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86 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC ¡NO TENGÁIS MIEDO! CARDENAL SODANO Secretario de Estado vaticano ontemplar el Pontificado de Juan Pablo II permite acercarnos a una mejor comprensión del significado profundo de su ministerio y de las líneas maestras que animan su acción pastoral. De esta manera, puede percibirse mejor la magnitud de la contribución del Papa a los grandes problemas de la Iglesia y el mundo de hoy. Ante la inseguridad y el temor, el Papa proclama con todas sus fuerzas: ¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo... Abrid a su potestad salvadora los confines de los estados, los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, de la civilización, del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo sabe qué hay dentro del hombre. ¡Sólo Él lo sabe! Presentar la figura del Santo Padre es delinear la trayectoria de un testigo de Jesucristo. Tal es la clave para entender la vida y el ministerio de Juan Pablo II, que comprende al hombre y su historia desde el misterio de la Redención de Cristo. Así lo expresaba en la Plaza de la Victoria, de Varsovia, durante su primer viaje a su querida Polonia: No se puede excluir a Cristo de la historia del hombre. Hacerlo es un acto contra el hombre La certeza expresada en este texto constituirá el contenido de su primera encíclica, Redemptor hominis a la que el Papa llamó su encíclica programática Ella es la clave que permite comprender con mayor hondura la orientación de todo su magisterio. Su visión teológica del hombre constituye el trasfondo que ayuda a entender mejor las grandes encíclicas sociales de Juan Pablo II: Laborem excercens Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus donde puso de relieve el valor y la espiritualidad profunda del trabajo, los inaceptables excesos del comunismo y el capitalismo, y la conexión de la doctrina social de la Iglesia con el concepto teológico de persona. C AFP