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62 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC ESPAÑA, EN VIGILIA Miles de madrileños se congregaron anoche en la plaza de Colón para rezar por el alma del Papa Miles de ciudadanos madrileños se congregaron ayer en improvisadas vigilias en la plaza de la catedral de La Almudena y en la plaza de Colón. Rezaron en un sobrecogedor silencio, sólo roto por el tañido de las campanas Una estrella que arrastró a las masas TEXTO: ARACELI ACOSTA MADRID. El tañido de las campanas se distinguía, sereno, mucho antes de entrar en la calle Bailén en dirección a la catedral de la Almudena. No fue difícil saber dónde cientos de personas de forma espontánea se habían congregado para orar por el alma del Papa, menos de una hora después de su fallecimiento. La escalinata que da acceso a la plaza estaba coronada por una gran pancarta. Juan Pablo II, el Papa de los jóvenes decía, y eran precisamente jóvenes sobre todo los que se arremolinaban en un silencio sobrecogedor alrededor de la estatua de Juan Pablo II. El pedestal repleto de flores- -predominaban las blancas y amarillas- -servía de improvisado altar donde depositar las velas y donde algunos a lo largo de los últimos días, en que el mundo ha vivido con aliento contenido la evolución de la salud del Santo Pa- dre, habían pegado sencillos folios, algunos con reproducciones de la imagen del Papa, con mensajes para él. Quizá la que mejor puede describir lo que sentían los allí congregados sea ésta: Gracias por todo, valiente En la mente, los gestos de dolor de sus últimas comparecencias. Me ha impresionado su fortaleza hasta el final decía Leticia, una veinteañera que desde las seis de la tarde había acudido a la Almudena con unas amigas a la espera de un desenlace anunciado. La pena por su fallecimiento, primero, y el respeto hacia su persona, después, eran las primeras palabras que los que participaban en esa improvisada vigilia decían sentir en esos primeros momentos de duelo. Un luto que a muchos no les permitía hablar y a otros les turbaba el semblante en un intento por contener las lágrimas mientras asegu- raban que ha sido un Papa muy justo La que habla es Cinta, y su marido Beltrán apunta que su figura ha sido muy importante no sólo en su actividad cristiana dentro de la Iglesia, sino también en su actividad en el mundo político Más allá de eso, y asombrados por la edad de la mayoría de los que allí rezaban en silencio, destacaban que hizo mucho por la juventud, muy difícil de unir y él lo logró A escasos metros de ellos, Fernando, de 30 años, decía sentir respeto y si bien reconocía que no era creyente, su peculiar definición de lo que ha significado para él este Papa no dejaba de ser acertada: Una auténtica estrella del rock and roll, dentro del catolicismo, por la capacidad que ha tenido para arrastrar masas No había que añadir nada más, aunque él lo hizo asegurando que era un líder espiritual que transmitía mucha humanidad, era más humano que divino Este joven refleja el sentimiento de muchos otros que no se declaran creyentes o bien se declaran católicos no practicantes, pero que han sabido ver algo en Las velas iluminaron anoche la céntrica plaza de Colón La estatua de Colón sirvió de altar