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ABC DOMINGO 3 4 2005 En la muerte de Juan Pablo II 47 Así se gobierna la Iglesia Colegio de Cardenales: Congregación general (reunión diaria) Formada por el cardenal Decano Joseph Ratzinger y todos los cardenales presentes en Roma. Congregación particular (trabajo continuo) Integrada por el cardenal Camarlengo Eduardo Martínez Somalo y tres cardenales electores elegidos por sorteo. Curia Romana: Formada por cargos no cesados. Incluye al sustituto de la secretaría de Estado, arzobispo Leonardo Sandri; el responsable de Asuntos Exteriores, arzobispo Giovanni Lajolo; y, los nuncios en cada país. Cónclave: debe iniciarse no antes de 15 días y no después de 20 desde la vacante. Curia Diocesana: cada obispo gobierna plenamente su diócesis. sesión de los apartamentos pontificios y de las tres residencias papales en el Vaticano, San Juan de Letrán y Castelgandolfo. Aunque el Camarlengo es el encargado de sellar cuanto antes la habitación y el estudio del Papa, Juan Pablo II dispuso que las personas que vivían a su alrededor, desde su secretario Don Stanislao hasta Sor Tobiana y las demás religiosas, puedan seguir utilizando sus alojamientos habituales hasta el día de la sepultura del Pontífice. sobre asuntos de rutina. No tiene autoridad para realizar nombramientos ni para cambiar ninguna de las normas electivas fijadas con extraordinario detalle en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis Deportista, poeta, místico... Juan Pablo II era un Papa deportista, poeta, filósofo y teólogo, pero era sobre todo un místico: un hombre que pasaba varias horas al día ante el sagrario en oración silenciosa, que contemplaba el Vía Crucis cada viernes y que, cuando era joven, rezaba postrado en el suelo ante el Santísimo Sacramento. El atleta de Dios comenzó a dar sus primeras grandes zancadas en México y terminó recorriendo el mundo entero. En 1981, las balas de Alí Agca estuvieron a punto de frenarle pero no lo consiguieron. El Papa tuvo que utilizar vehículos blindados en muchos viajes internacionales, pero continuó recorriendo la Plaza de San Pedro en aquel jeep blanco descubierto, sin miedo a un segundo atentado. Y en los últimos años, cuando a las secuelas del atentado se añadieron las del párkinson, guiaba la Iglesia desde el Calvario. Su Pontificado, intenso, extenso, profundo y mundial, ha sido tan irrepetible y tan decisivo como el primero de la historia: el de Pedro de Betsaida. Como dijo el escritor francés André Frossard, no es un Papa de Polonia, es un Papa de Galilea Era un amigo leal de los demás obreros en las canteras de Solvay en Cracovia. Era apóstol de un Evangelio exigente y optimista, por eso cautivaba a los jóvenes cuando era capellán universitario o cuando era un Papa octogenario que apenas podía hablar. Aquel cardenal desconocido que abrió su Pontificado con un vigoroso ¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! acaba de cruzar la puerta definitiva, la del cielo. Juan Pablo II escogió para su primer libro de memorias, un título muy significativo: Cruzar el umbral de la esperanza Le gustaba recorrer el planeta, ya como Papa. Ayer, el mundo se le quedó pequeño. Organizar los funerales En el plano práctico, además de organizar los funerales y el entierro de Juan Pablo II, el Colegio Cardenalicio debe ocuparse de preparar para el Cónclave tanto la Capilla Sixtina como la Casa Santa Marta, puesto que por primera vez los cardenales electores- -los menores de 80 años- -vivirán en la residencia para prelados de visita en la Ciudad del Vaticano. Naturalmente, al inicio del Conclave cum clave bajo llave) se aislará del resto del mundo no solo la Capilla Sixtina sino también la Casa Santa Marta y el medio kilómetro de recorrido que las separa de modo que los cardenales no envíen ni reciban ninguna información del mundo exterior. Como estaba previsto, el fallecimiento del Papa ha significado el cese de todos los altos cargos de la Curia romana, empezando por el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, y siguiendo por los prefectos de las congregaciones, los presidentes de los consejos pontificios, etc. Para asegurar la continuidad con el próximo Pontificado no cesan, en cambio, los secretarios de los dicasterios, ni tampoco el responsable de Asuntos Exteriores, Giovanni Lajolo, ni los Nuncios en cada país, puesto que deben asegurar la relación con los Estados en estos momentos de especial intensidad. Tampoco cesa el vicesecretario de Estado, llamado en la terminología sustituto pues el número tres del Vaticano, el arzobispo italoargentino Leonardo Sandri, es una especie de jefe de gabinete encargado de mantener la operatividad de la máquina administrativa. Desde que Juan Pablo II perdió momentáneamente la capacidad de pronunciar sus discursos en el otoño del 2003, justo cuando celebraba el XXV aniversario de su Pontificado, Leonardo Sandri se ha encargado con frecuencia de leer los discursos del Papa. De ese modo, los fieles han podido conocer a la tercera persona que, junto con el cardenal Decano Joseph Ratzinger y el cardenal Camarlengo Eduardo Martínez Somalo, lleva las riendas organizativas del Vaticano en estos momentos de dolor y de orfandad. El traslado de los restos Fijar la fecha de traslado de los restos mortales de Juan Pablo II a la basílica de San Pedro, de los funerales y del entierro, que debe tener lugar entre el cuarto y el sexto día después del fallecimiento, es tarea del Colegio de Cardenales, incluidos los mayores de 80 años, que se reúnen cada día en una sesión plenaria, llamada Congregación general En paralelo trabajará de modo continuo una pequeña Congregación particular formada por el cardenal Camarlengo y por tres cardenales electores elegidos por sorteo para turnos de tres días. La tarea de mayor simbolismo es destruir el Anillo del Pescador y el Sello del Pontífice, que se imprimía sobre las cartas apostólicas. Su destrucción significa que la potestad de regir y de enseñar han quedado vacantes hasta que se elija el próximo Pontífice, que dispondrá de un nuevo Anillo y un nuevo Sello. El Colegio de Cardenales decide tan sólo Un guardia suizo cierra la Puerta de San Pedro, lo que hace oficial la muerte del Papa. En la imagen inferior, un peregrino ondea la bandera polaca en Roma AP