de Roma han visto otros tantos interregnos. El poso de siglos solventa augustamente lo que no puede ser improvisación ni turbulencia. Frente a la presión mediática se diría, muy al contrario, que en el Vaticano todo se asume a un ritmo mucho más distanciado, profundo y formal. Ni la CNN puede acelerar el pulso vaticano ni hacer que las decisiones satisfagan las necesidades del share El Vaticano opera al ritmo ancestral de sus magnas liturgias, más seguro que nunca, cuando la tradición consiste- -etimológicamente- -en transmitir a diferencia de la aceleración cardiaca de lo mediático, cuando cientos de cámaras de televisión escrutan la fachada de San Pedro en el intento imposible de penetrar en su recogimiento y revelar algo que sea inconfesable. El ritmo majestuoso, de respeto a la muerte y de esperanza en la otra vida, regía ayer el traslado del cuerpo del Pontífice hasta el interior de San Pedro. Fue mostrado a la plaza, por última vez, para que- -según se calcula- -unos dos millones de personas entren a verle y a despedirle. Suenan quedamente las campanas en el patio tan pulcro de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, a dos pasos de la plaza Farnese. Ni el gato de la puerta se inmuta cuando el campanario da las horas, a sabiendas de que lo que de verdad cuenta es la eternidad. El antiguo rector de la Universidad, monseñor Lluis Clavell, profesor de metafísica y consultor de varios organismos del Vaticano, describe los grandes ciclos del Papado que acaba reflexionando desde la atalaya de un arraigo institucional que trasciende lo presente: Sí, quien sea escogido tendrá el soplo del Espíritu Santo y el impulso de la plegaria ¿Su reto? un mundo intensamente secularizado; una sociedad cansada, pesimista; unas nuevas generaciones tan poco formadas debido a la crisis de la educación, que afecta también a las instituciones católicas por la nueva tradición del no pensar Lo que prueba la historia del Papado es cómo lo humano ha podido ser sede elegida por lo divino Revolución antropológica Con lo que significan casi cuarenta años de vida en Roma, la filosofía de monsignore Clavell interpreta un pasado que cifra en torno a la revolución de 1968- una revolución antropológica dice- -para que se entienda el panorama general de la conciencia humana cuando años después Karol Wojtyla llega al Papado: 1968 había acumulado elementos muy distintos, el pensamiento marxista, el economicismo, la revolución sexual entre lo que va de Wilhem Reich a la píldora anticonceptiva, la disociación de amor y sexo, el descrédito de toda autoridad. En menor cuantía, la teología de la liberación, explicable aunque no justificable por la injusticia social Es cuando aparece Wojtyla y da nueva vitalidad a la idea del humanismo cristiano, a ser persona a la familia y el amor humano. Ahí dice: ¡No tengáis miedo! En 1979, la Encíclica Redemptor Hominis es eso, el humanismo cristiano como respuesta de la Iglesia a la crisis de civilización Ese sentido del tempo romano y el rigor de la teología generosa parecen garantizados en el silencio de las salas de la biblioteca de la Pontificia de la Santa Cruz. Tal vez para las nuevas generaciones haya acabado ya, afortunadamente, el ciclo de 1968 Algún mal habrán hecho el Padrino III de Francis Ford Copppola, y toda esa literatura negra de intrigas vatica- Un policía inspecciona una papelera por las calles de Roma Efe nas, veneno eclesiástico on the rocks rumor y conspiración de sotanas en la noche y frufrú de seda cardenalicia. Desde tal sugestión nada puede ser inocente, y los votos del Cónclave llegan decididos por la General Motors o por el Cartel de Medellín. Si la historia del Papado no es del todo ajena a la truculencia, lo que prueba en realidad es cómo lo humano ha podido ser sede elegida por lo divino. De otra forma, durar dos mil años es algo impen-