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ABC DOMINGO 3 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II 55 Martínez Somalo Joseph Ratzinger bierno del Vaticano es decidir el modo de celebrar las exequias del Pontífice difunto, oídos los Cardenales Jefes de las tres Órdenes Tarea selecta Durante parte del primer milenio, la elección del obispo de Roma correspondía a los obispos de las diócesis suburbicarias vecinas, y a los presbíteros y diáconos de la diócesis de Roma, que elegían Papa a un simple sacerdote. Poco a poco, la tarea se hizo más selecta y pasó a los cardenales, cuyo colegio mantiene, por tradición, las tres órdenes de servicio ministerial. El jefe de la orden de los obispos es el propio cardenal decano, Joseph Ratzinger, mientras que el de la orden de los presbíteros es el anciano cardenal Kim Sou- hwan Stephen, arzobispo emérito de Seúl. Finalmente, el de la orden de los diáconos es el cardenal Luigi Poggi que, como Protodiácono desempeña el encargo tradicional de asomarse al balcón central de la Basílica de San Pedro para anunciar a Roma y al mundo el nombre del nuevo Papa. go quien decide la fecha de la primera Congregación general que, a partir de ese momento, se reunirá cada día, presidida por el cardenal decano, hasta el comienzo del cónclave electivo, que se celebrará rigurosamente a puerta cerrada, cum- clave y en completo aislamiento de los medios de comunicación para que ninguna noticia exterior pueda influir en el voto de los cardenales electores. Para dar tiempo a que lleguen los cardenales electores de países remotos, el cónclave no puede empezar antes de quince días a partir de la muerte del Pontífice. Pero tampoco debe retrasarse demasiado: los cardenales deben encerrarse a votar, como muy tarde, veinte días después del fallecimiento. Cónclave junto a los frescos de Miguel Ángel El cardenal camarlengo nació en Baños del Río Tobía, diócesis de Calahorra y La Calzada- Logroño, el 31 de marzo de 1927. Fue ordenado sacerdote en 1960 y recibió la dignidad episcopal en 1975. Juan Pablo II le nombró cardenal en 1988 y le asignó el cargo de prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica desde 1992 a 2004. El discreto prelado riojano, uno de los españoles con más experiencia en la Santa Sede, ha sido siempre uno de los hombres de confianza de Juan Pablo II, quien le encomendó la importantísima tarea de camarlengo (responsable de la Cámara Apostólica) el 5 de abril de 1993. can las cartas apostólicas. La destrucción del anillo del Pescador de Galilea simboliza el final de un Pontificado. Hasta hace poco tiempo se seguía la costumbre de destruirlo físicamente pero, visto su valor histórico y el sentido de continuidad, se pasó a desfigurar tan sólo la superficie del anillo y entregárselo al nuevo Papa, que hacía grabar su emblema. Jurar secreto El minucioso ritual sobre el periodo de sede vacante prevé que en la primera Congregación general, los cardenales deben leer las normas de la constitución apostólica Universi Dominici Gregis que reglamentan su trabajo y prestar juramento colectivo de mantener escrupulosamente el secreto sobre todo lo relativo en cualquier modo a la elección del Romano Pontífice A continuación, uno por uno, cada purpurado añade: Y yo, cardenal N. prometo, me obligo y juro. Que Dios me ayude, y estos Santos Evangelios, que toco con mi mano En las primeras reuniones, la Congregación de cardenales debe fijar la fecha de entierro del Pontífice entre el cuarto y el sexto día posteriores al fallecimiento, una demora que obliga a embalsamar el cadáver para que pueda recibir el último homenaje de los fieles en la Basílica de San Pedro. Los cardenales deben también leer, si lo hay, cualquier mensaje que el Papa hubiese dejado para ellos, y después proceder a destruir tanto el Anillo del Pescador como el sello de plomo con que se mar- Convocar cardenales Una vez que ha tomado la decisión sobre las exequias, el cardenal camarlengo pasa a dirigir los asuntos ordinarios ayudado por tres cardenales electores, uno de cada orden, elegidos por sorteo para mandatos de tres días. Esta pequeña comisión de cuatro cardenales electores -los que tuviesen menos de 80 años el día de la muerte del Pontífice y, por lo tanto, con derecho a participar en el cónclave- -se llama Congregación particular y se encarga de todas las responsabilidades administrativas, dejando a la Congregación general de todos los cardenales la tarea de preparar la sucesión del Romano Pontífice. Una vez más, es el camarlen- El decano del colegio cardenalicio nació en Marktl am Inn (Passau, Alemania) el 16 de abril de 1927. Fue ordenado sacerdote en 1951 y se dedicó enseguida a la enseñanza de Filosofía y Teología en Frisinga, Bonn, Münster y Tubinga. Pablo VI le nombró arzobispo de Múnich en marzo de 1977, y cardenal en junio de ese mismo año. Juan Pablo II lo llamó a Roma como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1981, cargo en el que continúa. Es considerado la mano derecha de Juan Pablo II en cuestiones doctrinales En caso de incapacidad, le sustituye al frente del colegio cardenalicio su actual vicedecano, el cardenal italiano, Angelo Sodano, nacido en 1927. do pero introduce una novedad respecto al alojamiento. En lugar de utilizar el incomodísimo Palacio Apostólico a base de levantar habitaciones con tabiques de madera en los pasillos, los cardenales electores se alojarán en la Casa Santa Marta, un moderno hotel- residencia, muy funcional, dentro de las murallas del Vaticano. En cuanto los técnicos comprueben que no hay micrófonos o minicámaras ocultos en uno y otro lugar, los cardenales se encierran con llave y se aíslan completamente del mundo exterior hasta que el cardenal protodiácono se asome al balcón de la Basílica de San Pedro y pronuncie las palabras más esperadas: Annuntio vobis gaudium magnum. Habemus papam! Cónclave en dos sedes Las normas de Juan Pablo II prevén que las votaciones del cónclave tengan lugar en la Capilla Sixtina, donde todo ayuda a aumentar la conciencia de la presencia de Dios, ante el cual cada uno deberá presentarse un día para ser juzga- Las fotografías de la agonía de Pío XII fueron tomadas y vendidas por su médico personal. Un diario turinés las difundió por todo el mundo El Cónclave que elegirá al sucesor de Juan Pablo II al frente de la barca de Pedro tendrá lugar en la Capilla Sixtina, un rincón imprescindible para entender la fuerza del primado de Pedro. Pintada por Miguel Ángel Buonarroti, la sala vaticana fue objeto de una profunda restauración entre 1994 y 1998. Durante el comienzo de los trabajos, el propio Wojtyla recordó su propio nombramiento. La capilla Sixtina- -apuntó el Papa- -es un lugar que, para todo Papa, encierra el recuerdo de un día particular de su vida. Para mí se trata del 16 de octubre de 1978. Precisamente aquí, en este lugar sagrado, se reúnen los cardenales, esperando la manifestación de la voluntad de Cristo con respecto a la persona del sucesor de San Pedro. Aquí escuché de labios de mi rector de otro tiempo, el cardenal Maximilien de Furstenberg, las significativas palabras: Magister adest et vocat te En este lugar el cardenal primado de Polonia, Stefan Wyszynski, me dijo: Si te eligen, te suplico que no lo rechaces Y aquí, por obediencia a Cristo y encomendándome a su Madre, acepté la elección hecha por el Cónclave, declarando al cardenal camarlengo, Jean Villot, que estaba dispuesto a servir a la Iglesia. De esta forma, por tanto, la capilla Sixtina, una vez más, se ha convertido, ante toda la comunidad católica, en el lugar de la acción del Espíritu Santo que constituye en la Iglesia a los obispos, y constituye de modo particular al que debe ser Obispo de Roma y Sucesor de Pedro El 11 de diciembre de 1998, durante la inauguración de los frescos, Juan Pablo II apuntaba que la obra de Miguel Ángel se remonta hasta el último horizonte de la teología cristiana, señalando el alfa y la omega, los comienzos y el juicio, el misterio de la creación y el de la historia, haciendo converger todo en el Cristo salvador y juez del mundo Para el Pontífice recién fallecido, el artista se inspiró en un plan preciso, realizando una obra unitaria, que ha quedado bien integrada en el conjunto arquitectónico y pictórico