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ABC LUNES 4 4 2005 69 Cultura y espectáculos Polémica en Londres por un montaje de El ocaso de los dioses en el que una suicida se inmola con explosivos Arrabal: Nunca he escrito a la gloria de un vencedor, hay demasiados competidores y lamesuelas Publica su libro ¡Houellebecq! con textos sobre sexo, ciencia y Dios b Fernando Arrabal sale en defensa del escritor Houellebecq, que fue acusado de incitar al odio religioso tras publicar Plataforma y arremeter contra el Islam ANTONIO ASTORGA MADRID. La novela Plataforma editada en septiembre de 2001, arrancaba con el asesinato del padre del protagonista cometido por un joven árabe en venganza por el abuso sexual sufrido por una tía suya. La trama continuó en Tailandia cuando el protagonista fundó una agencia de viajes de turismo sexual. La obra sembró Francia de partidarios y detractores. Después, en una conversación con una periodista, Michel Houellebecq tildó al Islam de religión gilipollas Estalló la polémica y los islamistas le acusaron de blasfemo. Ahora, Arrabal publica ¡Houellebecq! (HMR) una joyita- -editada con primor y claridad- -sobre ciencia, Dios y sexo, aunque ni Michel ni yo tenemos mucha idea de lo último ¿Qué es lo que tanto provoca en los libros de Houellebecq? Él refleja con tranquilo humor la falta de sentido común del mundo- -responde Arrabal- Además, presiente sus principales y más profundos conflictos. Los analiza como Grothendick la topología: por ejemplo, capta la esencia del terrorismo, de la pornografía, del altruismo, del nuevo nihilismo, del reflujo de Marx o de las utopías (peor dicho- -por mí- Las odiosas quimeras Cervantes y el tufo de la celebración Fernando Arrabal es el autor del único libro sobre el autor del Quijote Un esclavo llamado Cervantes que no ha sido reeditado con motivo de los fastos cervantinos en el IV Centenario de la publicación del Quijote. Nadie se espanta en Inglaterra- -dice el autor de Baal Babilonia -porque Marlowe fuera blasfemo (hasta llegó a pisar un crucifijo) y homosexual, como Shakespeare. La leyenda de un Cervantes ejemplar y yerno ideal es tan cómica como la de Alonso Quijano queriendo aparecer como un héroe de novela de caballerías. En el ruedo de la charlotada de culto y de culo ¡qué bien huele el tufo de la celebración con horma y muy señor mío! ¿A quién cree Arrabal que le hubieran dado el premio Cervantes si el galardón hubiese existido en la época de Cervantes? El melillense remata: A Avellaneda. Cervantes no lo hubiera merecido. Ni siquiera a su madre le dieron los 500 escudos de oro (casi la doblonada del premio oficial) para rescatar a su hijo, a la sazón esclavo en Argel. Allá estaba goteando sus efervescencias como un hisopo Juzgado por blasfemo A Houellebecq se le juzgó por blasfemo, como a Arrabal en 1967 y antes a Sócrates, que fue condenado dos veces a muerte, a beber la cicuta. Arrabal confiesa que a nadie le haría beber la cicuta, ni aunque me lo pidiera de rodillas. Nunca seré un exquisito asesino. Antes de morir, Ionesco me dijo horrorizado: Cuando entra un nuevo médico me pregunto: ¿a qué viene? ¿a curarme o a eutanasiarme? La polémica sobre Plataforma terminó con un proceso contra Houellebecq en septiembre de 2002, en el que participó Arrabal como testigo y del que el francés salió absuelto. ¿Fue una ceremonia pánica? Como trascendente sátrapa patafísico, más bien me pareció (como a mis seis colegas en satrapía y especialmente a Eco, Fo y Baudrillard) ubuesco. Se echó de menos un pararrayos de deseos bestiales ¿Opina Arrabal del Islam lo mismo que Houellebecq? A mí me gustaría ser el primer santo ateo y a Houellebecq todo lo con- Fernando Arrabal pronto cumplirá medio siglo de paso por París JAIME GARCIA trario. No nos parecemos en nada. Es posible que Houellebecq se expresara de una forma cáustica refiriéndose, creo yo, al aspecto represivo de la sexualidad tal y como se practica actualmente en ciertas regiones musulmanas, pero no como especialista de religiones ¿Qué le inspira a Arrabal? Desde la halterofilia y el shogui- -ajedrez japonés- -hasta los esfuerzos ascéticos del místico o el bronceado de la libertad. Huyo de las cornetas para elefantes rosas como huí del perro de Magritte. Pero nunca escribo bajo una campana Arrabal se queja de que no se le toma en serio en España. ¿Quién o quiénes? Desde tiempos de Diógenes (e incluso en la época del franquismo) fue tranquilizador pretender de alguien (que no era tranquilizador) que sea un provocador para amordazarle sin reparar en gastos. Hay tanto celoso fofo en el corral... Ni a Cioran, ni a Duchamp ni a Beckett ni hoy a Kundera o a Houellebecq nunca les sorprendí en la estupidez de intentar provocar. Con las cosas tan agresivas y certeras que podría decir de mí un enemigo con talento ¿Piensa Arrabal que su error para que le vean como un provocador fue escribir la Carta a Franco y atreverse a pisar la cola del león en vida? La Fontaine cuenta en una fábula que hasta el burro se atreve a pegarle patadas (Pasa a la página siguiente)