Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8 Opinión LUNES 4 4 2005 ABC Religión Cartas al director ¡Gracias Karol! Tengo 22 años, he tenido la suerte de ir a Roma en Semana Santa y he visto tras esa ventana, ahora cerrada, a un Papa anciano y luchador que ha gastado su vida por la Iglesia. Muchos hemos nacido y crecido con este Papa. Como joven y como católica no tengo más que palabras de agradecimiento. Gracias por tu servicio incondicional, por habernos enseñado a perdonar y a pedir perdón, a luchar sin tregua por lo que creemos, a llevar el sufrimiento con dignidad, serenidad y alegría. Gracias por haber confiado en los jóvenes y habernos alentado con tus palabras. Estamos orgullosos de decir: Con este Papa no tenemos miedo Gracias por estar ahí siempre; por no rendirte y haber peleado hasta el final. Has sido un ejemplo para todos. Amelia Guillermo Bergantiños. Valencia. Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es El mundo de la información se ha parado, sólo existe una noticia: el Papa se ha ido. El tema del día es historia del papado, protocolo vaticano, Iglesia Católica. En fin, religión. Todos los diarios, radios y televisiones del mundo difunden la noticia. ¿Cómo van a entender una situación así unos jóvenes del futuro que no posean una mínima formación religiosa? ¿No se está demostrando que la religión tiene una presencia en el mundo que la hace objeto de estudio? Manuel Caridad Villaverde. El Puerto de Santa María (Cádiz) Polacos del mundo El sábado dejó esta tierra nuestro queridísimo Papa, Juan Pablo II. Para nosotros los polacos de Navarra, era también nuestro gran compatriota, aunque en su corazón estaba literalmente cada rincón del mundo. Así, también en los corazones nuestros se quedará por siempre la imagen del Santo Padre, que guiaba la Iglesia Católica y todo el mundo del siglo XX hacia la plenitud de la verdad que no cesó de proclamar. Para mí y para muchos millones era el único Papa que conocíamos. Por lo tanto quiero expresarle el agradecimiento por su cariño hacia los jóvenes y por su constante fe en nosotros. Estoy convencido de que su ejemplo y sus palabras nunca serán olvidados, también aquí en Navarra. Andrzej Bolewski. Pamplona. Su legado Es un día triste, he perdido un amigo. Pero también es un día alegre: ya está en el Cielo. Me quedo con las palabras del día de su elección: ¡No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo! Así vivió él, con una profunda alegría y esperanza, a pesar del peso de la cruz que tuvo desde joven en su vida. No tuvo miedo a nada en vida y por eso estuvo tan sereno en la muerte. Le grité muchas veces: Juan Pablo II, te quiere todo el mundo. Ayúdanos a vivir el mensaje que nos has legado. Pilar Forcades Llop. Barcelona. Sociedad y moral Una de las características que más se ha destacado sobre Juan Pablo II es que era un Pa- pa progresista en lo social y conservador en cuestiones morales. Me parece lógico, puesto que lo que está continuamente progresando es la sociedad, y es bueno que el Papa sea un hombre preocupado por los problemas de su tiempo, capaz de dar respuesta a los nuevos retos que la sociedad plantee. En cambio, la moral no cambia, porque lo que es bueno o malo para el hombre no cambia con el tiempo. Por ello parece lógico que haya sido conservador en lo moral y progresista en lo social. Y cabe esperar lo mismo del que pueda venir. No puede extrañar que existan grupos minoritarios- -más dentro de la Iglesia que fuera- -que hayan tenido una actitud crítica con este Papa y que continúen manifestándolo, ya que otra característica ha sido su fidelidad y coherencia con el mensaje de Jesucris- to, lo que ha conllevado que fuera referente para muchos católicos, pero también revulsivo de conciencia para otros. No en vano uno sus primeros libros se titulaba así: Signo de contradicción y es que el discípulo no puede ser más que el maestro José Prats Carrasco. Gerona. Santo Padre Ahora que estás con Dios ruega por nosotros y si cuando llegue la hora de nuestro viaje merecemos ir donde tú estás, nos gustaría verte abriéndonos las puertas, indicándonos el camino, como lo has hecho en la Tierra. Ramón Riera. Madrid. El Papa de nuestras vidas Ahora que te has ido, tengo aún más presente el momento que vivimos hace dos años mi mujer y yo en nuestro viaje de novios, cuando estuvimos en la audiencia de nuevos esposos. Desbordaste un cariño enorme con nosotros. Vimos tu preocupación por la descristianización de Centroeuropa, cuando al decirte que yo era español y mi mujer alemana, te pusiste a hablar alemán con ella, bendiciéndola a sabiendas que los católicos fieles en Alemania y países de alrededor son un bien escaso. Años antes, gracias a un encuentro en la plaza de San Pedro contigo, ella había pasado de ser agnóstica a ser creyente. Santidad, para nosotros, tus jóvenes has sido nuestro guía durante los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando estábamos formando nuestras conciencias y en las encrucijadas de nuestra adolescencia. Tú nos animabas a seguir a Jesús de la mano de María, a la que tú te habías entregado desde el primer momento de tu Pontificado, con ese Totus Tuus y la M que quisiste grabar en tu escudo papal. Ella no te abandonó, y te salvó la vida en el atentado que sufriste, como no podía ser menos de una madre generosa. La unión de los cristianos ha sido otro de tus empeños. Has sido el Papa de la unión, demostrada con el cariño que has mostrado por las otras confesiones. Has amado al mundo con pasión, y lo has hecho especialmente con Europa, cuya historia conocías bien. Tú tiraste el muro de Berlín y dijiste a los cuatro vientos que Europa, nuestra vieja y amada Europa, era cristiana de raíz. Llevabas a España en el corazón, y nos pediste reevangelizar Europa. Estamos en deuda contigo. Íñigo Lecanda Crooke. Madrid. Continuar su labor ¿Quién iba a decir a los mandatarios que gobernaban el mundo hace 25 años que un humilde sacerdote polaco sería uno de los artífices de los cambios que ha sufrido la vieja Europa en los últimos años? La influencia que Su Santidad tuvo en los drásticos cambios que sufrió Europa es incuestionable. A él le debemos la caída del Telón de Acero y el fin de los regímenes comunistas. Pero también nos enseñó una nueva manera de ser católicos, apegándonos a valores humanos como la defensa de la vida, el perdón al prójimo, aunque éste te considere su enemigo, y la reconciliación entre los pueblos asumiendo los errores del pasado. Con su muerte se nos ha ido el mejor Papa que ha tenido la Iglesia Católica; de nosotros depende no olvidar su labor y hacer nuestro su legado. Descanse en paz. Juan Ignacio Medina. Madrid.