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74 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC SU OBRA Desde Las Malvinas hasta el derrocamiento del régimen de Sadam Hussein, Juan Pablo II jugó un papel indispensable en las relaciones internacionales. No a la guerra A ninguna guerra. Esa fue su palabra cumplida El Papa que se opuso a todas las guerras os últimos años varias guerras significativas han ensombrecido el panorama internacional. Entre ellas caben destacar la del Golfo Pérsico, la que ha enfrentado a las Repúblicas herederas de la ex Yugoslavia, la de Somalia y la de Ruanda, sin olvidar los conflictos del Yemen, Congo y Haití. Juan Pablo II no ha permanecido indiferente ante ninguna de estas catástrofes. Su voz se ha dejado oír en los foros internacionales para que todos supieran cuál es la actitud de la Iglesia, y para intentar parar las matanzas de los inocentes. El primero de agosto de 1990 se produjo la ruptura de las negociaciones entre Irak y Kuwait para resolver sus asuntos fronterizos. El poderoso país dirigido por Sadam Hussein no logró amedrentar al pequeño y rico Kuwait y, despechado, se retiró de la mesa de negociaciones. Al día siguiente el mundo se despertó sorprendido y escandalizado: en pocas horas una nación entera, Kuwait, había sido engullida por otra, Irak. Lo ocurrido recordaba demasiado las aventuras de Hitler en Europa como para no preocuparse Enl POR JESÚS BASTANTE por ello, máxime teniendo en cuenta que el régimen de Sadam podía convertirse en detentadora de un poderoso poder económico, basado en el control de miles de riquísimos pozos petrolíferos. Paz contra guerra Desde ese mismo día 2 de agosto, la comunidad internacional se movilizó para intentar que Sadam Hussein abandonara su rica presa. Los argumentos se respaldaban con la amenaza de la fuerza y la guerra se veía cada vez más cerca. También desde ese mismo momento la Santa Sede se movilizó para intentar detener dicha guerra, que podía ser catastrófica, pues nadie podía saber hasta dónde era ca- La actitud del Papa ante la guerra siempre fue la misma: defender la causa de la paz por todos los medios posibles paz de extenderse el conflicto. El 8 de agosto el diario vaticano L Osservatore Romano publicó una información, en primera página, en la que pedía que no se recurriera a la ley del más fuerte para resolver la crisis del Golfo. El artículo constituía la primera toma de posición de la Santa Sede y afirmaba que sería un error responder a la invasión iraquí con la guerra. El 25 de diciembre, cuando ya la guerra se veía cercana, el Santo Padre quiso aprovechar el mensaje de Navidad para advertir solemnemente al mundo de las consecuencias del conflicto en el Golfo: Esperamos temblando dijo que desaparezca la amenaza de las armas. ¡Persuádanse los responsables de que la guerra es una aventura sin retorno! La solución debe encontrarse con la razón, con la paciencia, con el diálogo y con el respeto de los derechos inalienables de los pueblos y de las gentes El 12 de enero, en vísperas ya de la guerra, el Papa envió un mensaje de apoyo a Pérez de Cuéllar, secretario general de la ONU, atareado en duras negociaciones directas en Bagdad. Y ese mismo día, en El discurso del Papa ante los delegados en la sede de la ONU tuvo mucha repercusión. Las guerras son una aventura sin retorno dejó escrito el Papa el discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, afirmó que la paz es aún posible a la vez que deploraba la violación brutal de la ley internacional en la invasión de Kuwait. Al día siguiente, durante el rezo del Angelus, pidió la convocatoria urgente de una Conferencia de Paz sobre Oriente Medio y dijo que una guerra no resolvería sino que agravaría los problemas El día 16, justo antes de que estallase el conflicto, y cuando ya había vencido el ultimátum dado por la ONU a Sadam, el Santo Padre envió sendos mensajes a los presidentes de EE. UU. y de Irak para evitar lo inevitable. Nunca más la guerra, aventura sin retorno decía el Papa, a la vez que exhortaba a Bush a no dar la orden de ataque: Aunque una situación injusta podría ser momentáneamente resuelta, las consecuencias de la guerra serían devastadoras La guerra estalló, y ese mismo día Juan Pablo II manifestó su profunda amargura y dijo que se trataba de una grave derrota del Derecho Internacional, así como que había hecho cuanto humanamente era posible para evitar la tragedia. A la vez, se dirigió a Sadam Hussein para expresarle El presidente cubano Fidel Castro conversa con Juan Pablo II, durante la histórica visita de cinco días que el Sumo Pontífice realizó a esta nación comunista durante el mes de enero de 1998. En la imagen, el Papa gesticula mientras charla con el secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, en la visita que éste último hizo al Vaticano en febrero de 2003 y en la que concluyeron que la ONU era esencial para resolver la crisis iraquí. Juan Pablo II se reunió con todas las partes del conflicto de Oriente Próximo. En la imagen, con el ex presidente israelí y Premio Nobel, Isaac Rabin. En varias ocasiones recibió a Yasser Arafat en el Vaticano.