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ABC DOMINGO 3 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II 51 Seis históricos enclaves que jalonaron el peregrinar del Papa por el corazón de Roma La Ciudad Eterna marcó el Papado de Juan Pablo II no descuidó su condición de Obispo de Roma, ciudad que albergó algunos de los principales acontecimientos de su Pontificado J. BASTANTE MADRID. El Pontífice que durante más de 26 años viajó por todo el mundo, en absoluto descuidó su condición de Obispo de Roma, recorriendo durante su Pontificado todas y cada una de las parroquias de la que era su diócesis. Sin embargo, la Roma que conoció Juan Pablo II tiene rincones especiales, lugares donde el Santo Padre se sentía especialmente a gusto y donde llevó a cabo algunos de los acontecimientos más señalados de su histórico Pontificado. Algunos de ellos, como la capilla Sixtina o la Casa Santa Marta, cobran especial relevancia tras su fallecimiento. Éstos son los principales rincones de Juan Pablo II en la Ciudad Eterna. b El Papa viajero siones celebraciones en Letrán, siendo las más especiales la apertura de la Puerta Santa en el Jubileo de 2000. San Pablo Extramuros. Situada tras la muralla que delimitaba en la antigüedad la ciudad de Roma, San Pablo Extramuros es, después de San Pedro, la iglesia más grande de Roma, y fue la utilizada por Juan Pablo II para simbolizar, durante el Año Jubilar, el deseo de unidad de los cristianos, al reunir a su lado, para abrir la Puerta Santa, al arzobispo anglicano de Canterbury y al patriarca ortodoxo de Constantinopla. bo el 13 de abril de 1986 una histórica visita a la sinagoga de Roma que marcó el deshielo en las relaciones con la comunidad judía romana y abrió las puertas para un futuro viaje a Tierra Santa. La capilla Sixtina, sede del futuro cónclave AP Sinagoga de Roma. En su afán por incidir en los lazos de unión con las distintas confesiones, Juan Pablo II llevó a ca- Coliseo. El lugar de martirio de miles de cristianos durante los primeros siglos de nuestra era se convirtió, durante el Pontificado de Juan Pablo II, en el símbolo de la reconciliación y el perdón entre los hombres. Desde allí, el Papa pidió perdón por las atrocidades cometidas contra hombres y mujeres de toda raza y condición durante el siglo XX. Desde hace años, miles de fieles celebran en el Coliseo, junto al Obispo de Roma, el solemme Vía Crucis de Viernes Santo. Capilla Sixtina. Una vez muerto el Papa, los cardenales participantes en el cónclave habrán de reunirse en esta sala, cuyos frescos salieron de la mano de Miguel Ángel. En la capilla Sixtina, los purpurados emitirán sus votos, y de allí saldrá la fumata bianca cuando se conozca el nombre del sucesor de Juan Pablo II, quien en este mismo lugar habrá de elegir el nombre con el que pasará a la historia. Basílica de San Pedro. La sede de Pedro es el punto neurálgico de la catolicidad. En esta iglesia (y en su plaza) la más grande del mundo, se celebran las principales celebraciones eucarísticas, así como las beatificaciones y canonizaciones. En San Pedro se han llevado a cabo Concilios y Sínodos continentales. Desde la explanada, Juan Pablo II ha canonizado a Escrivá de Balaguer y beatificado a madre Teresa de Calcuta, ha sufrido el impacto de las balas de Alí Agca y ha saludado y bendecido a millones de personas en decenas de lenguas. San Juan de Letrán. Considerada la iglesia más hermosa de Roma, de la que es titular el Obispo de Roma, San Juan de Letrán acogió este viernes una multitudinaria Eucaristía presidida por el cardenal Ruini. Residencia de los Papas desde tiempos del emperador Constantino hasta la construcción de San Pedro, el templo conserva las reliquias de las cabezas de San Pedro y San Pablo. Juan Pablo II ha presidido en incontables oca- El Papa convirtió el Coliseo, lugar de martirio de los primeros cristianos, en símbolo de reconciliación Apertura de la Puerta Santa en San Pablo Extramuros REUTERS El Coliseo de Roma acoge desde hace años el Vía Crucis del Papa el Viernes Santo REUTERS