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ABC DOMINGO 3 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II 53 En su última obra, Memoria e Identidad el Papa exploró el valor del sufrimiento y de la enfermedad. Un profundo ejercicio intelectual que adquiere, tras su muerte ayer, trascendencia especial Toda enfermedad encierra en sí una promesa de liberación JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. A lo largo del libro, fruto de largas conversaciones con dos filósofos polacos, Józef Tischner y Krzysztof Michalski, en Castelgandolfo durante el verano de 1993, Juan Pablo II pasa del análisis filosófico al teológico, intentando acercarse al misterio del mal una de las contradicciones que ha planteado más dudas de fe a lo largo de la historia. El Papa exploró el valor del sufrimiento, unido a la Redención, y los límites al mal que el bien logra poner, aun estando en clara inferioridad. Todo sufrimiento humano, todo dolor, toda enfermedad, encierra en sí una promesa de liberación Por otra parte, en algunas situaciones concretas, el mal se revela en cierta medida útil, pues crea ocasiones para el bien. ¿No ha calificado Johann Wolfgang von Goethe al diablo como una parte de aquella fuerza que quiere siempre el mal y hace siempre el bien presente, aún a sabiendas de que el precio serán las críticas de los poderosos de hoy. El hombre que sobrevivió en su país a dos dictaduras y, como Papa, a muchos intentos de asesinato además del de Agca, invitaba valerosamente a cuestionar los parlamentos democráticos, pues el haber sido elegidos no convierte en bueno todo lo que hagan. Al comienzo de un nuevo siglo y de un nuevo milenio- -afirmó Karol Wojtyla- hay que hacerse preguntas sobre algunas decisiones legislativas de los actuales parlamentos democráticos. El caso más inmediato es el de las leyes abortistas. Cuando un parlamento permite interrumpir un embarazo y consiente la destrucción de la persona que va a nacer, comete un grave abuso contra un ser humano inocente e indefenso Agca sigue ocultando a los cabecillas En el último capítulo, el Papa mencionó de pasada que Alí Agca es un asesino profesional. Esto significa que el atentado no fue idea suya, que lo ideó otra persona, que se lo encargó otra persona Cuando lo visitó en la cárcel, Agca continuaba preguntándose cómo era posible que el atentado no le hubiese salido bien, a pesar de que había hecho todo lo que debía, cuidando hasta el mínimo detalle. Hacía preguntas sobre el secreto de Fátima Aquel 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II perdonó a su agresor camino del hospital, antes de saber quién era, y volvió a hacerlo en sus primeras palabras en público. Agca, en cambio, nunca pidió perdón a Su Santidad y continúa manipulando un secreto que ya no lo es, pues el Vaticano lo reveló por completo en el año 2000. tyn en 1939. Juan Pablo II alertaba sobre otras graves violaciones de la ley de Dios. Pienso, por ejemplo, en las fuertes presiones del Parlamento Europeo para que se reconozcan las uniones homosexuales como una forma alternativa de familia, que contaría incluso con derecho a la adopción. Es legítimo e incluso obligatorio plantearse si no estará actuando aquí una nueva ideología del mal, quizá más sutil y escondida, que intenta explotar contra el hombre y contra la familia incluso los derechos del hombre Amor a la patria En su análisis de las patologías sociales, Karol Wojtyla menciona el riesgo de que el amor a la propia nación degenere en nacionalismo con todas sus dramáticas consecuencias de guerras y violencia. Según el Papa, el modo de evitar ese peligro es el patriotismo. El nacionalismo persigue el bien de la propia nación, sin tener en cuenta el de las demás. El patriotismo, como amor a la patria, reconoce los mismos derechos a todas las demás naciones Nueva ideología del mal El volumen, de doscientas páginas, cita otros genocidios menos conocidos, como el de los gitanos por Hitler o el de campesinos ucranianos por Stalin, sin olvidar la matanza de oficiales polacos en Ka- Nazismo y comunismo AFP vados deben seguir como sacerdotes. En 2003 Juan Pablo II lo promovió a arzobispo, y algunos vaticanistas llegaron a sospechar que pudiera ser el cardenal in pectore creado ese mismo año, cuyo nombre el Santo Padre no llegó a revelar, por lo que ya no participará en el Cónclave. La segunda sombra A medida que la enfermedad del Papa requería más atención e incluso más fuerza física para sostenerlo, monseñor Dziwisz recibió la ayuda de un joven sacerdote polacoucraniano de nombre todavía más impronunciable, y a quienes todos llaman por su diminutivo: Mietek Es el sacerdote que le acercaba el micrófono o empujaba el sillón de ruedas de Su Santidad: la segunda sombra del Papa, después de don Estanislao, que en realidad era un alter ego Incluso cuando hacía historia, el Papa miraba al futuro. Uno de los aspectos más llamativos de su nuevo libro, Memoria e Identidad es que analiza los grandes males del siglo XX, como el nazismo y el comunismo, para aprender de los errores y evitar que se repitan. El precio de la libertad es la vigilancia frente a todo lo que degrada la vida social, aunque lo propongan parlamentos democráticos, pues fue un parlamento libremente elegido el que llamó a Hitler al poder en Alemania en los años 30, y fue el mismo Reichstag el que le otorgó después plenos poderes, abriendo el camino para la invasión de Europa, los campos de concentración y la puesta en marcha de la llamada solución final de la cuestión judía El quinto libro de Juan Pablo II, un ensayo de filosofía y teología de la historia, no sólo pasa revista a los desastres del pasado, cuyos protagonistas han perdido el poder, sino también a los del El cardenal Rouco presentó en Madrid, en febrero pasado, el último libro del Papa DANIEL G. LÓPEZ