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36 En la muerte de Juan Pablo II CINCO VIAJES A ESPAÑA LUNES 4 4 2005 ABC Juan Pablo II, en el Encuentro con los Jóvenes celebrado en el estadio Santiago Bernabéu en 1982 Juan Pablo II no pudo ocultar su emoción por el fervor desbordante que le arropó durante su estancia en España. El lema Totus tuus Todo tuyo que figura en su escudo, fue adoptado por los españoles para transmitir al Pontífice su entusiasta adhesión por la visita. Seréis mis testigos fue el lema (y el reto a seguir) de su último viaje a nuestro país España se volcó con él JESÚS BASTANTE Y ANTONIO MORENO MADRID. ¡Hasta siempre, España! ¡Hasta siempre, tierra de María! Con estas palabras se despedía Juan Pablo II del más de un millón de personas congregadas en la plaza de Colón, el 4 de mayo de 2003, en la que fue la quinta y última visita a nuestro país del Pontífice que ha dado 30 veces la vuelta al mundo. Un viaje que supuso el punto culminante de la estrechísima relación entre Su Santidad y España, que se ha visto reflejada siempre que el Papa ha besado suelo español y cada vez que ha pronunciado palabras en nuestro idioma. El Papa siente una especial predilección por España apuntó Joaquín Navarro- Valls en la explanada de Cuatro Vientos, donde el Papa tuvo que convencer al casi millón de jóvenes para que le dejaran marcharse a dormir. ¡No te vayas, no te vayas! fue la respuesta de la muchedumbre, consciente de que se trataba de la última ocasión en que este Papa volvería a visitar España. Tras una larga espera de dos mil años, España vio por primera vez a un Papa besar su tierra el 31 de octubre de 1982, coincidiendo con el IV centenario de la muerte de Santa Teresa. Después, Juan Pablo II volvió en otras cuatro ocasiones: en 1984, con escala en Zaragoza en su viaje a Iberoamérica; en 1989, cuando visitó Compostela, Oviedo y Covadonga; en 1993, cuando se acercó a Sevilla, Huelva y El Rocío para honrar a la Blanca Paloma y terminó su viaje en Madrid, donde consagró la catedral de La Almudena y canonizó a Enrique de Ossó y Cervelló, sacerdote español del siglo XIX y fundador del Instituto de la Vida Consagrada Compañía de Santa Teresa de Jesús; y el reseñado viaje a Madrid de 2003. Gracias, España, por tu fidelidad al Evangelio y a la Iglesia Éstas fueron las primeras palabras que Juan Pablo II pronunció en nuestro país, al responder al saludo del Rey el 31 de octubre de 1982. El Papa permaneció diez días en España y recorrió siete mil kilómetros en uno de los viajes más largos realizados por el Santo Padre a un país europeo. La presencia del Papa fue acogida con júbilo por miles de personas que cubrían el recorrido desde el aeropuer- Juan Pablo II no pudo ocultar su emoción por el fervor que le arropó durante su primera estancia en España. En su último viaje, en mayo de 2003, los asistentes al encuentro de Cuatro Vientos casi alcanzaron el millón. Otro millón y medio, en la misa de Colón to a la capital. Con el lema Totus tuus Todo tuyo que figura en el escudo papal, se colocaron pancartas en fachadas y balcones, mientras que pegatinas y banderas, enarboladas a su paso, ponían de manifiesto la entusiasta acogida del pueblo, preludio de lo que sería su estancia en España. Juan Pablo II no pudo ocultar su emoción por el fervor desbordante que le arropó durante su viaje, que se llevó a cabo días después de la victoria socialista en las generales. En la mañana del 1 de noviembre Juan Pablo II llegó a Ávila para visitar el monasterio de la Encarnación, donde le esperaban unas tres mil religiosas de clausura de toda España, y visitó la celda de Teresa de Jesús. Este primer viaje deparó, ya en Madrid, un emocionante encuentro del Papa con las familias cristianas de España, con la celebración de la Eucaristía en el paseo de la Castellana. En su homilía, el Papa se mostró tajante con los principios morales que deben permanecer en las familias cristianas. Resaltó el vínculo indisoluble del matrimonio y la relación entre el amor conyugal y la transmisión de la vida. De igual modo, manifestó el respeto absoluto a la vida humana, que ninguna persona o institución debe ignorar: Quien negara la defensa a la vida humana más inocente y débil, a la persona ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral Juan Pablo II