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ABC LUNES 4 4 2005 Nacional 45 El lendakari evita hablar del plan Ibarretxe y los constitucionalistas aparecen más divididos de lo que reflejan sus propuestas, en la campaña más atípica para una elección cuyo resultado se verá el día después EFE acentuado más por el exceso de expectativas que por la pura aritmética, unido al cambio de Gobierno en España, ha dado pie a un replanteamiento de estrategias. Ahora, se transmite la imagen de un distanciamiento mayor del que revela la coincidencia sustancial en los planteamientos de fondo de poplares y socialistas, más allá de las inevitables diferencias entre dos formaciones de signo ideológico contra- puesto, aspecto claramente secundario cuando, como ocurre, el dilema que se plantea no es otro que: patria o libertad, identidad o ciudadanía. Los socialistas han recorrido en los dos últimos años un intenso camino para recuperar la cohesión interna y un proyecto autónomo de la mano de Zapatero y Patxi López. Zapatero, que obtiene la mejor valoración entre los vascos después de Ibarretxe y por delante de su propio candidato, es la principal baza de los constitucionalistas en esta campaña, como demuestra el intento de Ibarretxe de socavar su credibilidad a base de afirmar que representa lo mismo que José María Aznar. Pero, por mucho que aporte Zapatero, en privado se reconoce que se ha llegado a esta convocatoria sin haber realizado con suficiente intensidad y antelación la tarea de agrietar la credibilidad de Ibarretxe. Su estrategia pasa ahora por acentuar el desenmascaramiento de un Ibarretxe que oculta la verdad y crea problemas en lugar de resolverlos y por presentarse como la fuerza de pacificación entre el radicalismo del PNV y el inmovilismo del PP. En el fondo subyace que, como se señalaba al comienzo, para los socialistas el día 17 es una meta volante de una carrera que debiera culminar dentro de cuatro años, una especie de partido a dos vueltas. sición a Zapatero. Sus declaraciones de que el adversario a batir es Ibarretxe van acompañadas de tanta descalificación al candidato socialista que no logran ocultar que su objetivo máximo es conservar la condición de segunda fuerza, aunque en privado admiten que, con todos esos condicionantes, lo sensato es aspirar a no bajar del suelo de los trece escaños, los que, como segunda fuerza constitucionalista, cosechó el PSE hace cuatro años. Nunca la palabra convivencia ha tenido mayor número de significados que en esta campaña. No hay candidato que no se presente como paladín de la misma ni partido que no la incorpore en su programa o en sus cuñas publicitarias. Y, sin embargo, si los pronósticos se cumplen y se repite un gobierno tripartito PNV- EA- EB sin mayoría absoluta, el horizonte de arranque de la nueva legislatura será de mayor crispación y frustración, eso si nadie opta por liarse a tortas como dijo Ibarretxe. Las piezas desconocidas del puzzle Así, las piezas que faltan para poder completar el puzzle del horizonte a medio plazo son las respuestas a qué ocurrió entre cajas para que Batasuna diera en enero el paso de comunicar al Gobierno su disposición a dirimir el conflicto vasco por vías pacíficas y el Gobierno aceptara públicamente por boca de su presidente el ofrecimiento a condición de la renuncia de ETA a la violencia; por qué Batasuna se irritó con el mínimo adelanto electoral de Ibarretxe y subrayó que dos meses son dos meses por qué no se ha avanzado más en ese camino, pero ETA hace campaña declarando su disposición a una negociación... En el lado de los demócratas todas las respuestas las tiene sólo una persona: José Luis Rodríguez Zapatero. Que se sepa, no ha dejado ver el puzzle completo ni a sus más directos colaboradores. La estrategia del PP El PP, por su parte, ha optado por la resistencia, con una candidata nueva condicionada por la herencia de Jaime Mayor Oreja, por la pérdida del Gobierno de la Nación y por la estrategia de su dirección nacional de aprovechar esta campaña también para hacer opo-