Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 4 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II EL ÚLTIMO ADIÓS 41 EL PAPA Y LA VIDA MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO A Biología no ha respondido aún a su primera y principal pregunta: ¿qué es la vida? Creo, y lo creo y lo escribo desde el punto de vista científico, que, sencillamente, la respuesta no está en la Tierra, porque tampoco en ella está su origen. La observación de la naturaleza nos lleva al pensamiento de que la vida presenta todos los síntomas de haber sido sembrada desde fuera, desde algún remoto lugar aún desconocido, y da la impresión de L que, en mil maneras diferentes, está la naturaleza contando siempre lo mismo, en el terraplén vacío que se llena de tojos, en los escombros recién derruidos sobre el que florecen los jaramagos, como el que ensaya decir algo una y otra vez con frases distintas. Un discurso similar que se pone de manifiesto cada primavera con más dificultad, pero con la misma fuerza que al principio, pues la voluntad de conquista permanece intacta, y sigue y prosigue la vida como en sus inicios colonizando la Tierra. Saber amar y perdonar, esos sentimientos humanos, tal vez sobrehumanos, tienen quizás un origen más remoto y desconocido que el de la vida. Nuestra gratitud hacia el Papa por traerlos a la Tierra es infinita. AMAR AL HOMBRE, CREER EN DIOS CÉSAR NOMBELA É JAIME GARCÍA L llegó de Polonia. Sus raíces católicas asentaban su condición de testigo excepcional llamado a liderar una obra universal. Mostró que la vida de cualquier persona representa una oportunidad para serlo plenamente, un verdadero regalo para quien siente que vivir es precisamente lo que nos hace humanos, un instante prolongado en el que estar abierto a todo lo que nos dignifica, una posibilidad, en definitiva, de percibir que lo mejor es aceptar que podemos ser trascendentes. Su gesto cordial reflejaba la apertura a todos, su actitud enérgica denotaba la fortaleza de sus convicciones, sabedor de que se apoyan en alguien que es capaz de fortalecernos. Largos años bajo dos grandes tiranías no habían hecho mella en su determinación, más bien le convencieron de que a ello sólo cabe oponer la actitud contraria, el respeto al hombre- -a todo ser humano- -a su vida y a su dignidad de ser elegido. Ésa fue su propuesta para una apertura a la modernidad, abierta a la ciencia (el cómo es la realidad) en la interpelación mutua y fructífera que puede tener con la fe (que da sentido a nuestra existencia) Fuerte en su pensamiento, mostró también que el reconocimiento del error propio del hacer humano, y la reconciliación con la verdad, forman parte del mismo mensaje inmutable, el mensaje que Juan Pablo II quiso encarnar. Un largo y fecundo pontificado que se nos muestra global en la era de la globalización. Me quedo con lo esencial de su recién terminada trayectoria por este mundo: creía en Jesucristo. Juan Pablo II saluda a los jóvenes en el aeródromo de Cuatro Vientos Juan Pablo II abandonó para siempre España a las 19 horas del domingo 4 de mayo de 2003, arropado por los vítores de miles de españoles. Los Reyes le acompañaron en su despedida en el aeropuerto de Barajas