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80 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC LOS VIAJES DEL PAPA Más de un centenar de viajes, 30 vueltas al mundo, tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna... Juan Pablo II no conocía más fronteras que las de la intolerancia, como la que le impidió viajar a Rusia y a China. Polonia, su tierra natal, fue la más visitada, con ocho encuentros. Nuestro país lo acogió con cariño hasta en cinco ocasiones El Papa viajero 104 visitas internacionales, 30 vueltas al mundo lómetro a kilómetro, el atleta de Dios dio 30 veces la vuelta al mundo en sus giras por Italia y 104 viajes internacionales, uno de los rasgos más característicos del primer pontificado global en la historia de la Iglesia. El primer Papa viajero, Pablo VI, salió sólo nueve veces fuera de Italia. Karol Wojtyla emprendió tantos viajes agotadores porque se consideraba el sucesor del apóstol Pedro, pero también el del apóstol Pablo Juan Pablo II visitó 130 países- -la mayoría de los 189 que forman el planeta- y muchos de ellos en varias ocasiones. Los más privilegiados son Polonia, con ocho visitas; Estados Unidos y Francia, con siete, y México y España con cinco. A continuación vienen Portugal y Brasil con cuatro viajes. Los itinerarios más agotadores y más peligrosos han sido los de África, pero hay algunos al Extremo Oriente que bastarían para acabar con la salud de cualquiera. En 1986, un viaje de trece días a Bangladesh, Singapur, Nueva Zelanda y Australia acumuló 48.974 kilómetros, casi 9.000 más que la circunferencia del planeta. Entre julio y agosto de 2002, Ki POR J. V. B. con el dolor marcado en su rostro por la enfermedad, Juan Pablo II fue capaz de recorrer todo el continente americano, desde Toronto a México, pasando por Guatemala, para encontrarse con un millón de jóvenes y canonizar al primer santo canario y guatemalteco y al indio Juan Diego. Vuelta a casa El primer viaje a Polonia, en junio de 1979, tuvo un sabor especial. El Papa volvía a su tierra, todavía sometida a la dictadura comunista, y los jerarcas del partido temían una sublevación popular. Juan Pablo II les sorprendió con sus invitaciones a la calma civil y a la oración como única arma, dejando de lado toda violencia política. Aun así, la visita del Papa fue una inyección de optimismo que permitió hinchar el pecho a Polonia y marcó el principio del fin del imperio comunista, desmoronado sólo diez años más tarde. Aquel verano de 1979, Juan Pablo II volvió a Auschwitz, y su visita al campo de exterminio fue un vigoroso gesto de condena de los totalitarismos asesinos del siglo XX. El Papa de los derechos humanos comenzaba a invocar su defensa sin necesidad de discursos. Comenzó a romper barreras milenarias religiosas en Marruecos el 18 de agosto de 1985 El Papa ha visitado 130 países- -la mayoría de los 189 que forman el planeta- y muchos de ellos varias veces cas con la Santa Sede, un error subsanado pocos años después. El primer discurso sobre la paz en Naciones Unidas, la misa en el Yankee Stadium, la visita al Bronx, los aplausos de los jóvenes en el Madison Square Garden obligaron a la revista Time a concederle el título de John Paul, Superstar preludio del nombramiento de Hombre del Año a un personaje que era en realidad el Hombre del Siglo Beso en el asfalto Para cada uno de los 130 países visitados, la primera llegada del Papa- -con el beso al suelo en el asfalto del aeropuerto mientras se lo permitió la salud- -era siempre inolvidable, pero buena parte de los viajes de Juan Pablo II se convirtieron en noticia para la humanidad. Su primera escapada fuera de Italia, en enero de 1979, incluyó momentos de entusiasmo irrepetibles en México, con multitudes entusiastas de centenares de miles de personas: un espectáculo sin precedentes en los dos mil años de cristianismo, que se ha repetido in crescendo hasta superar la cifra del millón de personas en muchos lugares e incluso la de cuatro millones durante el encuentro de 1995 con los jóvenes en Manila. Estados Unidos volvería a mirar asombrado al Papa cuando, sin dolerle prendas, se presentó en Cuba en 1998 para decirle cuatro cosas en privado a Fidel Castro y compartir cinco días inolvidables con los católicos de la isla- prisión. Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba apuntó el Pontífice. Juan Pablo II condenó la tiranía política, pero también el embargo internacional, volviendo a irritar a Washington como cada vez que se ha opuesto al embargo, o a los bombardeos, contra Irak, tanto en la primera guerra del Golfo como en el ataque que se produjo en 2003. El continente de las lágrimas En 1980, Juan Pablo II se lanzaba a su primer viaje al continente de las lágrimas Aquellos diez días en África a través de Zaire, Congo, Kenia, Ghana, Burkina Faso y Costa de Marfil, estrechando miles de manos en medio de multitudes sudorosas y recorriendo a pie caminos polvorientos, dibujaron un perfil de verdadero apóstol de los miserables del mundo, al que se irían añadiendo tantas otras imágenes: el Papa con los pobres de las favelas de John Paul, Superstar El mundo contempló con igual asombro su tercer viaje, en octubre de 1979, cuando fue recibido como un héroe en Estados Unidos a pesar de que ese país se había negado siempre a establecer siquiera relaciones diplomáti- EFE AP AFP Juan Pablo II, observando a la multitud, durante la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Santo Domingo. A la izquierda, el Cardenal Octavio Beras, cabeza de la iglesia dominicana, y el presidente de la República, Antonio Guzmán. El Papa y el presidente de Nigeria, el general Sani Abacha, caminan juntos tras la llegada del Pontífice a la ciudad nigeriana de Abuja en la visita que Wojtyla realizó al contimente africano en marzo de 1998. El gesto del Papa de introducir en una grieta del Muro de las Lamentaciones de Jerusalén una plegaria escrita, al igual que los judíos piadosos, se convirtió en el mejor símbolo de reconciliación.