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78 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC ESCRITOS El texto, formado por tres partes, se centra en un concepto universal: la Tierra pertenece a todos los hombres y todos los hombres tienen derecho de acceso a sus bienes y recursos. Los tres grandes bloques de la encíclica están atravesados por una gran preocupación: la situación actual del mundo y la precaria condición humana, y por un principio: la concepción ecuménica del mundo, resumible en el concepto de que la Tierra es de todos. El Papa hizo en la Sollicitudo rei socialis un llamamiento a los gobernantes en relación a la injusta distribución de los recursos, a la vez que analizaba la marcha del desarrollo económico y social de los países ricos, describiendo el camino de los progresos económicos que han tenido lugar en los mismos. Los resultados, según el Pontífice, no eran positivos ni esperanzadores para el futuro del hombre. De ahí nace su crítica hacia los dos grandes sistemas socioeconómicos imperantes en aquel momento: el capitalismo y el marxismo, debido a su insensibilidad y su incomprensión hacia las necesidades de las personas. Pero también analiza la encíclica la situación de los países en vías de desarrollo. Aporta, entre otras sugerencias, las de buscar una programación más rigurosa, una cooperación más solidaria entre los distintos pueblos y un mejor aprovechamiento de los recursos. Sollicitudo rei socialis profundiza de esta forma en los derechos del hombre y el Papa no esconde su amargura por la violación continua de esos derechos humanos. El hombre es insultado en demasiados lugares y demasiado a menudo sus derechos son violados, sus necesidades no son satisfechas, su condición humana es dura, no refleja sus exigencias de vida y la personalidad de las personas no cuenta El problema de los refugiados- afrenta a la Humanidad -y de la deuda internacional, así como de las relaciones Norte Sur, son otros de los temas incluidos en la encíclica, que es quizá el más importante de sus textos sociales. se conviertan en apóstoles. Pero esta labor evangelizadora, llevada a cabo especialmente por los misioneros, no debe reducirse a una mera labor de promoción social o de lucha por la justicia y el desarrollo. El objetivo último es relanzar la actividad misionera de la Iglesia para que no quede en minoría ante el Islam o las sectas. A la vez, apoyar a los que trabajan en las misiones y animar a otros a que se consagren a tiempo pleno en esa tarea. El porqué el Papa escribe esta encíclica hay que buscarlo en la preocupación creciente en el Vaticano, donde se observaba cómo la actividad misionera había ido decayendo en los últimos años. Una de las causas es la disminución drástica de nuevos efectivos, debido a las crisis vocacionales de las anteriores canteras, en los países occidentales. Pero también es importante el cambio de mentalidad, que hace dar mayor relieve a la labor social, al trabajo por dignificar la vida de los pueblos en desarrollo, que la mera actividad apostólica. Lentamente, el centro de interés se ha ido desplazando y se corre el peligro de que el misionero sea cada vez más equiparable a un abnegado voluntario de cualquier ONG dedicada a la promoción social. En la Basílica de San Pedro, en septiembre de 2001, el Papa pronunció un discurso que supuso un alegato contra el terrorismo mundial y un clamor en favor de la paz Centesimus Annus 2 de mayo de 1991 Su título quiere subrayar el centenario de la primera encíclica social, Rerum novarum y recuerda los de la Quadragesimo anno de Pío XI y la Octogesima adveniens de Pablo VI. El tercer capítulo está dedicado a 1989, el año de la caída del comunismo en los países del Este, y el cuarto, titulado La propiedad privada y el destino universal de los bienes expone la doctrina tradicional sobre el derecho a la propiedad privada, limitado en el uso social del beneficio, que debe producir bienestar para la sociedad. Democracia y cultura el quinto capítulo, trata acerca de la superioridad de la democracia sobre el totalitarismo, y al mismo tiempo el derecho de los pueblos que salen del subdesarrollo o de los sistemas comunistas a buscar modelos de crecimiento distintos sobre este tema. Probablemente no habría sido escrita de no haber mediado esos dos acontecimientos citados: el derrumbe del comunismo y el centenario de la Rerum novarum Aporta, con respecto a las otras dos encíclicas del género, una mayor conciencia de la misión que debe cumplir la Iglesia: defender al hombre como individuo y también defenderle ante la pretensión ahora ya sólo del neocapitalismo de utilizarle como un ele- mento más de la maquinaria productiva. Veritatis Splendor 6 de agosto de 1993 La encíclica trata sobre la fundamentación de la moral y la importantísima relación entre libertad y verdad clave de todas las desviaciones surgidas en los últimos años. La encíclica no aumenta el dogma de la infalibilidad, pero reclama para el Magisterio el derecho a determinar las leyes morales y el deber de los católicos de conocerlas y obedecerlas. Es decir, que el Magisterio no sólo podría intervenir en asuntos de fe, sino que tiene el derecho y el deber de hacerlo también en cuestiones de moral, y tiene autoridad para ello, con lo cual es responsabilidad de fieles y teólogos atenerse a esas enseñanzas. En esta encíclica, considerada por muchos, junto a la So- El Pontífice da la bienvenida al líder ortodoxo rumano Patriarch Teoctist llicitudo rei socialis como la más importante de su Pontificado, Juan Pablo II advierte que, sin la verdad, la libertad degenera en subjetivismo y anarquía. Es, pues, una encíclica postcomunista, es decir, escrita cuando ya el sistema marxista no representa una amenaza. Se orienta, por eso, a señalar los defectos del otro gran bloque, el occidental y capitalista, que ahora se ha quedado como único y hegemónico. Y en ese mundo la clave está en la libertad, con los riesgos y excesos que lleva consigo. Veritatis splendor habla de los preceptos negativos o mandamientos que indican prohibiciones y dice que no se puede encontrar ninguna excusa que permita incumplirlos. Y esto vale para todos sin excepción, siendo necesario llegar hasta el Redemptoris Missio 7 de diciembre de 1990 La encíclica se hace pública con motivo del veinticinco aniversario del decreto Ad gentes del Concilio Vaticano II. Este documento va dirigido a presentar a todos los creyentes la urgente necesidad de dar testimonio de Cristo en la sociedad actual, pidiendo a todos los bautizados que Juan Pablo II firma su tercera encíclica bajo el título de Laborem Excercens en 1981. En este documento, Karol Wojtyla habla por vez primera de la vida laboral