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66 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC BIOGRAFÍA La vida de Juan Pablo II puede calificarse de todo menos de típica Esquiador, filósofo, poeta, místico y actor, el Papa viajero recorrió todo el mundo llevando la palabra del Evangelio. No tengáis miedo fueron sus primeras palabras al asomarse al balcón de San Pedro tras ser designado Pontífice. Él jamás lo tuvo El hijo de un militar retirado que sentía pasión por el teatro y la montaña Pontificado más extenso e innovador de toda la historia tiene como prólogo humano la biografía de una persona, Karol Wojtyla, en la que casi todo fue providencial, antes y después de su llegada a la sede de Pedro. Casi todas las grandes sorpresas que trajo al Vaticano el primer Papa esquiador y filósofo, viajero y místico, las conocían de antemano sus muchos admiradores en Polonia. El joven poeta, actor, trabajador manual y seminarista clandestino bajo los nazis tenía muchos compañeros y amigos judíos en la escuela de Wadowice y en la Universidad Jagellónica de Cracovia. Ese estudiante de filología polaca y actor en un teatro clandestino durante la guerra sería el primer Papa que visitó una sinagoga, rehabilitó a Galileo, viajó a Jerusalén y entró en la Gran Mezquita de Damasco. Y también el primero que ejerció un primado moral entre todas las religiones del mundo cada vez que les dio cita en Asís. El Papa que aceleró la caída del muro de Berlín pasó muchos años tras el Telón de Acero practicando la resistencia cultural al comunismo como antes se había empeñado en la resistencia cultural a la invasión alemana. Su defensa de los derechos humanos y de la libertad en Cracovia se extendió, como obispo de Roma, a todo el mundo. Pidió la libertad para Europa del Este, y la logró. La pidió para Cuba y no consiguió nada. Inten- El POR JUAN VICENTE BOO Su madre falleció cuando él tenía nueve años; su padre, al que tuvo que cuidar durante su enfermedad, murió en 1941. La juventud de Juan Pablo II estuvo marcada por la soledad tó dialogar con China y no recibió más que desplantes. Reconstruyó la jerarquía católica en Rusia y desató una persecución. Era un muchacho tranquilo al que no le gustaba figurar, y terminó siendo la persona más vista, más fotografiada, más televisada y más amada del planeta. Karol Jozef Wojtyla nació en Wadowice, una pequeña localidad del sur de Polonia, el 20 de mayo de 1920, hijo de un teniente del Ejército polaco que había sido antes subofi- ABC La vocación la encontró analizando textos, entre otros, de Santa Teresa y San Juan de la Cruz cial en el ejército austríaco y enseñó a su hijo la lengua alemana, la primera de las muchas que aprendería hasta ter- minar impartiendo los saludos de Navidad en 65 idiomas. Era un hogar alegre que fue recibiendo golpes duros que forjarían casi a martillazos el carácter del joven Karol, un muchacho amante del fútbol, el esquí, la literatura polaca y el teatro escolar, a quien sus amigos y su familia llamaban cariñosamente Lolek A los nueve años perdió a su madre, Emilia, y a los doce a su admirado hermano mayor, Mundek (Edmund) un médico valiente, víctima del con- tagio de escarlatina en el hospital de Bielsko- Biala donde trabajaba a sabiendas del riesgo. La salud del capitán Wojtyla se fue quebrando demasiado rápido hasta el punto de obligarle a jubilarse. En el verano de 1938, padre e hijo se trasladan a Cracovia, donde Karol consigue la admisión en la Universidad Jagellónica y empieza a estudiar Filología Polaca mientras aprende por su cuenta ruso y francés. La tranquilidad académica duró sólo un año pues el 1 de septiembre de 1939 estalla, con la invasión de Polonia, la Segunda Guerra Mundial. Los dos Karol Wojtyla huyen a pie hacia el este con las columnas de refugiados durante varios días, pero el avance ruso les obliga a regresar a Cracovia, donde la esvástica ondea en la colina más alta de la ciudad. Siguiendo el inhumano plan de Hitler para destruir la cultura y la nacionalidad polaca, los ocupantes nazis cierran las universidades, envían a los profesores a campos de concentración y comienzan a deportar jóvenes como trabajadores forzados para la industria bélica alemana. Karol Wojtyla logra un empleo en una cantera como ayudante del dinamitero, lo cual le permite mantener a su padre, conseguir una cartilla de racionamiento y evitar la deportación. El 18 de febrero de 1941 fallece inesperadamente el capitán Karol se queda solo y ofrece hospitalidad en su casa a Mieczyslaw Kotlarczyk- -el fundador del En mayo de 1920 nacía Karol Wojtyla en la localidad de Wadowice, al sur de Polonia. Wojtyla pasó sus primeros años de vida en el seno de una familia humilde y alegre hasta que en 1929 la vida le asestó su primer gran golpe: el fallecimiento de su madre, Emilia, al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. En 1939 la invasión alemana de Polonia sorprendió a Karol Wojtyla en la Universidad de Cracovia donde un año antes había comenzado a estudiar Filología Polaca. Junto con su padre, se verá sometido a los atropellos nazis y trabajará arduamente en una cantera como obrero para evitar ser deportado. En 1941 fallece Karol Wojtyla padre, dejándole sin ningún familiar de primer grado. El joven Karol Wojtyla decide su vocación al sacerdocio, e inicia los estudios en un seminario clandestino mientras continúa trabajando en una fábrica química de Solvay hasta la liberación de Cracovia por el Ejército Rojo.