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94 LUNES 4 4 2005 ABC Economía PEDRO SOLBES Vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda No es sostenible que cada Autonomía tenga un sistema de financiación distinto La reforma de la financiación autonómica, del sistema fiscal y de la Ley de Estabilidad Presupuestaria es el próximo reto del Gobierno, cuyas claves explica Solbes en esta entrevista TEXTO. A. LASO, Y. GÓMEZ, M. MARÍN FOTO: JAVIER PRIETO MADRID. El vicepresidente económico, Pedro Solbes, acaba de presentar las líneas básicas de lo que será la próxima reforma fiscal, en la que, finalmente, se han impuesto sus tesis de cambios moderados, frente a los que, dentro del Gobierno, defendían una transformación radical del impuesto. El anuncio, sin embargo, de que los cambios no entrarán en vigor hasta enero de 2007 ha generado una importante polémica. ¿Por qué se deja la reforma del IRPF para el último año de la legislatura, con el riesgo de que, como ha ocurrido, se acuse al Gobierno de incumplir sus compromisos? -Es un problema de tiempos. Siempre dijimos que la elaboración del texto y su envío al Parlamento se produciría en 2005, y así lo haremos. Lógicamente, el debate parlamentario y el paso de la reforma por el Congreso y por el Senado exigen bastantes meses. Y además hay que preparar el desarrollo reglamentario. No sé si había una parte de la opinión pública que había pensado que iba a entrar en vigor el 1 de enero de 2006, pero esa fecha nunca se ha barajado, por lo menos por mi parte. -Las dos anteriores reformas del IRPF, llevadas a cabo por el PP, se hicieron con la premisa de que todos los contribuyentes pagarían menos. ¿Van a garantizar también que no se perjudicará a nadie? -No estoy seguro de que esa premisa, que es algo deseable, se cumpla en todas las reformas, ni en las pasadas ni en las futuras. Pero ¿a qué llamamos perjudicar, a que el tratamiento fiscal que alguien ha recibido hasta ahora va a seguir recibiéndolo en el futuro? Pues si es un tratamiento lógico, sí; si no lo es, no. Si el hecho de que el tratamiento de los hijos sea igual para todas las rentas va a perjudicar a las más altas, pues, evidentemente, en el futuro, las expectativas serán de ese tipo. ¿Va a tener algún coste la reforma, o se trata sólo de distribuir la actual carga fiscal de otra manera? -Costará algo de dinero, pero no hemos calculado una cifra. Tenemos que evaluar la recaudación por el IRPF en 2004, ser conscientes de que hay una parte importante de esta que es de las Comunidades autónomas y que no se debería tocar; y, en general, deberemos poner en relación la reforma con las necesidades de financiación de la economía. Esa es una de las razones por las que no queremos ser precisos sobre la reducción del tipo máximo del impuesto. -Finalmente el Gobierno ha optado por una propuesta de reforma moderada, frente a la que defendía el asesor de Zapatero, Miguel Sebastián. ¿Cómo ha sido el debate en el seno del Ejecutivo? -Dentro del Gobierno sólo ha habido una posición, que es la que yo he anunciado. El resto son debates previos que se pueden producir antes de tomar cualquier decisión. Partimos de lo establecido en el programa electoral. Algunos pensarán que se podía haber ido más lejos y otros menos, pero creo que es un buen equilibrio teniendo en cuenta los márgenes de maniobra disponibles y nuestras ambiciones en términos de política de gasto. -Pero sí se han detectado importantes discrepancias entre el tipo único en el IRPF defendido por el asesor del presidente y las posiciones de su Ministerio. -Respecto al tipo único, todos estamos conceptualmente de acuerdo en que es una aproximación que tiene gran sentido. Lo que sucede es que hay que partir de una realidad. Y lo que hacemos es avanzar en esa dirección. El tipo único como tal no aparece en el programa electoral del PSOE. -Sus anuncios han tranquilizado a los ahorradores, al descartar una Pedro Solbes, en uno de los salones del Ministerio REFORMA DEL IRPF Nuestro objetivo es aligerar la carga fiscal que soportan las rentas del trabajo y lograr un impuesto más fácil y más equitativo TRIBUTACIÓN DEL AHORRO Equiparar la tributación de todos los productos de ahorro es una buena opción. Creo que hay que avanzar en esa dirección subida drástica de la tributación por la obtención de plusvalías, pero no se ha dicho nada de lo que ocurrirá con el resto de las rentas del ahorro. ¿Se va a equiparar la tributación de todos los productos de ahorro? -Ese no va a ser el objetivo de la reforma del IRPF, aunque a mí no me parece una mala opción y creo que es una dirección en la que se debe avanzar. Sobre las plusvalías ya he dicho que estamos trabajando en dos opciones: una mantener la situación actual, y la otra subir la tributación al entorno del 18 y establecer un mínimo exento. ¿Y cuál es el objetivo de su reforma fiscal? -Tenemos tres: mejorar el tratamiento de las rentas del trabajo, hacer un impuesto más fácil y aumentar la equidad entre las rentas más altas y las más bajas. -El programa del PSOE incluye también una reforma del Impuesto sobre Sociedades, con una reducción del tipo nominal del 35 ¿Se abordará junto con la del IRPF? -Creo que es prematuro avanzar qué es lo que va a suceder con el tipo del Impuesto sobre Sociedades. Un elemento importante es la referencia internacional en la que compiten nuestras empresas. Yo soy favorable a no tener una fiscalidad diferencial significativa con los países de nuestro entorno. La otra premisa básica y fundamental es la de disponer de los recursos suficientes para llevar a cabo las políticas de gasto previstas. -La reforma del sistema de financiación de las Autonomías es otro de sus compromisos. ¿Las Comunidades quieren más poder político y financiero del que deben asumir? -Tienen mucho margen de poder político, mucho margen económico y mucho margen de gasto. Y creo que tienen menos margen en términos de corresponsabilidad fiscal. Es verdad que se ha transferido alguna competencia, como la sanitaria, con un crecimiento de gasto muy dinámico, y eso crea algunas dificultades. Pero hoy la solución