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74 LUNES 4 4 2005 ABC Toros FERIA DE ABRIL Extraña Puerta del Príncipe para Rui Fernandes Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 3 de abril de 2005. Tercera corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de Murube, más livianos de presencia los tres últimos; buenos en conjunto; 1 y, sobre todo, el violento 6 menos colaboradores. Leonardo Hernández, medio rejón trasero y desprendido (saludos) Luis Domecq, bajonazo infame (oreja) Rui Fernandes, rejón desprendido (dos orejas) Martín Burgos, rejón arriba atravesado y tres descabellos. Aviso (saludos) Álvaro Montes, medio rejón en metisaca (oreja) Sergio Galán, dos pinchazos, medio rejón y descabello (ovación de despedida) Se guardó un minuto de silencio por la muerte del Papa. final no acaba en los pudrideros que pisaban nuestros pies, que esto no termina en un silencio de pino y piedras. Silencio más profundo que el que la Maestranza guardó en memoria del Predicador que venció al comunismo. Silencio que se debió respetar durante un paseíllo que rompió a los acordes de la banda del maestro Tejera. Un paseíllo desnudo de trombones y trompetas hubiese sido más indicado, todavía más en sintonía con las luctuosas banderas que apenas ondeaban a media asta con negros crespones. El toro de Murube quiso silenciar a Leonardo Hernández, quien con los conocimientos de la veteranía le ayudó con la elección de los terrenos, cerca de tablas, para evitar su parada condición en los medios. Alegró Hernández el ambiente, y a dos manos sumó puntos, para perderlos después con las rosas y el rejón que despena. Mucho peor fue el horrible bajonazo con el que Luis Domecq pasaportó a un buen toro. Y cortó una oreja por una faena pulcra y académica, sin brillos ni mayores glorias que contar. Evidentemente, si la obra de Domecq se premió con un trofeo, en justicia, por contraste, la faena de Rui Fernandes valía dos. Por chispa, vibración y entrega. Quebró con exposición en rejones, galopó con imán a dos pistas y volvió a jugársela en dos últimos cambios al pitón contrario, uno de ellos duramente tropezado y sin éxito por tanto. Hoy en día algunos rejoneadores han convertido las rosas que creó don Ángel Peralta con romanticismo en auténticas escarolas. Tales clavó Rui, muy reunido y atinado en su coloca- Rui Fernandes sale a hombros por la Puerta del Príncipe ción con el resto de la ferretería. Bastó la efectividad desprendida del rejonazo último para que el público se desatase. Mató Martín Burgos por arriba, y esa honradez le acarreó un aviso y la pérdida de la oreja. El acero se había hundido con inocua travesía. Conclusión: más vale tirar por la calle de en medio como sus compañeros, que al personal igual le da. No se le hubiese quedado en el albero la efímera gloria obtenida con su ligera monta y unos cuantos violines cartageneros. Peso específico contuvieron los lances camperos, garrocha en mano, de Álvaro Montes, que pasó del ortodoxo registro del principio a la heterodoxia populista del final. Las piruetas en la cara, las corvetas y la breve agonía del astado le auparon al carro de los triunfadores. J. M. SERRANO ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Ecos de tañidos fúnebres en las tristes nubes del cielo; recuerdos del Papa del 82 en el cementerio de la Almudena, un sermón de vida sobre los muertos, las lápidas borradas y las flores marchitas. Madrid emprendió de madrugada el camino de peregrinación hacia ese mar de tumbas marmóreas que dicen camposanto. Madrid, ciudad de nichos a la espera de las Bienaventuranzas, de la palabra del Mensajero divino; Madrid siempre pendiente de la redención y la esperanza. Por los canales de televisión han emitido imágenes de Juan Pablo II en viajes mil kilométricos, en estadios rebosantes de juventud, en duelos por la libertad contra dictadores bananeros, pero ninguna de la predicación dirigida en La Almudena a todos los muertos que nos agolpábamos sobre los otros muertos, queriendo creer que el Sergio Galán se estrelló contra el toro más dañino de la corrida, que embestía a arreones, sin ritmo y con violencia, dificilísimo de templar y esquivar. Al final, Rui Fernandes atravesó la Puerta del Príncipe. Por lo que se ve, las corridas de seis rejoneadores no abaratan sólo el presupuesto, sino también la categoría de la plaza. No es la primera vez que un caballero sale a hombros de la Maestranza hacia el Guadalquivir con dos orejas. Parece lógico al contar con un único toro. Y también extraño ahora: Hermoso de Mendoza había luchado por el rejoneo hasta situarlo en una posición de dignidad con los carteles de tres caballeros frente al toreo a pie. La modalidad del sexteto supone un evidente paso atrás, un retroceso y un sopor de caballos. Si me dan a elegir, prefiero las colleras, la vuelta a los cuatro jinetes. Es más espectáculo. MONUMENTAL DE LAS VENTAS Sólo la voluntad de los novilleros en un festejo sin historia JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. El festejo empezó con un minuto de silencio en recuerdo del gran Pontífice que ha sido Juan Pablo II. Como se ha dicho en muchos medios, seguramente, el hombre más importante del siglo XX. Abrió cartel el debutante sevillano Canito, que anduvo movido y entusiasta al manejar el percal. Atropellado se mostró David Galán en su turno de quites. Banderilleó Canito, simplemente cumplidor ante un novillo que había brillado al ir a los picadores. Pegó muletazos por ambos lados de forma discontinua y sin ligar. El conjunto resultó opaco. En el cuarto, arrancó con dos largas cambiadas en el tercio. Ya de pie, Canito no hizo nada reseñable. Volvió a coger los palos y se le aplaudió un par al quiebro a toro pasado. Bien con la derecha al tirar de la res en dos tandas logradas y en buen tono también en los naturales hasta que el novillo empezó a quedarse. De todos modos, exprimió a su rival cuanto pudo. La baja colocación de la estocada le privó de un probable premio. Nada de particular hizo David Galán en el segundo al manejar el capote. José Luis Torres se lució en unas gaoneras. El hijo de aquel Galán que fue mandamás del toreo en 1974 ejecutó unos derechazos rematados hacia afuera, para continuar con una tanda mucho más válida, después de una de naturales borrosa. Todo terminó difuminado. El nuevo Galán intentó estar variado con el percal en el quinto e intercaló alguna tafallera entre varias verónicas. Tiró del novillo, con presteza, en una serie de derechazos y calentó al gentío al torear con la otra mano hasta el momento de perder la muleta. Ahí Monumental de Las Ventas. Domingo, 3 de abril de 2005. Un quinto de entrada. Novillos de Antonio San Román, aceptables, menos el 2 más dificultoso; el 3 fue un sobrero de El Retamar, con poca fuerza. Gabriel Ruiz Canito de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, estocada baja (ligera petición y ovación) David Galán, de verde y plata. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el quinto, pinchazo y estocada (silencio) José Luis Torres, de corinto y oro. Estocada tendida. Aviso (ovación) En el sexto, dos pinchazos y estocada (silencio) Álvaro Núñez y Carlos Rueda destacaron con las banderillas. Se guardó un minuto de silencio por la muerte de Juan Pablo II. San Clemente (Cuenca) La terna, a hombros ABC. Semifinal del Certamen Puerta Grande Castilla- La Mancha TV. Toros de Juan Pedro Domecq. Manuel Amador, dos orejas y ovación. José Manuel Prieto, tres orejas. Luis Miguel Vázquez, dos orejas y vuelta. Lorca (Murcia) Destacó Cayetano ABC. Novillos de Espartaco. Caro Gil, ovación tras aviso en los dos. Sergio Serrano, silencio y ovación. Cayetano, oreja y ovación. Cabra (Córdoba) se diluyó todo con un hacer postrero, oscuro y siempre largo. Nada dijo José Luis Torres al veroniquear a su lote. En su primero destacaron unos estatuarios amanoletados, pero la poca fortaleza de su oponente le impidió que su buena voluntad cristalizara. También anduvo voluntarioso en el sexto, aunque por debajo de las condiciones del astado, que poseía un buen pitón derecho. Cepeda y Conde empatan EFE. Toros de Carlos Núñez. Cepeda, saludos, oreja y saludos. Conde, oreja, saludos y saludos. En el festival en Jaén, reses de Zaduendo. Espartaco, saludos. Rincón, dos orejas. Ponce, dos orejas y rabo. Abellán, dos orejas. Carnicerito de Úbeda, oreja. El Cid, dos orejas. Currito, dos orejas y rabo.