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14 En la muerte de Juan Pablo II VIGILIA EN EL VATICANO LUNES 4 4 2005 ABC Soy agnóstico, pero mire, lloro por él Decenas de miles de fieles tributaron al Papa en el Vaticano un largo aplauso, rezaron por él hasta el amanecer y finalmente honraron su memoria en una solemne ceremonia religiosa b Qué feo queda cada vez que suenan esas campanas, producen un sentimiento estremecedor. Queremos recordarlo como alguien vivo, no muerto P. MUÑOZ CIUDAD DEL VATICANO. A las diez menos cinco minutos de la noche del sábado el tiempo se detuvo en la plaza de San Pedro y en buena parte del mundo. El anuncio oficial de la muerte del Papa, posterior a la angustia de ver cómo poco antes se encendían sin razón aparente las luces de la habitación de Juan Pablo II, en la tercera planta del Palacio Apostólico, sorprendió a miles de peregrinos en el rezo del Rosario. Sólo hubo silencio, poco a poco llantos y abrazos, y ya al final un prolongado aplauso en memoria y homenaje a Karol Wojtyla. Al mismo tiempo, en Roma, todas las iglesias tocaban a muerto. Nadie tuvo dudas: se acababa de cerrar un decisivo capítulo de nuestra historia contemporánea. Una pareja de estudiantes de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca, en viaje de estudios, lo relataba de madrugada, aún conmovida: Estábamos cenando en un restaurante del Trastévere y comenzaron a sonar las campanas. Todos allí sabíamos lo que había ocurrido. Pagamos a toda prisa y hemos venido de inmediato Un grupo de jóvenes participa en la vigilia de la madrugada del domingo en la plaza de San Pedro de Roma AP