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56 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC POLONIA LLORA A SU HIJO La patria de Wojtyla sufre en carne propia la muerte de su gran hombre Walesa recordaba la deuda de su país con el Papa b Ningún país representa como Polonía el espíritu de libertad que Juan Pablo II quiso para todos los confines de la Cristiandad en su Papado RAMIRO VILLAPADIERNA. E. E. CZESTOCHOWA. Aquella autosatisfecha ironía de Stalin de ¿y cuántas divisiones tiene el Papa de Roma? podría responderse ayer someramente viendo las legiones que salían de ningún sitio y ascendían la loma de Jasna Góra, la de la Virgen Negra de Czestochowa, o guardaban un afligido silencio en las cultas plazas de la vieja Cracovia: la montaña y la universidad, esas dos patas polacas del Papa Wojtyla. Pues los ejércitos del Papa salían ayer efectivamente, sin que nadie los llamara, de debajo de las piedras, de los andenes de trenes, de las portezuelas de los autobuses, de los mercados de flores y la universidad, y en la noche del sábado también de terrazas y bares, con más o menos tacón y maquillaje, y la verdad es que, cuando los obispos llamaron a rezar por el pontífice, si alguien les hubiera hecho caso habría sido pura redundancia: Polonia entera parecía desde hacía dos días paralizada, contrita, expectante, mirando a Roma, a veces por televisión y a veces al través de esa vieja imagen de Czestochowa, por ver a ese conciudadano que se les moría, como un polaco más, en el exilio lejano. entender a veces la fuerza y la contradicción de Karol Wojtyla, este Papa paisano. Sonó la temida, legendaria campana del castillo de Wawel, la que pocas veces ha tañido en su historia y siempre para helar la sangre y miles de cracovianos salieron a la calle por ver de aguantar juntos en silencio el vértigo creado por la muerte de un Papa que veían especialmente suyo. Un hombre demasiado grande para comprenderlo decía de madrugada Katrzina, de 32 años y cantante de la ópera de Cracovia, he leído cada una de sus cartas y encíclicas, sé de lo que hablo agregaba junto a su novio, un programador compungido y capaz apenas de asentir. Venían de rezar, junto a miles de conciudadanos, ante la que fue la ventana de Wojtyla cuando vivía aquí. vamos demasiado a la iglesia, hoy día quién tiene tiempo, pero es que es el Papa Y ¿creen que les necesita aquí? Sufre, definitivamente ahora se está marchando y, en fin, desviarse medio centenar de kilómetros hasta aquí simplemente es lo natural agrega Karolina. Términos nacionales A través de la cercanía televisiva los polacos han seguido el sufrimiento de su Papa en carne propia y lo entienden en otros términos: sea su entereza, como su libertad de espíritu, les habla en términos nacionales, menos aprensibles para otros. Especialmente su decisión- -seguramente durísima según el experto Vittorio Messori, para un Papa tan apegado a la tierra y a su tierra- -de no abdicar y retirarse a la paz soñada de un monasterio polaco, en sus añorados Tatra, el formidable macizo a cuya sombra creció: de morir rezando en otra lengua dice contrito el seminarista Pawól. Aunque cuando pierda la conciencia soñará en polaco se tranquilizaba. El arzobispo de Cracovia, Frantiszek Macharski, decía ver en este Papa que moría el mismo espíritu fuerte que tantas veces vio reir a carcajadas ahora más cerca de Dios La necesidad de la oración Pero ¿necesita un Papa que se rece por él? Como todo el mundo respondía aún en la mañana Karolina, una apresurada joven ejecutiva que tenía un asunto en Katowice y de vuelta a Wróclaw nos hemos acercado a Czestochowa para rezar antes de seguir Su colega Agnieska tenemos negocio propio, asesoramos a marcas dice que no Los fieles llenaron las iglesias de Wadowice y de los hombres que nunca Casi en cada esquina de este país, jóvenes y ancianos entran y salen poco a poco de las iglesias, con una flor, un minuto de tiempo, un pensamiento, unos ojos enrojecidos, mujeres, obreros y niños de esta Malopolska Pequeña Polonia que es el sur y cuna cultural del país, contenían el aliento desde hacía días: Pedimos por él y también por nosotros dice el profesor jubilado con su nieta; ha dicho que estaba contento, queremos estarlo con él comentaba unos chavales en sacos de dormir en la ladera del santuario. No pedimos porque viviera más, eso no es asunto nuestro explican Pawól y Jacek, dos seminaristas de 25 y 26 con sus mochilas, sino para que ni su último minuto tenga un mal pensamiento, un miedo Arkadius añadía que él está ya cerca de Dios, nosotros podemos verlo a su través Anetta y Jan (24) venían desde Lódz czervóny (la roja la industrial segunda ciudad polaca, y se volvían en el día. A la pregunta de si no les valía la iglesia de su barrio, a 140 kilómetros, estos estudiantes de matemáticas ponen ojos como platos y, señalando Jasna Góra- -la montaña luminosa- -aducen con increduli- Parar y rezar Y andan las divisiones del papa como siguiendo órdenes propias, parando aquí y allí a echar un rezo, y luego unas lágrimas, y luego un trago; y luego darse unas palmadas, y cantar un rato, y reir otro, poner una vela, abrazarse y volver a echar otro rezo en un minuto, porque el Papa de los últimos 27 años ha sido polaco, y vaya si lo ha sido, que hay que ver Jasna Góra- -la que en 2002 reunió probablemente la mayor concentración vista nunca- -y aprender a declinar en siete casos, para Una joven polaca ora por Su Santidad en Wadowice al poco de conocerse su muerte AFP