Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
68 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC BIOGRAFÍA (Viene de la página anterior) Allí le recibió el rabino jefe, Elio Toaff, salvado de la muerte por un sacerdote católico durante la ocupación alemana de Italia. Entre los momentos clave de su vida, Karol Wojtyla recuerda las sesiones del Concilio Vaticano II, donde conoció a los mejores teólogos de Europa al tiempo que volcaba sus energías innovadoras en los documentos sobre ecumenismo y libertad religiosa. Aquella larga asamblea le permitió, en diciembre de 1963, peregrinar a Tierra Santa y sentir personalmente los lugares de Jesús, desde las colinas verdes de Galilea frente al lago de Tiberíades hasta las laderas amargas del huerto de los Olivos frente a Jerusalén. El Cenáculo, la roca áspera del Gólgota y la tumba vacía en la iglesia del Santo Sepulcro quedaron para siempre en su alma. Al regresar a Cracovia como arzobispo metropolitano en enero de 1964, su programa está ya trazado: aplicar en la diócesis más culta de Polonia el Concilio Vaticano II. Así lo hizo sin descanso durante 14 años y cuando, el 16 de octubre de 1978, justo después de la elección, el cardenal decano le preguntó: ¿Cómo quieres ser llamado? su respuesta fue volver a unir- -como ya había hecho Albino Luciani- -los nombres de los dos papas del Concilio: Juan Pablo II Era el programa de su Pontificado. Un Papa no italiano El Papa más joven del siglo XX, con 58 años, y el primer no italiano 456 años después del holandés Adriano VI, empezó a romper enseguida los anticuados moldes del Vatica- El 1 de noviembre de 1946, Karol Wojtyla recibe la consagración como ministro de Dios, y un día después celebra su primera misa sobre el altar de San Estanislao no. En cuanto quedó libre corrió al hospital Gemelli a visitar a su amigo y compatriota, monseñor Andrej Deskur, que había sufrido una trombosis pocos días antes. Su primera audiencia era para Jerzy Kluger, un amigo judío en la escuela en Wadowice, su mujer y sus hijas. De la noche a la mañana, los cardinali y los monsignori del protocolo se dieron cuenta de que el Papa había dejado de ser su prisionero. Recibiría a quien quisiera en cualquier momento, hablaría con los periodistas en los corredores del Vaticano y en los pasillos de los aviones. Bromearía con los peregrinos en la Plaza de San Pedro desde la ventana de su estudio. Y se marcharía a esquiar y oxigenarse en las montañas al este de Roma en cuanto su agenda permitiese unas horas libres. ¡No tengáis miedo! había dicho a los católicos del mundo entero cuando se asomó por primera vez al Balcón de las Bendiciones. Como obispo de Roma, se metió en el bolsillo a la ciudad pidiendo ayuda con la gramática italiana: Si me equivoco, corregidme A finales de mes se fue a rezar a La Mentorella, un santuario mariano en las afueras que solía visitar durante sus estancias en Roma. El 5 de noviembre peregrinó a Asís y la iglesia romana de Santa María sopra Minerva para rezar ante las tumbas de los patronos de Italia: Francisco, el joven rico que creó una orden renovadora, y Catalina, la joven de Siena que daba consejos a príncipes y Papas en el siglo XIV hasta cerrar el capítulo de Avignon. El atleta de Dios comienza sus viajes maratonianos en enero de 1979 con una escapada a Santo Domingo, México y Bahamas. Los encuentros con el Papa empiezan a superar el millón de personas, obligando a buscar grandes explanadas y construir enormes altares para que la gente pueda verle. El 4 de marzo, la primera encíclica, Redemptor Hominis expone un programa teológico fundamentado en ser imagen de Dios, la grandeza y los derechos de toda persona humana, de cualquier religión o raza. Y que invita a desarrollar plenamente la propia humanidad según el Palabras apropiadas ABC En la escuela sacaba excelentes calificaciones y le gustaba jugar al fútbol de portero. Durante su etapa universitaria en Cracovia se interesó por la poesía y el teatro, hasta el punto de que llegó a pensar que era su verdadera vocación. En esa ciudad le sorprendió el estallido de la guerra Karol Wojtyla destacó siempre como gran deportista, una fortaleza física que recibiría un tremendo golpe en 1981, tras el intento de asesinato por parte de Alí Agca ejemplo humano de Jesucristo. En las audiencias a los peregrinos y el Angelus de los domingos, Juan Pablo II desarrolla su innovadora teología del cuerpo que revaloriza sin miedo todo lo humano, fascinando a los no católicos y escandalizando las mentes atrasadas. Al tenso baño de multitudes en Polonia durante el mes de junio, siguió, en septiembre, un fortísimo mensa- ABC En marzo de 2001, la Librería Editrice Vaticana publicó un volumen titulado Algunos análisis estadísticos de las encíclicas papales desde Pío XII a Juan Pablo II. Siguiendo dicho estudio, se puede colegir cómo Karol Wojtyla ha hecho especial hincapié en una decena de palabras, algunas de ellas compartidas por sus antecesores: Dios, hombre, vida, Iglesia, Cristo, verdad, fe, mundo, Jesús y trabajo. De las diez, Juan Pablo II ha sido el único Papa que ha utilizado los términos hombre verdad fe Jesús y trabajo Jesús es una palabra más íntima, que reclama la proximidad de este Pontífice al misterio del Hijo de Dios hecho carne, al igual que el término hombre subraya su deseo de llegar a todos los seres humanos. Junto al estudio de las encíclicas, también se halla un análisis de las fuentes literarias. Así, aunque la mayoría de las citas provienen de la Biblia, el Papa Wojtyla aprovecha también las ideas útiles de autores precristianos, tradiciones judías o escritores no católicos. Por ejemplo, cita a Akenatón, a Virgilio, al Corán o a los Cuentos de los Hassidim del autor judío Martín Buber. En otras ocasiones, une antiguas invocaciones a Zeus con San Pablo. La imagen del Papa de Roma había cambiado en pocos meses, y su magisterio moral se extendía más allá de los límites del catolicismo o incluso del cristianismo. El mundo empezó a escucharle, y las invitaciones a visitar países comenzaron a amontonarse, pero antes era necesario poner un poco de orden en la casa. La rutina y los administradores mediocres habían dejado en los huesos las arcas del Va- je contra el terrorismo del IRA en Drogheda, escenario de la peor matanza de católicos a manos de Oliver Cromwell. Al día siguiente, el Papa iniciaba su primera visita a Estados Unidos, donde sería recibido como un campeón de la libertad. El 2 de octubre, la Asamblea General de Naciones Unidas le dedicaba una clamorosa ovación en pie como nadie la había recibido hasta ese momento. En mayo de 1967, a los 47 años de edad, Karol Wojtyla se convierte en el segundo cardenal más joven de la Iglesia por orden de Pablo VI. Dos años más tarde, en febrero de 1969, el nuevo cardenal dio su primer paso conciliador con otras doctrinas visitando a la comunidad judía de Cracovia y entrando en la sinagoga de Kazimierz. El 15 de octubre de 1978 Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, tras el cónclave celebrado después de la muerte de su antecesor Juan Pablo I, rompiendo así con la tradición prolongada durante más de 450 años de designar al Sumo Pontífice de origen italiano. El 22 de octubre fue investido como Juan Pablo II. El 13 de mayo de 1981, el Papa fue tiroteado por Alí Agca en la propia plaza de San Pedro. Un golpe irrefutable a la fortaleza física del Pontífice, que no a la espiritual, pues concedió el perdón a su agresor.